En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

women-2630140_1920Existen varias maneras de rechazo como burlarse, ignorar, hacer a un lado, subvalorar, dejar por fuera o excluir. Los motivos están en la mente de la persona de quien rechaza, ya sea por inmadurez psicológica, bloqueos emocionales, desequilibrios en la personalidad o simplemente debido a un comportamiento muy egocéntrico, por tanto nada empático. También se tiende a rechazar aquello que el otro le hace espejo respecto a aquellas partes no aceptadas de sí mismo. En últimas, es quien rechaza el que tarde o temprano cosecha las amarguras de su propia arrogancia. Mientras que la persona rechazada, si bien en el momento atraviesa por situaciones penosas o desagradables, es en cambio la persona que hace las burlas o críticas la que ve los resultados negativos a largo plazo y más marcados, pues por lo general se tratan de seres intolerantes, desplicentes y con poca calidez humana que en otras áreas de la vida pueden llegar a ser cuestionados por su propio trato o terminar ser rechazados también, en pocas palabras, les terminan dando de lo mismo que ellos han sabido dar.

Pero también es verdad que una cosa es ser rechazado y otra es sentirse inferior a los demás. Es bastante raro encontrar a alguien con una sólida autoestima a quien la gente rechace. En caso de llegar a darse un caso así, puede ser porque al comienzo no se conoce bien a la persona, pero tan pronto se dan cuenta de que es alguien que se aprecia a sí misma y que por ende, le tiene sin cuidado lo que piensen de ella, terminan alejándose para ir a molestar a otros porque las personas negativas no son atraídas hacia quien se ama a sí misma, en términos metafísicos puede decirse que no resuenan en la misma frecuencia. De todas formas, en una eventualidad de que alguien que se ame a sí mismo llegase a ser rechazado o menospreciado, simplemente esto no haría “eco” en él ni mucho menos afectaría su autoestima, sino que solo lo vería como un problema del otro y no propio.

Así pues, si has sido rechazado, debes saber que no hay nada externo que pueda dañar la manera de sentirte contigo mismo, no hay nada que afecte tu valor como persona, excepto lo que tú por falta de criterios, de seguridad y de estabilidad estés propenso a permitir. Comprende que la gente va y viene, que las experiencias llegan y se van, que las amistades verdaderas aparecen y que así mismo en otras por sí solas se descubre la falta de sinceridad. Entonces, el entorno es cambiante, pero los recursos que tienes son los que te pueden dar estabilidad, dominio y fuerza para superar cualquier clase de desavenencia exterior. Se trata de no dejarte enganchar por los otros, se trata de gestionar tus relaciones, de determinar cuáles valen la pena seguir cultivando y cuáles en cambio dejar a un lado, se trata de hacerte cargo de tus reacciones que quizás de manera inconsciente han dado pié a incitar a los demás a comportarse así contigo, pero tales reacciones se dan cuando tú mismo no te valoras lo suficiente o no te das tu lugar. Por ejemplo, expresiones corporales ante el rechazo como: agachar la cabeza, desviar la mirada, encoger la espalda, sudar, temblar o sonrojarse resultan bastante llamativas para el que asume la conducta inmadura de rechazar a los otros.

Ora a tu ser superior por estas personas para que sus mentes se iluminen y el amor toque sus corazones, más no te quedes allí estancado esperando ingenuamente a que la gente cambie, eso no te corresponde a ti, eso depende de cada quien y de su análisis personal de conciencia.

Pero eso sí, si bien es cierto que a nadie se le puede obligar que lo quiera o lo aprecie a uno, el respeto es completamente exigible en la medida en que tú te comportes con respeto. Entonces, no permitas que nadie venga a poner en duda quién eres o a ridiculizarte. Toma medidas, puedes hablar con el director, el docente, el jefe que esté al mando del grupo en el que estés (si fuere el caso), coméntale tu situación si es que con hablarle directamente a la persona en cuestión no ha sido suficiente y que por ende te ha tocado que ir a una instancia mayor. Si con ello tampoco es suficiente para tomar medidas correctivas, busca otro lugar u otro entorno con otras personas con las que te sientas mejor, pues no estás obligado a soportar algo así. Por fortuna, existen muchas personas más en el mundo con las cuales sí puedes compaginar naturalmente y nunca “a la fuerza”.

Ser rechazado es más frecuente de lo que se cree e incluso, personas famosas y exitosas hoy en día no se han escapado de ello. Por ejemplo: La cantante Lady Gaga, quien se ha caracterizado por su estilo excéntrico y muy original fue rechazada en su infancia. Se burlaban de ella porque tenía sobrepeso, una nariz grande y el cabello bastante rizado. Ella ha comentado que en varias ocasiones la intentaron meter dentro de un bote de basura. Pero pese a todo esto, no se ha detenido, sino que ha salido adelante en su profesión y actualmente además, apoya labores humanitarias promoviendo el respeto y la igualdad. Comenta que haber sido rechazada, la ha hecho una mujer más fuerte y la ha llevado a luchar por estos ideales de bien común.

También se puede observar este fenómeno de la exclusión y del rechazo en la actriz Selena Gómez, quien tuvo una infancia difícil: sus padres se separaron cuando apenas contaba con cinco años de edad y su madre tuvo que criarla sola en medio de la escasez económica en la que se encontraban. Cuando estaba en la escuela no fue popular, le hacían bullying y fue rechazada. La criticaban por su baja estatura y la llamaban “fea”, era una chica tímida e insegura y nunca perteneció a ningún grupo en particular. A pesar de todo ello, siguió desarrollando su pasión por la actuación y ha demostrado su capacidad para salir adelante gracias a ser dedicada en su labor, a ser visionaria y a seguir los deseos de su corazón. A su corta edad de 25 años ya ha influido positivamente en muchas personas al luchar por el respeto y el buen trato para evitar que siga habiendo bullying.

Estas personas han expresado lo que han experimentado con el rechazo, lo han afrontado de alguna manera y han surgido en medio del caos. Pero también hay que tener en cuenta que hay otros quienes prefieren quedarse callados por miedo, vergüenza o inseguridad, y así, viven cargando el peso de la soledad continua, de la desventuranza, del menosprecio y de la tristeza.

Si algo similar te está ocurriendo a ti hoy en día, busca una salida. Primero que todo afirmate como un ser merecedor de todo el amor que contiene la vida, como un ser digno de surgir, de salir adelante y de ser feliz. Busca a alguien de confianza con quien desahogar tus emociones y llénate de valor para fortalecerte, para infundirte el coraje necesario para caminar con la frente en alto, para seguir tu camino con la amistad o no de quienes te rodean, atesorando la compañía de quien te demuestre su aprecio honesto e incondicional, pero alejándote de quienes no te inspiran confianza. Pregúntale a tu corazón, a tu voz interior o a tu ser superior a quién acercarte y de quién alejarte, además, cómo seguirte dando alientos en todo tiempo, momento o situación, pase lo que pase, obtengas la aprobación o no de los demás. ¡Que solo te baste tu propia aceptación!, pues recuerda que el qué dirán y todos esos comportamientos negativos como la crítica, la burla y la antipatía lo que muestran es la pobreza de espíritu de quien los emite.

Procura entonces inspirar a los otros a seguir siendo quienes son, a amarse a sí mismos y deja que el tiempo y la vida en su infinita sabiduría se encargue en el momento justo de traer a cada quien los frutos de lo que haya sabido o no sembrar.

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