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Una margarita en el campo, un pececillo en el arroyo, un café, cruzar un parque, cantar una pequeña canción, lo simple… La vida es tan simple. Un proverbio chino dice: “Cosa extraña el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere”. Hay una canción muy bella que se llama “Sólo se trata de vivir”. Aquí vinimos a vivir, y la vida está en lo simple. Borges decía: “Un buen libro es aquel que en cualquier lado donde uno lo abra ya tiene una felicidad para uno”. Esas cosas te emocionan, una ducha, un partido de fútbol, es simple, las estrellas… Dios siempre se deja ver por todos lados, lo que pasa es que uno lo complica cuando quiere explicarlo.

Facundo Cabral

Le dijeron a Pasteur: “Usted siempre habla del alma y hemos abierto cien mil cadáveres y nunca encontramos ni rastro del alma” y Pasteur les dijo: “Cuando muera vuestra madre pártanla en mil pedazos y traten de encontrar el amor que ella tuvo por ustedes”. Antoine de Saint-Exupéry le hace decir al amiguito del principito: “Lo esencial es invisible a los ojos, lo que no se ve es lo importante, por lo que no se ve sucede lo que vemos”. Por el amor que no se ve naciste, y yo ahora te veo.

En las canciones hay algo que va más allá de las palabras, que se transmite, hay una energía. Las noticias de la televisión son un pedacito de la realidad. También nacen mariposas, elefantes, el río de la plata sigue yendo a la misma dirección, hay bosques… Lo que pasa es que generalmente eligen lo peor de la realidad para mostrarla todos los días. Alguien violó, alguien mató, alguien robo o hay un corrupto en el gobierno. ¿Me cuentan las buenas noticias? nunca.

¿Quieres que el amor y la felicidad lleguen a tu vida? Muy fácil, hay que escuchar entonces al corazón antes que intervenga la cabeza. El corazón sólo sabe amar, la cabeza dice: “está bien, está mal”. El corazón sabe por qué siente. La cabeza quiere explicar, pregunta siempre porque no sabe y el corazón nunca pregunta porque sabe. Sabe que en la vida se nace para amar y la cabeza busca razones, separa el mundo en países, separa a la gente en clases, en colores, en religiones. La cabeza está loca porque no sabe nada. El corazón es el que mueve la vida. Yo he cruzado aeropuertos con la madre teresa y por donde pasamos todo el mundo se quedaba en silencio. Algo pasaba. El mundo sabía que esa mujer que pasaba era el mismísimo amor. Yo veía cómo la gente caía de rodillas cuando ella pasaba. Una vez entramos a una cantina en México y la gente dejó de beber y se hizo el silencio, pararon la música y se escuchaban sollozos.

Los programas de noticias tienen muchas ganas de que se termine el mundo porque no se animan a vivir. Están felices cuando matan a un niño, cuando matan a una señora. Y después dicen: “no, estamos buscando la verdad en el nombre de la justicia”. Luego los muchachos y muchachas creen que eso es todo lo que pasa en el mundo, ellos adoran una guerra. Hay un terremoto en china que produjo doscientos muertos: “Rápido, mostradme la pierna que cuelga del avión que cayó. Esa es la realidad, esa es la noticia”. Adoran las malas noticias porque odian la vida, no se animan a vivir. Todo el día buscando a ver quién se equivocó, qué ministro robo, qué tipo engaño. Estas cosas que una persona escucha todos los días ¿hacen que esta persona viva? ¿o hacen que le tenga pánico a la vida?. La realidad es el sol que sale y el sol que se pone, la gente que hace el amor, la gente que trabaja, que come, que camina. La realidad no es una corbata y el derecho romano.

Cuando tú tienes la amistad de los otros no hay pobreza, te lo digo yo que comí de la basura. Te mata la diferencia de los otros, después te acostumbras, te pones duro, pero cuando hay complicidad la pobreza no es un castigo. Porque la riqueza en solitario, encerrarse con policía a la puerta, honestamente son como presos. Si eso es la fiesta, si yo trabajo toda la vida para encerrarme y poner guardia y una alarma, yo sigo en la calle recogiendo cartones. Yo no veo felicidad ahí, yo no la veo, no la veo saltando. Yo veo saltando de alegría a la mona Jiménez, a Amalita Fortabat no. Es posible que dentro de un rato nadie se acuerde de quién es Amalita Fortabat y a lo mejor los hijos de tus hijos te van a preguntar quién era la mona Jimenez porque se habla de él. Si creemos que amontonar cosas es un dato para llegar a la felicidad, estamos locos. Las cosas son buenas si tú las tienes, no si ellas te tienen a ti. Si las gozas, no si te tienen, si las tienes que cuidar no.

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About Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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