En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

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Hacer todos los días lo mismo, a la misma hora y de la misma forma es como ponerse todos los días la misma ropa, comer la misma comida y ver todo desde el mismo color, es también como perderse de los matices de colores y quedarse solamente con el blanco y negro. Cada día ofrece la oportunidad de hacer algo nuevo, de escribir un nuevo capítulo, de crear o de reinventarte si así lo decides desde lo profundo de tu ser. Pasarse la existencia solo estudiando y/o trabajando con la finalidad de “ir tras las metas”, pensando en un futuro incierto que aún no ha llegado y sacrificando el presente con actividades monótonas lleva de una u otra forma a caer en el tedio o en el aburrimiento.

Recuerda que así como te han enseñando que cumplir con los deberes es importante, necesitas además cumplirte a ti mismo con las necesidades de tu ser integral. Dentro de ellas se encuentran la diversión, la recreación, el esparcimiento y la relajación. La rutina se puede presentar en diferentes áreas: en el trabajo, en la relación de pareja, en tus estudios y demás. Ya es hora de innovar, ¿qué tal por ejemplo, un nuevo método de aprendizaje? ó un ¿nuevo horario para realizar tus lecturas al momento de estudiar?, ¿qué tal por otro lado, un encuentro sorpresa con tu pareja ó una salida para pasear con ella a un lugar nunca antes visto?, ¿y qué te parece si preparas una nueva receta de cocina ó te inventas una a tu gusto? Ten presente que todos y cada uno de nosotros necesitamos “oxigenarnos” con actividades diferentes y que a la vez por supuesto nos sean placenteras. Fíjate bien cuáles son aquellas con las que te sientes más a gusto y realízalas. Evita continuamente estar postergándolas, pues el mejor momento es el ahora. Puedes organizar un horario lo suficientemente flexible como para incluir estos pasatiempos dentro de tu diario acontecer. Por ejemplo: nadar, caminar por el jardín, pintar, cantar, hacer gimnasia, bailar, estar en el campo, meditar, pasear.

Es escapando de la rutina que “recargas baterías” para empezar de nuevo el día. Todo en exceso aburre y cansa, incluso, hasta lo que a uno le parece más llamativo, llega un momento en que también le puede generar hastío, excepto lo que para nosotros sea fuente de amor profundo (no dependencia). De ese sentimiento puede decirse que realmente sí nos nutrimos y nunca creemos que sobre o que sea demasiado como para desperdiciarlo o aborrecerlo.

No temas escapar de la rutina, ni lo veas como una evasión de tus compromisos adquiridos porque para todo hay que disponer el tiempo y tienes todo el derecho de ello. Muchas veces escapar de la monotonía facilita el reencuentro con tu niño interior. Aprende a escuchar esa voz interna que te pide descanso, que te pide variar la rutina, que te pide tiempo para disfrutar con nuevas actividades. Tampoco escapar de la rutina se trata de un premio: no creas que tienes que hacer algo para merecértelo, así como tampoco te castigues ni castigues a nadie con esclavizarlo en una serie de labores o acciones rutinarias desgastantes y sin alegría, pues le estarás opacando la vida, así como tarde o temprano opacarás la tuya también porque todo lo que ofreces regresa a ti de una u otra forma.

Si estás en un trabajo rutinario y con escasas oportunidades de crecimiento continuo, evalúa cómo te sientes, reconoce tus necesidades y cómo todo ello podría afectar tu bienestar. Seguidamente, busca alternativas reales y concretas para salir de la rutina, entonces, despliega toda tu creatividad, enumera un listado de opciones y soluciones que puedas poner en marcha desde ya.

Eso sí: Puedes estar seguro que si de antemano crees que no existen más opciones, ¡no las encontrarás! Si por el contrario, te amas de verdad, piensas en los deseos de tu corazón y entonces buscas la manera de alinearte con lo que traiga gozo y equilibrio a tu vida.

También, para todo esto se necesita comprender que el sentido de la vida va más allá de solo hacer, hacer y hacer, en donde más grave aún es cuando se hace solo para cumplir un estereotipo social, confundiendo felicidad con: Qué haces, qué título profesional tienes, en dónde trabajas y cuánto te pagan, todo lo cual es bastante superficial, efímero y habla de tu hacer y tener, menos de tu Ser. Las pequeñas y a la vez magnificas cosas de la vida necesitan ser apreciadas por cada uno de nuestros sentidos: valorar el cielo, las nubes, las estrellas, el canto de las aves, una amena conversación, una dulce mirada a los ojos, un cálido abrazo y tantas cosas más por el estilo. Podemos adoptar una nueva actitud ante la vida, una actitud de agradecimiento por lo que se cuenta y un comportamiento fluido en las manifestaciones del amor hacia nosotros mismos, hacia los demás (por lo que son en esencia), hacia la naturaleza y hacia los momentos “buenos o malos” con el pleno convencimiento de que la vida consiste en mucho más allá de dormir, comer, estudiar y trabajar. Veamos algunos ejemplos de personas que han dado un cambio positivo en sus vidas al elegir escapar de la rutina:

Meg Ryan es una destacada actriz estadounidense que trabajó en más de 30 películas incluyendo una en la que participó con Tom Hanks. Llegó a convertirse en directora de cine. Percibía cómo el hecho de tener que conseguir el financiamiento y los actores era un proceso bastante arduo. También, contaba con un tiempo límite para terminar con el rodaje de las películas y siempre se orientó a hacer un trabajo de calidad. Pero llegó un momento en que decidió dejar su ajetreado trabajo en Hollywood para irse a vivir a Nueva York a disfrutar de una vida más tranquila al lado de su familia. Pasaron varios años en los que dejó de trabajar tiempo completo. Más adelante retomó su carrera profesional con una disposición renovada. Lo que más la motivó a darse un tiempo para su vida privada fue la necesidad de hacer algo distinto, lo cual le parecía agradable, así como interesante y según afirma era como: “Descubrir la vida de una forma diferente”, así pues, lejos de una vida rutinaria, para ella era importante vivir realmente su vida. Considera que todo ese tiempo alejada de ese mundo le aportó una nueva perspectiva con los consecuentes resultados positivos. Ahora contempla la posibilidad de participar en nuevos sets de filmación siempre y cuando estos sean graciosos o divertidos. Haberse alejado de su rutinaria actividad profesional no fue algo planeado en exceso, sino que sencillamente se dejó guiar por lo que deseaba y por su inclinación a viajar, así como a investigar algo nuevo, puesto que se considera una persona muy curiosa, además alguien que tan solo intenta vivir su vida de un modo interesante y efectivamente ¡lo ha conseguido!

Encontramos otro ejemplo en Gene Hackman, nacido en California, quien también se desempeñó en la actuación, obtuvo dos premios Óscar y hoy en día tiene más de ochenta años. Una de las películas en las que participó fue en la de Superman. Una vez, en medio de su rutinario trabajo tomó la decisión de cambiar de actividad y entonces se dedicó en su casa a escribir y a pintar. En el cine estuvo trabajando de forma continua y permanente. Años posteriores, fue alternando papeles principales con papeles secundarios e incluso, hizo breves escenas escogiendo los guiones con esmero y su carrera estaba ya consolidada, pero de repente tuvo que ser intervenido quirúrgicamente del corazón y aunque se pudo recuperar, ello lo alejó durante casi un par de años de su trabajo. Pasado ese tiempo, retomó sus labores de forma usual, pero posteriormente quiso ensayar otro tipo de actividad y entonces escribió una novela. Años después siguió escribiendo y publicando otras obras literarias. Además, llegó a competir en carreras de autos, también se ha dedicado a la pintura y hasta ha llegado a conducir aviones. Cabe mencionar que a lo largo de todos los años en que interpretó variados personajes tanto en el cine, como en el teatro y en la televisión, no se llegó a encasillar con uno solo, ya que no tenía un tipo de papel en particular con el que se sintiera identificado, lo cual influyó en el éxito que obtuvo al aprovechar diversidad de oportunidades y de representación de roles. En el año 2004 decidió dar por terminada su labor en la actuación, la cual le resultaba muy estresante, para dedicarse a su actividad literaria. Hoy en día valora la libertad que hay en este tipo de trabajo porque le brinda entre otras cosas, una mayor posibilidad de tener el control sobre lo que quiere hacer y expresar, diferencia importante frente al negocio del cine en el que debía estar siempre subordinado a otra persona. De este modo, escapar de la rutina y hacer lo que tanto le apasionaba le trajo una satisfacción personal incalculable.

Y tú, ¿qué haces a diario para alimentar tus experiencias de un nuevo y más apasionante color?

 

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