En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

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Imagínate que hay un aguacero, una fuerte tempestad, entonces las calles se inundan de agua, las hojas de los árboles se menean de un lado a otro, algunas se caen, las personas se resguardan en sus casas con todas las ventanas cerradas y mientras tanto tú, por cosas de la vida justamente en esos momentos estás en la calle (desde antes de llover) y no encuentras un lugar cercano para hacerte mientras escampa. Entonces, siendo sincero contigo mismo y reconociendo tu manera habitual de responder a las situaciones ¿qué sería lo más probable que hicieras?, ¿te quejarías sin parar porque echaste a perder tu presentación personal debido a que tu vestuario ha quedado empapado?, ¿te preocuparías imaginando inmediatamente que te vas a resfriar?, ¿correrías por las calles con desespero por llegar rápido a un lugar en donde resguardarte? ó ¿disfrutarías bajo la lluvia sintiendo cómo te refrescas inesperadamente y sintiendo intensamente esa “sorpresa” de la naturaleza?

Por supuesto, si escogiste la última respuesta, muy probablemente seas de los que consigue tener paz, a pesar (a veces incluso “gracias a…”) las tormentas y con ello, no solo las tormentas físicas y literales sino las tormentas metafóricas pero igualmente reales que van y vienen de la vida. Entre más te resistas a las situaciones difíciles estas más persistirán. Más cuando fluyes en medio de estas, cuando las agradeces, cuando ves las oportunidades potenciales que aguardan y aprendes la lección que te quieren ofrecer, dejan de ser una tormenta para ti y se convierten en una hermosa bendición.

La capacidad de tener paz en la tormenta es una cualidad de personas valientes y resilientes que han aprendido a mirar con un firme optimismo cualquier obstáculo o inconveniente que se les presente. Para ser valiente y resiliente se requiere tener una autoconfianza tan sólida así como el acero, tan resistente como un roble, de ese tipo de árboles que se mantienen vigorosos sin importar qué tanta tempestad haya. Empieza a cultivar la idea de que eres fuerte y resistente como un roble, repítelo todas las veces que sea necesario, párate frente al espejo en una postura bien erguida y observa toda la fortaleza interior irradiándose hacia tu exterior y manifestándose en todo cuanto haces. Porque eso sí: la paz la encuentras adentro, no afuera, depende totalmente de ti mismo y no de lo que suceda. Depende de la interpretación que hagas de las situaciones y no de estas en sí mismas.

Personas famosas también han sido un claro y valioso ejemplo de cómo tener paz en la tormenta.

Steve Jobs, el cofundador y presidente ejecutivo de Apple, cuando nació fue dado en adopción a una pareja de jóvenes estudiantes. Creció, se hizo mayor y tuvo que suspender sus estudios universitarios por los altos costos. Como si fuera poco, al comienzo en sus trabajos obtenía ingresos ínfimos que tan solo le servían para sobrevivir. Luego, un amigo le comentó que quería crear un computador casero pero que le habían rechazado su idea. Sin embargo, Steve Jobs la aceptó con fascinación y trabajó junto a él, ganando una gran fortuna. Después, se fue a la India con fines espirituales y de regreso fundó su propia empresa, Apple, la cual empezó en un garaje y a sus 27 años de edad se convirtió en el joven más millonario del mundo. Tiempo después, fracasaron las ventas, por lo cual intentó recuperar la empresa, pero no se cumplieron sus expectativas, entonces fue destituido de su propia compañía, pero pronto empezó a dirigir otra que él mismo fundó: Pixar, con la que produjo películas animadas como “Toy Story”, “Bichos”, entre otras que tuvieron bastante acogida del público. Años después, decidió recuperar Apple. Primero se ganó la confianza del director y luego quedó él en un puesto directivo, entonces, reorganizó la compañía y trabajó en nuevos productos creando por ejemplo el iphone y la tableta ipad. Así que, siempre su principal motivación fue desarrollar productos con creatividad e innovación, gracias a su curiosidad, minucia al detalle y bastante perseverancia. Cabe decir además, que el dinero nunca fue su principal objetivo y paradójicamente obtuvo dinero en abundancia.

Así pues, encontramos en su historia de vida situaciones “tormentosas” de incertidumbre, de tropiezos, de pérdidas, pero mucho más de ganancias y de superación, de un “nuevo comienzo” detrás de todo aparente final junto a una creación de oportunidades y una puesta en acción con determinación. Así es como resurge la paz dormida en medio del trajín, en este caso del mundo de los negocios.

Otro ejemplo de vida lo encontramos en Jack Ma. Nació en China en una familia pobre en medio de la gran revolución cultural. Siendo joven trabajó gratis como guía turístico, solo con la intención de mejorar su inglés. Sabía que para salir de la pobreza lo principal era la educación, entonces intentó ingresar a la universidad, pero fue rechazado en varias ocasiones. Por ejemplo, de la universidad de Harvard fue rechazado diez veces. Al solicitar 30 trabajos distintos, todo lo que obtenía era estas palabras: “No eres bueno”. Incluso, luego de solicitar trabajo en KFC (empresa de alimentos que tiene restaurantes de pollos), fue el único en ser rechazado de un grupo de 24 personas. Pero todo lo anterior, en lugar de desmotivarlo, lo fortaleció mucho más. Así pues, en 1995 cuando internet estaba empezando a aparecer, se quedó impactado al no encontrar ningún resultado en china al digitar la palabra “cerveza”. Así fue como se le ocurrió la idea de un mercado online al respecto. Pero incluso, luego de haber empezado, no pudo hacerlo rentable y estuvo casi al borde de la quiebra. Así que preguntó a 17 de sus amigos por una inversión en el negocio porque él aún confiaba en su idea. En poco tiempo, “Alibaba” se convirtió en la tienda online más grande del mundo y en la actualidad Jack Ma es el hombre más rico de China.

Como se puede observar, esta persona nos enseña que nunca es tarde para creer en uno mismo, que no importa lo que la gente opine sobre alguien, pues sus juicios o críticas pierden valor, cuando cada quien tiene un autoconcepto positivamente firme. Asimismo, la perseverancia, la búsqueda de soluciones y la identificación de las necesidades en el entorno, así como la clara motivación por satisfacerlas sin morir en el intento son aspectos que se pueden resaltar a modo de enseñanza de la historia de esta persona que superó las tormentosas dificultades, como los múltiples rechazos, para reencontrarse con la paz y la satisfacción que reposaban en su ser al creer en sí mismo de forma incondicional.

Hay un refrán que dice: “Después de la tormenta llega la calma”. Por tanto, es necesario llenarse de suficiente paciencia para no dejarse arrollar cuando las tormentas amenacen con llegar, pues muchas veces son necesarias y tienen que darse para nuestro crecimiento y avance en la vida, para ponernos a prueba y una vez superadas a consciencia, no se vuelvan probablemente a presentar, sino otras pruebas distintas que sí necesitemos reforzar.

Todo esto hace parte del plan de vida y lo que marca la diferencia no es lo que sucede sino el cómo se afronta eso que sucede. Tú eliges si pones resistencia o aceptas como un reto cada tropiezo para volverte a levantar de nuevo.

La paz nace desde el interior con pensamientos que se cultivan en coherencia a un estilo de vida en el que se prefiere ser feliz en lugar de tener la razón, ver oportunidades en lugar de ver problemas, ver retos en lugar de ver fracasos, hacer alianzas en lugar de crear distancias, tener una profunda motivación en lugar de un interés pasajero, seguirse preparando y dejar de creer que ya es demasiado tarde o que todo ya es un producto acabado. La paz resurge cuando tienes la convicción de lo valioso que eres, mientras sabes que la tormenta no te pertenece, sino que tan solo es un medio para recordarte que sigas poniendo en marcha la mejor versión de tu propio ser.

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