En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

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Estar en medio de un bosque o al lado de una cascada, caminar sobre un jardín o a la orilla del mar, escuchar el canto de las aves, sentir el viento acariciarte…resulta un maravilloso alimento tanto para tu cuerpo como para tu espíritu.

Se han hallado múltiples beneficios que se producen al estar en contacto directo con entornos naturales, algunos de estos, relacionados con la concentración, la disminución de la irritabilidad, así como con el potenciamiento de la salud. Por ejemplo, una investigación realizada por Roger Ulrich constató que el ambiente natural en el que se encontraba un hospital de los Estados Unidos había propiciado que los pacientes se recuperaran más rápido, en 2 días en lugar de 5 días y que solo necesitaran una dosis de medicamentos para el dolor en lugar de dos dosis y media.

Además, es en la naturaleza en donde el aire más puro se puede respirar, en donde muchas veces se llevan a cabo actividades deportivas, recreativas y meditativas, en donde la más exaltada belleza puedes apreciar y en donde cada uno de tus sentidos reciben estímulos agradables o positivos.

Es importante tener en cuenta que la naturaleza por sí sola es fuente de bienestar, no obstante, para que “obre maravillas” en tu ser depende de tu actitud y de la manera como te contactes con ella. Así, por ejemplo, vemos personas más sensitivas que otras cuando se encuentran en un entorno natural porque se dedican a respetar, observar y contemplar lo que hay allí como: las hormigas, los pájaros, la hierba, el agua, los sonidos, el clima, etc. Se enfocan en sentir la vida que late a través de cada manifestación de la creación, disfrutan ese momento presente y agradecen por este. Pero si eres de los que caminan por un entorno natural solo por “casualidad” o porque así te cubres del sol que te tiene aquejado o porque por allí acortas trayecto para llegar a algún sitio al que te diriges no gozarás al máximo de las bondades que la naturaleza trae por naturaleza.

Dado que todo está compuesto por energía, hay que saber seleccionar el tipo de energía con la que más entramos en contacto y ciertamente la energía positiva y vital se halla en lo natural, desde los espacios en donde emane vida, en lugar de todo lo artificial. No hace falta que pienses mucho al respecto, preguntándote una y otra vez: ¿este lugar o espacio o momento me brinda energía positiva? como para reconocer si es así o no, sino que simplemente se hace necesario que prestes atención a lo que estás experimentando o sintiendo y si la sensación es al menos de mediana a altamente agradable significa que vibras en armonía con dicho entorno. Así que, te conviene seguir buscándolo y frecuentándolo.

Recuerda que tú eres parte de la naturaleza, así que no te creas separado de ella. Así como la naturaleza, tú eres otra manifestación más de la vida y del amor. Quiérete con toda tu alma y en esa misma medida esparce el amor a toda la creación divina que tienes a tu alrededor.

Si has tenido la oportunidad de salir a conocer hermosos paisajes de diferentes lugares ¡fabuloso!, ¡disfrútalo!, más ten claro que no es indispensable salir de viaje hacia otros países como para apreciar y maravillarse de las bellezas naturales. Seguramente desde el lugar en el que vives puedes ver de cerca una planta, asomarte por la ventana y divisar un ave en las alturas, el cielo, el sol y las estrellas; asimismo, ¿tienes una mascota?, obsérvala y dale todo tu cuidado y cariño, de este modo también estarías contemplando la naturaleza. Por tanto, empieza desde donde estás, valorando todo lo natural que tengas en tu núcleo más cercano (incluyendo por supuesto a las personas). La actitud de gratitud, respeto y admiración por la naturaleza junto a todas sus formas o manifestaciones empieza desde tu corazón y no depende de nada externo.

Hay personas que pueden estar en los lugares considerados a nivel mundial como los más paradisiacos y exóticos que existen y pasar de largo como si nada, así como de forma totalmente inversa hay personas que desde su humilde hogar se emocionan cuando ven la planta que han sembrado crecer cada día. Por lo tanto, todo comienza desde tu interior a partir de tu manera de ver lo que te rodea. Por supuesto, si además de tu actitud positiva y amorosa frente a la naturaleza, puedes viajar, conocer y disfrutar de otros paisajes, pues dales la bienvenida a todas esas experiencias e invita a otros a que también se contacten de estas.

Te propongo que la próxima vez que vayas a un bosque, a un jardín o a un parque, observes detalladamente las flores, los árboles, las especies que hayan; igualmente que deleites tus oídos con el canto de las aves. Permítete oler el aroma del verdor de la pradera, siente la brisa o el aire que te rodea y acalla tus pensamientos para que le permitas a tu corazón hablar. Haz de cada visita por cada lugar de la naturaleza un momento único y especial. Rinde homenaje a lo natural, además ayuda a preservarlo, ama todo desde lo más grande que observes hasta lo más diminuto independientemente de la estación o época del año, así como haz de hacerlo contigo mismo de manera incondicional.

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Sabrina Vallejo

About Sabrina Vallejo

Psicóloga y escritora. Apasionada desde niña por las letras inspiradas. Con una actitud reflexiva ante la vida e interesada por el continuo crecimiento interior de manera integral y profunda. Libro: https://goo.gl/6EZ9oT

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