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En muchas ocasiones, las personas nos hacen sentir mal porque sin darnos cuenta, le hemos dado demasiada importancia a lo que piensan de nosotros. Les hemos entregado nuestra alegría, y les damos el poder para herirnos. Es una decisión que tomamos desde que nos levantamos de la cama. Algo así como “Hoy decido que la opinión de los demás sea más importante que la mía”, en lugar de elegir “Hoy decido que digan lo que me digan, no me lo llevaré a mi interior” o “Hoy decido que mi opinión sobre mí, es lo único que cuenta”. Tenemos una creencia arraigada en nuestra persona que nos dice que hay que luchar en contra de aquellos que no piensan como nosotros. Es el ego que nos domina, nos dice que debemos agradar a los demás porque si no, sufriremos. Nos dice que si nos dicen algo bonito hay que alegrarse mucho, nos dice que si se meten con tu persona hay que atacar y enfurecerse. En conclusión, somos prisioneros de nuestra mente.

Con tu forma de ver las situaciones has creído que para solucionar un conflicto todo tiene que ser bonito, ver sonrisas, ver caras amables. Pero las caras largas, una mala mirada, un comentario en contra, no significa que algo ande mal; ya que el hecho de ver a una persona actuar de una u otra forma solo indica que es su forma de ver la vida. Eso no significa que es bueno o es malo, significa que esa persona es así y punto. Ha querido ser así y punto. Tiene una opinión y ya está.

Con esto quiero decir que cada persona es única y diferente, por lo tanto pueden ser de la manera que ellos elijan. Lo mismo pasa contigo, tu puedes y debes ser de la manera que tu elijas. Sin importar lo que otros piensen de ti, sin importarte agradar o no a alguien (siendo siempre respetuoso claro está), sin importar actuar de una u otra forma por miedo, ya que tu has nacido así para marcar una diferencia. Hay una frase que dice:

Cuanto menos te preocupe la opinión de los demás, la vida se vuelve menos complicada.

Que esta frase sea una pequeña guía diaria cuando veas a esa persona que te mira con “mala cara” o como te quiera mirar, como te quiera hablar, ya que ello es sólo la forma en que esta persona ha elegido vivir. Si es feliz o no esta persona actuando así, carece de importancia, porque tú no eres ese ser humano. Tu no puedes llevar a tus espaldas las actitudes y comportamientos de los demás.

Tu debes ser libre y dejar ir a quienes se acercan a tí con piedras y palos, porque si los llevas allá donde estés, nunca podrás ser genuinamente tú mismo. Siempre los llevarás contigo aunque estén a miles de kilómetros de distancia. Aunque te duela una mirada, aunque te hiera una palabra, aunque te angustie la presencia de alguien, tienes que saber que al dejarla ir, al perdonarla, al liberarte de ella con palabras de amor como “Dejo que seas tu mismo, te respeto y te libero de mi mente con amor” entenderás que tu energía se renueva, al caminar lo harás más ligero, al pensar lo harás con mayor velocidad. Tu propio ser se elevará y veras en un súbito instante a todos con un sentimiento de alegría, de alivio y de amor.

Cuando piensas que todo esto es un sueño, cuando dices “¿Por qué a mí? qué hice yo para merecer esto si no he deseado el mal a nadie” tienes razón en lo del sueño, ya que esta vida es un pasaje de tren hacia alguna parte, todo es transitorio, todo tiene un principio y un final, en este mundo vivimos y morimos. Por lo tanto, ya que estamos aquí, debemos estarlo por un propósito divino. ¿Por qué dar tantas vueltas a todo? ¿Por qué querer conflictos cuando es tan fácil soltar y amar a todo el mundo sin tener que juzgarlos?

¿Te has fijado o cruzado alguna vez con una persona con síndrome de down? Estas personas son un gran ejemplo para mi, cuando intercambio dos o tres palabras con ellos, veo sus gestos y miro sus ojos, pienso “¡Qué maravilla, yo quiero ser una persona down!”. Ver como tratan a cada uno que se cruza por su camino es como ver a Dios mismo actuar. Ellos simplemente sonríen, abrazan, se toman todo con humor. Su alegría es permanente, no las puedes aplastar, no las puedes ofender. Y si se inquietan o disgustan, se les pasa en un instante. Dicen que los ojos son el reflejo del alma, cuando te detienes a mirar fijamente a los ojos de una persona down, ves paz, ves compasión, ves que no importa ni raza, ni cultura, ni estatura, ni físico ni intelecto, lo único que importa es vivir y disfrutar el momento más valioso que existe: Este momento de este preciso instante.

Si piensas que no puedes hacer nada, que no eres bueno para ninguna actividad, que eres inservible… Es una decisión que tomaste subconscientemente hace tiempo. Ya que un determinado día, quizás tu padre te dijo “Mira como esta tu cuarto, eres un inutil por no saber ordenar” Tu decidiste a partir de ese día inconscientemente que esa frase era una verdad absoluta, decidiste creerla y sin ni siquiera saberlo, actuas cada día como un inútil, ya que llevaste esa frase directamente a tu corazón. Quizás un compañero en la primaria dijo “Jajaja vaya cómo corres, pareces un pato, no sabes ni correr” Por algún motivo, el “No sabes ni correr” lo decidiste llevar a tu corazón y lo interpretaste con la siguiente frase “No sirvo ni para correr ni para hacer nada” así que muchos años después te sentiste más y más débil, más y más impotente hasta que no pudiste más con tu carga.

Todo ello que tú has elegido creer en contra tuya es una gran y absoluta mentira con mayúsculas. Debes verte a ti mismo como tu creador te ve, en las escrituras Dios dice que tú estas completamente aprobado y aceptado por Él hagas lo que hagas. Porque eres su hijo y tu eres como Dios, te ha creado único, perfecto, hermoso, valioso como el diamante, grande, genuino. Eres el propio amor, eres amado por Él. En Isaías hay una frase que dice:

Aunque se muevan los montes y tiemblen las colinas, mi amor por tí seguirá firme.

Por lo tanto, si el mismo Dios te ama tanto, ¿por qué buscas la aprobación de alguien más? Si tu tienes un padre celestial y tu constitución es la del mismo Dios, ¿por qué no elegir el amor a todo y todos en lugar del conflicto?. Medita por ejemplo en esta frase: “¿Prefieres ganar una discusión, o prefieres ser feliz?”.

Si en ocasiones te invaden los pensamientos de suicidio, ello es que has creado otro mundo en tu interior en el que todo es como “debería ser” y no como es ahora. Entonces, por qué no le preguntas a Antonia Cabrera, una chica que lo tenía todo, y en un instante su vida dio un vuelco. Podrías preguntarle cómo debería ser su vida, y ella te diría que todo ocurre por una razón, que todo es un aprendizaje y una oportunidad. Te diría que en la vida siempre van a haber problemas y uno tiene que enfrentarlos, que hay que llorar pero nunca quedarse ahí abajo, sino volver al equilibrio, volver a ser feliz porque somos felicidad. A ella le dio en una mañana como cualquier otra, un derrame cerebral. No podía mover ni una sola parte de su cuerpo, solo pestañear. Pero ella se lo tomo como algo bueno, y no como algo negativo.

Ella dice que simplemente “Le tocó vivir esa situación”, y que cada uno decide tomarse cada cosa que le pase de una forma u otra. Dice que decidió tomarse eso de la manera más alegre y de sacarle el mayor provecho a ello. Podría fácilmente haber pensado “Mi vida es una completa basura, no quiero vivir, qué sentido tiene vivir si no puedo ser la que era antes”, pero ella decidió tomarse esto con humor, con risas. Su diagnóstico era quedarse vegetal o morirse. Pero ella decidió seguir adelante y tener pensamientos de superación y de amor por la vida. Pasó de estar postrada en cama a levantarse, caminar y hablar. Ella da gracias todos los días por estar viva, y dice que no hay que ver esto como algo malo, sino como una oportunidad que le ha servido para crecer como persona. Dice que con solo sonreír a una persona puedes alegrarle el día, y eso es más valioso que cualquier otra cosa: el alegrar la vida de alguien tan solo con tu presencia.

¿Por qué no ves tu vida como una oportunidad de ser todo lo que eres y vivir todo lo que te rodea, en lugar de querer cambiar a este o aquel, y que esto o lo otro sea diferente?. Como dice Antonia “Le tocó vivir eso”, y decidió tomárselo con alegría. Pudo haber dicho “Ahora mi vida es diferente, tengo que estar aquí recuperándome meses y meses, que horror”, pero en cambio ella dijo “Esto es así y voy a aprender de ello, saldré más fuerte de esta situación, es un aprendizaje para amar más y alegrarle el día a alguien”. Como ella, di tú también “Mi vida es así ahora, esto ha ocurrido con un motivo magnífico, para que yo aprenda a ser yo mismo, para que yo aprenda a amar, para que yo sepa sonreír más”. En lugar de pensamientos del tipo “Siento que soy una carga para los demás porque solo me quejo y lo empeoro todo”, cambialo por “Yo estoy viviendo este momento y sacaré lo mejor de esto, esto me hará ver lo maravillosa que es la vida y mi sonrisa será más plena y sincera”.

Decide hoy que, te traten como te traten y diga lo que diga la gente de tí, no llevaras esas palabras a tu espíritu. Decide que tu opinión es la que cuenta. Decide hoy que cada persona es única entre un millón y tienen derecho a ser así, y tú tienes todo el derecho a no tomarte mal sus acciones. Sé tu mismo, se fuerte, brillante, ilumina el mundo con tu forma de ser. Eres espléndido, eres un diamante hermoso, eres digno de vivir la vida plenamente. Eres digno de amor, amate tu primero, acepta las situaciones como son. No intentes cambiar nada, ya que sólo tú mismo puedes cambiarte a tí. Cuando tu cambias, automáticamente lo que te molesta a tu alrededor, cambia. Wayne Dyer dijo una vez: “Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas que miras cambian”.

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About Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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Un comentario en “Cómo Vivir y Disfrutar Más”
  1. Miguel

    Excelente líbro para compartir con personas que lo necesitan

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