En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

joy-2483926_1920En numerosas ocasiones es posible que hayas escuchado decir que para amar al otro es imprescindible primero amarse a uno mismo porque nadie puede dar de lo que no tiene. En las personas que parecieran amar mucho al otro en detrimento de su propia estima existe una malinterpretación del amor y lo que están haciendo no es amando verdaderamente sino necesitando al otro, lo cual es muy diferente. Se estarían guiando por el miedo y con base en esta emoción es que aparecen los celos, los apegos, la dependencia afectiva, etc. El miedo podría ser por temor a que le dejen de amar o por miedo al abandono o a no ocupar un lugar importante en la vida de la otra persona. Entonces, empieza a demandar atención de alguna manera hacia ella y su vida empieza a girar alrededor del otro, lo cual no puede traer nada positivo porque la persona estaría supeditando su felicidad a lo que el otro haga o deje de hacer, en otras palabras, estaría dependiendo de una fuente externa para sentirse a gusto.

Entonces, por lo general en la persona insegura y dependiente aparecen miles de excusas para evitar entrar en su mundo interior, reconocer sus debilidades y asumir la propia responsabilidad pues les es más cómodo culpar a los demás de lo que no marcha bien en sus propias vivencias. Repiten quejas como: “Lo que pasa es que en mi niñez no recibí amor de mis padres, por eso es que casi no me amo” ó “Los hombres/mujeres me ha pagado mal en el amor, entonces por eso ya no confío en nadie”. Estas frases responden a una actitud negativa y de victima, por eso es que se sigue perpetuando en ella esas experiencias negativas. Para transformar una situación así en una positiva se necesita empezar a adoptar una actitud nueva. Siguiendo con estos ejemplos, conviene más imaginar y decir con firmeza: “Soy el responsable de mi vida y de lo que elija, me libero del pasado y desde ya decido amarme en todo momento y espacio”, “Afortunadamente todas las personas no son iguales. Si en una relación no me fue como esperaba, puede que en otra sienta más afinidad y compactibilidad. Siempre tengo la opción de elegir con quién quiero estar”.

Así que, ¡suelta de una vez por todas las excusas! Empieza a hacer desde ahora algo por mejorar tu vida afectiva. Puede ser un pequeñísimo cambio, pero haciéndolo todos los días con constancia, perseverancia y de forma progresiva empiezas a notar resultados, en este caso, en el mejoramiento de tus relaciones. Por ejemplo: Si mantienes ocupado todo el día y no sacas tiempo para lo que te genera placer (lo cual en cierta medida es una señal de desamor), comienza por 15 minutos diarios para relajarte o divertirte, al cabo de una semana aumenta a 20 minutos diarios, en la siguiente a 25 y así sucesivamente; si mantienes averiguando de alguna manera dónde está tu pareja, qué está haciendo y con quién (señal de apego), comienza solo por preguntar dónde estaba, qué estaba haciendo, pero añadiendo el cómo le fue en sus actividades, días o semanas después sólo pregúntale cómo le fue y motívalo a que te cuente lo que él quiera de forma abierta; si eres demasiado exigente contigo mismo y sueles tratarte mal cuando cometes un error, comienza por dejar de decirte palabras negativas y reflexiona sobre qué es lo que pudo haber ocurrido, días o semanas después incluye una frase positiva, más adelante añade a la frase positiva una imagen mental positiva de ti mismo, más adelante ríete de aquellas equivocaciones y mírate con ojos de amor, date alientos sabiendo que cada vez lo harás mejor; si por ejemplo, tiendes a molestarte cuando tu pareja llega tarde o se ocupa en otros asuntos distintos a compartir tiempo contigo, comienza por disminuir la cantidad de reclamos que le haces por este motivo, en caso de que así fuese, con los días empieza a emplear ese tiempo en algo que puedas disfrutar estando a solas o en compañía de un familiar u otra persona distinta a tu pareja, días o semanas después empieza tú a pedirle un poco más de espacio (sin irte al otro extremo) para llevar a cabo un proyecto personal que te apasione, etc.

Si bien, cada relación de pareja es única, te puedes inspirar en algunas que a pesar de las dificultades hayan salido adelante, evitando juicios, solo a manera de reflexión para que te formes tus propios criterios y elijas qué resuena más con tu corazón.

Observar otras relaciones de pareja te pueden mostrar elementos a tener en cuenta:

Guillermina Valdés es una actriz, modelo y empresaria argentina. Tuvo 3 hijos con el productor de televisión Sebastián Ortega, hijo del cantante “Palito Ortega”. Más adelante se separó de él e inició una nueva relación de pareja con el empresario Marcelo Tinelli, con quien tuvo un hijo y quien ya tenía 4 hijos como fruto de relaciones previas. Tiempo después tuvieron una separación pasajera debido principalmente a las ocupaciones de cada uno y al poco tiempo que compartían. Sin embargo, al cabo de algunos meses se reconciliaron. Se han llevado muy bien con los hijos de sus parejas, así que en ese sentido no han tenido inconvenientes en la convivencia. Pero reconoce que ha sido una persona celosa. Comenta que ha habido mujeres que le han escrito a su marido, lo cual le ha desagradado bastante. De alguna manera ello ha estado relacionado con su tendencia a apegarse a la pareja con la que esté, a interesarse necesariamente por las relaciones que perduren, a afectarle mucho las separaciones, a la vez, a ser muy sensible e idealista. El apego también lo ha manifestado en la relación con sus hijos, siendo bastante protectora y maternal. Cuando sus hijos estaban pequeños frenó su carrera mientras los cuidaba. Hasta que tiempo después reconoció que una buena madre necesitaba ser una madre satisfecha sacando tiempo también para desarrollar sus proyectos personales y así, cuando lo consideró oportuno retomó su profesión. Actualmente, Le gusta practicar yoga, pintar y patinar. Ella y su pareja han elegido seguir en la relación pero viviendo en pisos diferentes, aunque en el mismo edificio y sin dejar la costumbre de dormir todas las noches juntos, ya sea en el departamento de él o en el de ella. Si bien, algunos consideran extraña esta manera de convivir, ella se ha sentido a gusto, pues tienen una muy buena relación compartiendo además tiempo con cada uno de sus hijos y a la vez, tanto él como ella tienen su propio espacio, lo cual entre otras cosas indica que ella supo dar manejo a sus niveles de apego. Por su parte, no pretende que vivan así como antes en el mismo lugar, ya que a pesar de que lo cree probable, considera que sucedería más adelante sin forzar nada. Se siente muy bien como están ahora sabiendo que su relación está basada en el amor.

La actriz británica Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas se conocieron en 1998 durante la presentación de una película y después de conversar se empezaron a enamorar. Al cabo de dos años se casaron y tuvieron dos hijos. Actualmente, después de más de 15 años de casados han demostrado que pese a la diferencia en edades (él es más de veinte años mayor que ella) y a las crisis por las que han atravesado han salido adelante y se han mantenido unidos, algo poco usual que suceda en las parejas que se encuentran en el mundo de la farándula. Él afirma que ha aprendido desde el seno de su hogar que una esposa feliz significa una vida feliz y ella comenta que su gratificante relación de pareja se debe además de la química y del gran amor que se tienen, al hecho de que existe entre ellos respeto y que cada uno se da su propio espacio. También menciona que ha sido importante mantener un buen sentido del humor y compartir tiempo juntos, pero sin dejar de conservar el espacio individual de cada uno, lo cual es posible en la medida en que se viva libre de dependencias o de apegos. Por otro lado, como pareja han sabido apoyarse mutuamente tanto en los momentos “buenos” como en los más difíciles. Por ejemplo, juntos enfrentaron el cáncer de garganta que le diagnosticaron a Michaell hace más de siete años. Ella estuvo a su lado pendiente de él durante todo el tratamiento médico. Al mismo tiempo, supieron superar los diferentes rumores de la gente. Asimismo, cuando ella fue internada en la clínica por la severa depresión que padeció, él le hizo continuo acompañamiento y le brindó todo su amor. A lo largo de la relación de pareja tuvieron una corta separación, pero nuevamente volvieron a unirse. Ese tiempo lo dedicaron a estar a solas para reflexionar acerca de su matrimonio y entonces retomaron la relación. Él comentó que solo fueron momentos difíciles como los que atraviesa cualquier otra pareja, pero que ya estaban de nuevo juntos y más fuertes que nunca. Esta pareja se interesa por el mutuo bienestar y desea seguir disfrutando de la vida.

Como se puede observar en ambos casos, ha habido una corta separación, pero solo momentánea, la cual aprovecharon de alguna manera para darse un “respiro” en medio del estrés y de algunos conflictos que por algún motivo tuvieron que enfrentar. Finalmente, las dificultades permitieron madurar la relación y el amor mantener la unión. También, en ambos ejemplos, el espacio que cada uno se ha dado a sí mismo ha sido importante y ha influido en que la relación se conserve a través del tiempo, lo cual hubiese sido bastante difícil si existieran apegos de por medio o al menos apegos sin resolver o sin la decisión de modificar.

Amando cada uno en libertad, cultivando la paz y la alegría en el interior, atendiendo a las necesidades de uno mismo y no necesitando de nadie para que las supla es el camino real de mantener una relación de pareja en donde el disfrute se convierte en un hábito y la unión madura y se fortalece.

 

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