En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

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La inteligencia emocional es la capacidad para gestionar las emociones de forma satisfactoria logrando resultados positivos en las relaciones con los otros.

Básicamente existen dos formas de inteligencia emocional: la inteligencia interpersonal que implica comprender las emociones de los demás y actuar en consecuencia con base en ello y la inteligencia intrapersonal que es la comprensión y la autorregulación de las propias emociones, las cuales se tienen en cuenta al momento de tomar decisiones.

El Psicólogo Daniel Goleman plantea que la inteligencia  emocional  está compuesta por el autoconocimiento, el autocontrol, la automotivación, la empatía y las habilidades sociales. Es decir, que en términos generales se considera que alguien es altamente inteligente a nivel emocional cuando toma fácilmente consciencia de sus emociones, así como de las emociones de los demás, cuando se autorregula para no dejarse llevar por la impulsividad, cuando se alienta a sí mismo a mantener una actitud positiva a pesar de las dificultades y cuando tiene facilidades tanto para ponerse en el lugar del otro, así como para relacionarse con él abiertamente. Todas estas características en conjunto son las que abrirán la llave hacia un mundo de hermosas oportunidades en las cuales lograr metas de alto alcance, disfrutar y ser feliz.

Un personaje brillante en esta cualidad o competencia de la inteligencia emocional fue Nelson Mandela, líder sudafricano, quien aun estando en prisión seguía manejando de manera equilibrada sus emociones. Fue alguien que combinó la política con un claro humanismo sin que permitiera que el ego por el poder superara a la autenticidad, a la verdad y a la coherencia. Siempre tuvo un fuerte respeto al derecho de la libertad sabiendo que se trataba de una ecología emocional y al mismo tiempo era consciente del miedo que podía provocar la libertad cuando se tenía dificultades para asumir las consecuencias de los propios actos. También reconoció la importancia de la libertad de pensamiento junto al estado emocional en el desarrollo y avance tanto del ser humano como de la sociedad. Además, en su experiencia de vida hay claros ejemplos de resiliencia, aspecto que fortalece la inteligencia emocional: en la cárcel pasó penosos trabajos, también estando allá falleció su madre y uno de sus hijos, no le permitieron ir al funeral, entre otras situaciones sumamente frustrantes que experimentó, pero que supo darles manejo.

En síntesis, fue alguien estable emocionalmente, centrado en el ser y no en el tener. Buscó la manera de influir de forma positiva en la vida de los demás. Gracias a su apertura de mentalidad, sentido de tolerancia y de reconciliación ha dejado un valioso modelo a seguir y ha dejado huella histórica en la humanidad.

Por otro lado, Erin Gruwell, destacada profesora estadounidense, quien ha creado un método de enseñanza heterodoxo (no sigue el modelo tradicional), igualmente es un claro ejemplo de persona con alta inteligencia emocional. Incluso, se basaron en su historia de vida para la creación de la película Freedom Writers en el año 2007. También, escribió el libro: “Teach with your heart”. En 1994 le asignaron la clase con estudiantes que presentaban el nivel de desarrollo estudiantil más bajo y allí promovió el respeto entre cada uno de los alumnos, poniendo límites con firmeza cuando notaba que alguien intentaba burlarse del otro. Enfocándose en la tolerancia y sabiéndose poner en el lugar del otro, lograba una mayor comprensión de lo que sucedía, por lo cual se motivaba aún más en ayudarles mediante una orientación más humana y sensata. Así que, con su propio dinero les compraba a los estudiantes libros que les incentivara a la toma de consciencia e invitaba a grandes oradores a clases con esta finalidad.

Como se puede observar, la inteligencia emocional involucra una parte más profunda del ser que la mera inteligencia lógica o racional que resulta bastante útil pero no suficiente. Lo ideal es tener la combinación de ambas para conseguir un desempeño más exitoso en cualquier área de la vida. Cabe decir que es posible encontrar personas con un coeficiente intelectual bajo, pero con alta inteligencia emocional o por el contrario, personas muy “brillantes” intelectual y académicamente, pero con dificultades en las relaciones con los demás por baja empatía o por dificultades en el manejo de las emociones.

De modo que para que obtengas resultados en la vida que te hagan sentir pleno y realizado es fundamental que desarrolles o mejores al máximo tu inteligencia emocional.

Puedes comenzar haciéndote las siguientes preguntas:

¿Soy consciente de las emociones que experimento a cada momento?, ¿escucho con atención a los demás?, ¿me interesa comprender lo que los otros me comunican verbal y corporalmente?, ¿tengo facilidad para ponerme en el lugar del otro?, ¿aún teniendo mis propios criterios definidos, puedo comprender sin juzgar o criticar?, ¿puedo controlar mis emociones para no dejarme llevar por los impulsos o por las emociones negativas pasajeras?, ¿cuento con suficiente amor propio como para no dejarme derrumbar por las situaciones inesperadas e indeseadas, sino por el contrario, motivarme a mí mismo a continuar adelante?

Si respondiste de manera afirmativa a la mayoría de estas inquietudes, ¡vas por buen camino!, solo es cuestión de seguir cultivando estas cualidades en la cotidianidad. Si en cambio, notas que estás carente de varias de estas, ten en cuenta que puedes mejorar si así lo eliges, empezando a tener una nueva perspectiva de la vida y de ti mismo. Mírate con ojos llenos de amor, a la vez que imaginas que estás administrando una especie de “banco”: Necesitas estar chequeando las emociones que entran y que salen, las positivas son abono para tu cuenta personal y las negativas son descuentos que de forma repetida crean déficits y van limitando tus ganancias. También necesitas cierto orden, adecuado manejo del flujo de energía y decidir a consciencia en qué lo vas a gastar o en cambio, en qué lo vas a invertir. Pero a la vez, puedes hacer alianzas con otras personas, facilitar que haya una cooperación en donde todos ganen, tener en cuenta los intereses en común y trabajar hacia fines personales, así como compartidos. También podrás abonar de manera significativa a las vidas de los demás y puedes evitar “restarles el capital” que han venido construyendo en el camino del enriquecimiento. Restar capital equivaldría a “robar sueños o ilusiones” mediante palabras como: “no puedes”, “no eres capaz”, “eso es muy difícil de lograr”, etc, ó también hacer de tus “cuentas personales” un caos afectando las “cuentas” de los otros, por ejemplo, haciendo que tus problemas internos salgan al exterior de forma descontrolada, culpando a los demás, juzgando, criticando, dando y generando rabia, malestar y todo ese tipo de emociones que te llevan a la bancarrota de la infelicidad.

Por eso, de ahora en adelante frente a una situación indeseada, la sugerencia es que respires profundamente varias veces antes de emitir un comportamiento tóxico para ti o para los demás. Piensa antes de actuar. Guíate por lo que sientes, pero no permitas que el exceso emotivo cuando es negativo te domine. Practica el arte de escuchar: ensaya una y otra vez hasta que cada vez te resulte más natural y espontaneo hacerlo. Por ejemplo, pregúntale a alguien ¿cómo se siente? y quédate atento no solo a lo que dice, sino al modo como lo dice. Pregúntate qué harías tú en su lugar y qué podrías hacer en una situación así para sentirte mejor. Luego, con base en una breve reflexión amorosa, ofrece tu ayuda y si la otra persona la acepta, no dudes en dar más de lo imaginado. Percíbete como un ser abundante para poder dar ayudas en abundancia; síguete fortaleciendo para tener cómo incentivar en los otros la fortaleza; sé afectuoso contigo mismo, para poder brindar afecto a quienes te rodean.

A medida que vas formándote y creciendo a nivel personal, simultáneamente se va acrecentando tu inteligencia emocional porque tu campo de consciencia se va ampliando y desde tus pensamientos positivos más profundos vas iluminando sabiamente las emociones que van surgiendo en tu interior.

 

 

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