En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

adult-1807529_1920No sentirse a gusto con las vivencias que se experimentan lleva a muchas personas a desear fervientemente que un cambio ocurra como por arte de magia allá afuera justo en donde todo se ve impregnado de las circunstancias indeseadas y que parecen estropear sus objetivos. Del mismo modo, hay quienes se la pasan culpando a los demás, al país, a la sociedad, a la política, a la economía, a la suerte, al destino o incluso consciente o inconscientemente a Dios de sus resultados poco favorables. Esto lejos de encaminarles hacia el logro de sus metas lo que hace es conducirles a caer en una actitud de victima que se alimenta constantemente con los consiguientes resultados negativos por dicha perspectiva frente a la vida y así sucesivamente se forma un círculo vicioso.

Lo que ocurra o no a nuestro alrededor por supuesto influye en cómo nos sintamos, pero no lo determina. De forma constante ocurren sucesos que podemos juzgar como “buenos” o “malos”, los cuales escapan de nuestro control, más lo que sí podemos es modificar la manera de percibirlos y el cambio que hagamos en nuestro ser para impactar de forma más positiva primero que todo en nuestras vivencias, luego en nuestro entorno inmediato y solo posteriormente está la posibilidad de generar un cambio o influencia a un nivel más amplio en lo externo. Es decir, se trata en esencia de un proceso de adentro hacia afuera y no al revés.

Si estás insatisfecho con tu relación de pareja, con la relación con tus hijos o con quien sea, primero necesitas implantar un cambio en tu consciencia y solo después los demás podrán cambiar contigo porque así habrías generado una nueva pauta que los atrae de forma diferente. No puedes pretender que los otros lo hagan simplemente porque es tu deseo ni mucho menos porque se los exiges, pues cada quien puede hacerlo si esa es su elección y se compromete a consciencia y a voluntad en ello, de lo contrario no lo harán. Del mismo modo: si estás insatisfecho con algo que sucede contigo o con los resultados que obtienes en la vida, debes volver hacia tu interior para revisar qué cambio necesitas iniciar, ya que nadie puede hacerlo en tu lugar. Asumiendo con amor tu responsabilidad haces mucho más que sentarte a quejarte y quedarte sin hacer nada al respecto.

Bárbara Lombardo, nació en Argentina en 1980. Ha sido actriz de teatro, cine y televisión. De niña era fiel seguidora de la cantante “Xuxa” quien hacía presentaciones infantiles. En una ocasión tuvo la oportunidad de presenciar las grabaciones de su programa y así fue teniendo sus primeros encuentros con la televisión. Fue teniendo mucho éxito profesional, pero tal parecía que eso no la llenaba por completo. En el año 2012 a partir de sus necesidades personales tomó la decisión de irse de Argentina hacia la exploración de nuevos rumbos. Deseaba un cambio notable en su vida y sabía que el cambio debía iniciar en su interior. Se estableció en California a vivir y a trabajar en un grupo de budistas practicantes, en donde además de disfrutar de la naturaleza, estudió budismo y hacía meditación. Estaba claro que había dejado su profesión junto a toda la fortuna que ello representaba para irse a trabajar bastante sin obtener remuneración económica, más fue una experiencia muy especial para ella puesto que la enriqueció a nivel espiritual, además porque se vio expuesta a tener que buscar la obtención de los recursos de otra manera. Hoy en día gracias a todo esto, siente que tiene mayor fortaleza y que a la vez es una persona más sencilla. Afirma que el hecho de emprender algo distinto a lo usual es un poco incómodo al comienzo, pero que si se pone resistencia, la incomodidad a largo plazo puede ser mayor mientras no se viva a plenitud. De este modo, se puede observar cómo ella no esperó a que las circunstancias que la rodeaban cambiaran para ser feliz, sino que tomó la decisión de asumir parte activa en sus vivencias, eligiendo a consciencia hacer algo con el fin de que su vida fuera más gratificante y al mismo tiempo cambiando el enfoque de sus deseos (más profundos o humanitarios y menos materialistas). Como resultado de todo ello, ahora se siente más plena y a gusto con su vida.

Por otra parte, Khloé Kardashian, presentadora y modelo de televisión estadounidense llegó a sentirse acomplejada porque en ocasiones la comparaban con sus hermanas que eran más delgadas que ella. Esto, sumado a la crisis matrimonial que tuvo a finales del 2013 la llevó a desear un cambio importante en su vida, por lo cual comenzó por tomar la decisión de aumentar su autoestima y de ocuparse de los asuntos que más la aquejaban de sí misma, en este caso se trataba de su imagen corporal. Para ello, comenzó aplicando varias técnicas adelgazantes que no le funcionaron. Entonces, se dio cuenta de que los regímenes exagerados y desgastantes no le ayudarían, sino la determinación y  la constancia. Así que, dejó las harinas, los lácteos, el azúcar e inició una rutina de hidratación. Igualmente, aumentó la ingesta de frutas y de vegetales, pero no lo hizo de un momento a otro, sino paso a paso, eso sí, de forma constante. El hábito de la alimentación saludable se volvió tanto parte de su vida que ya ni siquiera necesitaba pensar en ello. Adicionalmente, siguió un disciplinado plan de ejercicios físicos, los cuales variaba para no cansarse de hacer siempre los mismos. Ella confiaba en los resultados que se obtenían a través de un cambio en el estilo de vida y en pensar en los beneficios a largo plazo. Tiempo después lo consiguió. Hoy en día se le nota no solo con una delgada y estilizada figura, sino también de nuevo enamorada, de buen humor y carismática, todo lo cual de forma natural ha generado atraer la atención positiva por parte de los demás y que se sienta tanto renovada como bastante a gusto consigo misma.

Por naturaleza la vida es un continuo devenir de cambios y para que haya armonía en cualquier aspecto se requiere estar dispuesto a fluir con estos. Si te resistes, creas bloqueos y obstáculos para tu propio desarrollo y bienestar. Cada cambio trae un resultado y es necesario que lo veas como una manifestación de lo que has creado a nivel interno. Así, cada situación por la que atraviesas es un reflejo de lo que has venido construyendo con tus pensamientos y sentimientos a través del tiempo. Por ende, es preferible tomar las decisiones a consciencia que solo dejarse llevar por los impulsos repetitivos a los que quizás se está acostumbrado. Si se quiere algo diferente hay que hacer algo diferente y romper con algunas acciones rutinarias que no nos hayan favorecido. De nuevo, como se puede ver esto nos convoca a ir hacia “adentro”, a iniciar el cambio en nuestro fuero interior en donde podamos reconocer nuestra actitud y tomar nuestras decisiones desde una mirada más positiva y constructiva.

Entonces, para llevar a cabo un cambio interno resultan claves la toma de decisiones y el nivel de compromiso. En la toma de decisiones requieres ser autónomo para elegir lo que consideres que más te convenga, necesitas escuchar tu voz interior expresándote tus necesidades profundas, en lugar de las del ego, se hace preciso dejar a un lado el exceso de “deberías” que te han inculcado y dejar de prestar atención a las críticas por parte de los demás. La autonomía es reconocerte como un ser capaz de poner en marcha las acciones respectivas con base en tus propios criterios y hacerte cargo de los efectos que ello traiga. Si actúas desde tu corazón y tu consciencia, los efectos serán generalmente positivos. Por otro lado, el compromiso es asumir el cambio como una tarea importante contigo mismo en la que eres constante y disciplinado en las acciones que implican tales cambios. Si empiezas un cambio hay que continuarlo, gestionarlo, sostenerte en él hasta donde te lleve y según lo que vaya surgiendo en cada paso puedes contemplar la posibilidad de hacer las modificaciones que consideres pertinentes. También, puedes darte el permiso de equivocarte, de revisar de nuevo, de retomar la decisión o de encausarla de una nueva forma y así sucesivamente.

No se trata de hacer cualquier cambio por el simple hecho de hacerlo y ya sentarte a esperar los resultados ni tampoco de exigirlos a la vida desde una actitud de carencia. De lo que se trata es de asumir tu valor interior para emprender los cambios que mejor resuenen con tu ser y fluir a través de ellos.

Confía en el poder de tus emociones y de tus pensamientos, muéstrate dispuesto a descubrir lo que surja con una actitud de gratitud, no de carencia, ni de súplica. Recuerda que ya lo tienes todo para ser feliz y que lo que tal vez necesitas es solo poner a tu disposición y a tu servicio el poder que ya tienes dentro de ti con el fin de que se traduzca en acciones de tu parte libres, renovadas y conscientes frente a tu diario acontecer.

 

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