En: Autoestima, Felicidad0

Hay un poema muy bello, el cual escribió un chico llamado Björn Bachs Berntsson, que va en sintonía con este artículo. Se titula “Caminar por los astros”, y dice así:

Hoy no puedo ni levantar mi alma.
Hoy quisiera unirme
a un vuelo de pájaros
y dejar atrás mi pasado.

Ir a donde me lleve el viento,
como si Dios me sostuviera en su mano
y me guiara hacia la luz,
dejar este cuerpo, y volar
con las alas del espíritu
a las más altas cumbres.

Dejar de vivir de ilusiones perdidas
en el fondo del océano,
y vivir de una vez por todas,
solo siendo ser humano
que camina por los astros.

Una vez le dijo Pablo Ráez a un amigo llamado Alberto: “Olvídate de todo lo que creas saber y entender, porque hoy cuando salgas de esta habitación, la cabeza te va a dar un vuelco de 180 grados”. A Pablo le diagnosticaron leucemia un día cualquiera, el hacia mucho deporte, y estaba especializado en la disciplina del crossfit. Todo ocurrió de la noche a la mañana, pero este joven malagueño de dieciocho años no vio esta enfermedad como algo negativo, sino como una oportunidad. Volviendo a Alberto, el cual tenía un cúmulo de importantes problemas recientes, como el fin de una relación de pareja de siete años, frustraciones en su puesto de trabajo, la pérdida de su amado perro… decidió armarse de valor y se fue a la aventura a seguir su sueño lejos del hogar, su hermano le llamó diciéndole que su padre, su joven padre que estaba sano, había muerto súbitamente. En medio de su depresión y desganas frente a la misma vida, estando con Pablo pensó: “¿Cómo es posible que yo esté amargado, cuando literalmente este chico se puede morir mañana, y está aquí enfrente de mi sonriendo?”.

Pablo no solo le sonreía a su enfermedad, sino que estaba agradecido por ella, ya que según él, era una oportunidad para motivar a personas, para aprovechar el tiempo mientras pudiera y ayudar a muchos con esa misma enfermedad. La cabeza de Alberto, efectivamente le dio un vuelco y cambió radicalmente la forma de ver su situación. Le recordó que la vida son dos días, y que los problemas tienen la importancia que tu les quieras dar. El es youtuber y había estado sin coger su cámara más de tres meses, pero tras haber estado con Pablo, el cual le dió una lección de vida, se levantó del sofá y continuó haciendo reír a la gente.

Alberto afirma y promete, que cuando encuentras un por qué más grande que tu adversidad, eres capaz de todo. Él ha descubierto que su por qué es su madre, que cada vez que sube un video le alegra el día. Su por qué son sus hermanos, que se han quedado en casa para llevar hacia adelante a la familia. Su por qué son sus amigos, ya que cuando Alberto no puede más, ellos están ahí para decirle que se levante. Su por qué es su padre, que desde el cielo le mira y cada vez que su hijo se ríe, él también se ríe. Tú también tienes un por qué, una motivación que hace que te levantes de la cama y digas “Sí, por eso quiero vivir, por esto quiero respirar y ver un nuevo rayo de sol entrar por mi ventana”. Busca y encuentra tu por qué. Tu sueño merece la pena, no escuches a los que te digan lo contrario “Nunca podrás lograr eso” ellos no han usado un solo día tus zapatos, por lo tanto no merecen tu atención. No tienes que buscar la aprobación de nadie.

Se fuerte, como solía decir Pablo: “Siempre fuerte”. Estás en este mundo para inspirar al que te ve. Cuando a Pablo se le iban las ganas de todo por lo duro que le pegaba la enfermedad, aquellas noches de fiebre, sin poder casi comer, vomitando… él se hablaba a sí mismo “Vamos Pablo, tu puedes, aguanta un poco más” “Pablo no te rindas, que vas a salir de esta” “Sigue luchando que ya va quedando menos”. Al igual que Pablo tu puedes cada mañana decirte: “Vamos, tienes todo el potencial, tu vales mucho” “Es grande la montaña pero más grande es tu sueño” “No hay nada que no puedas hacer porque naciste para brillar” “Mi motivación es mi por qué, mi por qué es más grande que mi problema” “Yo le sonrío a la vida, pase lo que pase siempre voy a mostrar mi mejor versión de mi”.

Si vives absorto de lo que ocurre a tu alrededor, si día a día estás centrado en tí, piensas por ejemplo “Hay que pena que no tengo dinero para comprarme este reloj” “Necesito encontrar este mes trabajo, porque si no no se que haré” “Mis hijos me roban la energía y no tengo tiempo para mi” Es normal pensar así cuando no conoces historias como la de Pablo, o como las de otros que tienen una enfermedad letal. Cuando te paras a pensarlo, te das cuenta de que ya lo tienes todo, porque para vivir en esta vida, lo único elemental, lo único con lo cual podrás hacer todo lo demás y podrás estar a gusto, es teniendo salud. “Si no tienes salud, no tienes nada” dijo Pablo Ráez una vez. Cuando priorizas en tu existencia la salud, todo lo demás deja de tener importancia. ¿Qué me dices si a partir de hoy le damos más valor a estar bien, a estar vivo, a poder caminar, poder desplazarse, poder sentir la brisa en la cara, poder tener a tu familia, o tener una mano en el hombro cuando te hace falta?

En lugar de estar preocupado por las cosas cotidianas, comienza a preocuparte por el mayor regalo que tenemos, aquel al que le damos importancia una vez lo estamos perdiendo: A tener vitalidad. Céntrate solamente en dar lo mejor de tí, a ofrecer tu mano a los demás, a ser un apoyo para alguien, porque eso amigo mio, eso hace que tu corazón sonría. Eso es lo que te quedará al final de tus días, no podrás quedarte con objetos, con la nueva nevera que conseguiste, el bolso, los zapatos, los relojes, el precioso coche, las joyas… Al final quedarán tus experiencias vividas y aquello que has hecho para apoyar a alguien, el amor que diste, o las lágrimas que consolaste. Y en definitiva, te quedará el recuerdo de haber disfrutado o no el día a día de tu propia vida.

Hay ocasiones en la vida en las que uno no tiene fuerzas para nada. Ni para levantarse de la cama por las mañanas, de ducharse, de peinarse, e incluso de abrir la puerta cuando alguien llama por miedo a tener que atender alguna responsabilidad. Hay días en los que uno solo quiere estar tirado en la cama, viendo la televisión, o leyendo y comiendo toda clase de dulces y comida rápida. Aquí es cuando algunos sienten lástima de sí mismos por no estar dándolo todo ese día. Otros se prodigan toda clase de insultos como “Qué inútil soy, otro día de mi vida desperdiciado” “Bravo, así me hundiré en la mierda más rápido, acabaré como mi padre” “Soy un maldito vago”. Otra gente se inunda de pensamientos de culpa y de obligaciones autoimpuestas como “Debería ser como aquel emprendedor, no se dió por vencido y así logró su sueño” “Debería hacer caso a mi madre y buscar trabajo todos los días” “Debería controlar mi estado de ánimo” “Debo sacrificarme para que mis hijos tengan lo que yo no tuve” “Debo ser el mejor” “Debo hacer deporte” “No soy nadie si no se fijan en mi”.

Amigo, tienes que parar de una vez de agobiarte por cumplir los mandatos de tu familia, tu madre, padre, tío, abuela, la sociedad, libros, revistas que leiste o televisión. Haz un gran “stop” en tu camino, en tu rutina, en tus espectativas. Tienes que entender que nada de lo que crees absolutamente relevante tiene por qué ser así. Nada es una ciencia cierta, como dijo Einstein: “Todo es relativo”, él se dió cuenta de que nada tenia una verdad universal, todo lo que vemos depende del punto de vista de la persona que mira ese “algo”, para una persona saludar con la mano es extremadamente importante y para otra no significa nada en absoluto. Para una persona puede ser malo que no le hayan llamado para la entrevista, para otra puede ser bueno que no le hayan llamado; malo en el primer caso porque cree que ha fracasado, bueno en el segundo caso porque tiene la creencia de que hay un trabajo mejor esperandole. El tiempo es relativo si lo comparamos con alguien que se está divirtiendo mucho pintando un cuadro, pero el mismo espacio de tiempo a otro le parece eterno ya que está aburriendose como una ostra en su puesto de trabajo. Como dice el libro Un curso de milagros: “Nada significa nada”.

Pregúntate por qué deberías seguir las exigencias de tu familia o sociedad. Pregúntate cómo ves tú la vida en lugar de seguir un patrón formado por otros. ¿Acaso el que te da consejos en tu entorno cercano tiene una vida espléndida como para seguirlos a rajatabla? Pon en duda todo, se fiel a ti mismo, formate tus propias ideas. Se valiente para decir “Acepto tu punto de vista, pero yo tengo este otro” “Acepto que seas así, pero respeta mi opinion y no intentes cambiarme porque si no nuestros caminos se separaran”. Se genuino, se tu mismo, sigue tu intuición, tu interior te habla a gritos cuando algo anda mal en tu cuerpo: Dolor de cabeza, un sarpullido, un golpe, un hinchazón, náuseas… Te está diciendo que algo tiene que cambiar, que por ahí no es, que tienes que volar alto, que naciste para ser tú mismo, para desplegar el paracaídas en la caída, para ser un águila y no una gallina.

No hay cosa tan importante que te tenga que quitar el sueño. No hay obligaciones, solo las que te impones tú mismo. ¿Crees que estás obligado a mantener a tu familia, que si no moriran de hambre? ¿Obligado a ir a trabajar por que si no no ganaras un salario? ¿Obligado a pagar la hipoteca porque si no, te desahuciaran? Observa todos los debería y obligaciones que crees tener. Piensa en ellos, medita en esto por un momento ahora mismo. ¿Te hacen sentir bien, relajado? ¿Te transmiten paz y armonía en este momento? ¿Crees que algo va a estallar si no cumples un deber? ¿Te sientes inquieto en este instante?. Ahora piensa ¿Qué es lo peor que podría pasar si no cumples todos los debería y obligaciones autoimpuestas y aprendidas? Porque efectivamente, todo lo que crees que es “de cajón”, obvio, y una verdad absoluta, es aprendido. Todo fué un cúmulo de enseñanzas que tus padres te impusieron, al igual que los padres de tus padres le impusieron a los tuyos, tus bisabuelos a tus abuelos y así sucesivamente. Atrevete a vivir sin una regla medidora, salvo la regla de oro, que es la que nos nutre de paz y bienestar, que es la de amar a todos y respetar al prójimo. Porque cuando nos falta amor hacia alguien, nos falta amor hacia nosotros mismos, y por tanto, hacia la vida misma. Reflexiona en esta famosa frase: “Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior”.

¿Por qué en lugar de vivir una vida de obligaciones y deberes, no vives una vida en la que deseas hacer las cosas porque sí, y en la que esperas que te sucedan cosas maravillosas? Te animo a amar lo que haces y a esperar que la fuerza que lo creó todo te cuide y te mime. Llama a esa fuerza Dios, el creador, energía, el todo, el nombre que elijas. Qué paz produce saber que cuando dejas a Dios llevarte en sus brazos, dejando tus angustias, tus deberes y obligaciones, a nosotros nos toca tan solo amar la vida y esperar la abundancia en lo que nos rodea. Podrás decir “Pero Elías, es tan difícil, si no me esfuerzo, si no me impongo cosas nunca lograré mis metas”. Yo antes vivía esforzándome continuamente, iba de esfuerzo en esfuerzo para conseguir unos buenos ingresos, la vida soñada, la casa nueva, viajar… Hasta que un día me di cuenta de que estaba haciendo muchas cosas pero no disfrutaba de nada. Era muy perfeccionista, y hasta no tener una tarea hecha no descansaba. Me ponía delante del ordenador y buscaba el negocio perfecto. Iba de frustración en frustración ya que nada de lo que hacía me daba plenitud. Hasta que un día me harté y dejé todos los negocios que estaba emprendiendo para dedicarme exclusivamente a lo que amaba, que es hacer grabaciones utilizando mi voz, y escribir, con el fin de motivar a personas que necesitan una mano amiga en su hombro.

Yo no sabía lo que pasaría si me dedicaba solo a hacer eso, pero estaba haciendo algo que me daba paz interior y motivación. Solamente dije “Dios, yo voy a hacer lo que sale de mi corazón, dejo en tus manos lo que estoy haciendo, gracias porque me amas y me has dado sobreabundancia”. Y ¿Sabes qué? Fué la mejor decisión de mi vida, me gustó tanto lo que estaba haciendo que aprendí todo lo relacionado respecto a esta clase de negocio. Incluso me contactó una editorial de Madrid porque se habían fijado en mí tras haberme visto en las redes sociales, con esta editorial firmé mi primer contrato editorial. Fué algo tan increíble lo que me ocurrió que cada vez que lo pienso solo tengo palabras de agradecimiento absoluto a Dios. Todo esto lo hice con amor, centrándome en ayudar genuinamente a personas que buscan aliento cada día. Dios me recompensó enormemente por ello, cumpliendo así mis metas.

Como yo, tu puedes en tu intimidad decir “Dios, estoy muy cansado de todo, de mis deberías, de mis obligaciones, a partir de hoy voy a comenzar de nuevo, esta vez haciendo lo que tengo en el corazón”. Quizás sea una locura, quizás lo que te estimula o lo que te apasiona no tenga salidas laborales. Quizás tu afición es enseñar a hablar a los canarios, y crees que es absurdo porque tu padre se rió de ti. Pero solo hazlo, se el mejor maestro de pájaros del mundo, saca el talento genuino que llevas dentro. Como dijo Wayne Dyer “No te mueras con la música aún dentro de tí”. Si solo te gusta correr, se el mejor corredor del mundo. Si te gusta bailar, se el mejor bailarín. Pero que salga de tí, tampoco se trata de competir, se trata de ser lo que eres. Que salga de dentro, no de los debería, no de la voz de tu madre diciéndote “Tienes que ser correcta y tener un trabajo normal” o de la revista de la peluquería con el título “Modelo famosa se hizo una cirugía de nariz para lucir más bella” y tus pensamientos diciéndote “Yo también debería tener mejor aspecto”.

Bájate del tren de los ordinarios, en el que la gran masa de gente se monta, y sube al tren de los extraordinarios, en el que solo unos pocos se atreven a fijarse en si mismos y sus virtudes únicas, y no en agradar a todos y seguir una felicidad ficticia de perfección falsa y bienestar angustiante. Se tú mismo, haz aquello que ilumine tu rostro, comienza una nueva vida si es necesario, sal a explorar el mundo, cambia de entorno, haz cosas diferentes, compra más helados, no sigas ni siquiera tu horario de comidas, investiga, expande tu mente, ábrete… Sé amor y construye a la gente. Vive sin obligaciones y deberías, pon en manos de Dios lo que hagas, lo que emprendas, tu familia, tus sueños y simplemente ama todo, haz las cosas porque quieres, porque sabes que tienes una fuerza mayor que tú, que te da lo que necesitas, que te da abundancia, paz, serenidad y plenitud.

En resumen: Hoy comienza tu nueva y maravillosa vida.

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About Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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