En: Autoestima, Felicidad, Relaciones0

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Muchas personas se preocupan por seguir las últimas tendencias que se imponen en el medio social, creyendo que así seguramente se harán más llamativas o populares, inclusive, pueden llegar a pensar desafortunadamente que si no es así valen menos o no están a la altura de los demás quienes sí aparentemente atraen, bien sea con una forma de vestir en particular o con una forma de peinarse o de caminar y demás aspectos. Pero se olvidan que de este modo solo se está siguiendo un patrón externo y se pierde tanto la autenticidad como la originalidad. Recordemos que cada quien es maravillosamente distinto y tiene algo nuevo por brindarle al mundo. De lo contrario, es como perderse en medio de la muchedumbre, confundiéndose con el otro, tomando lo del entorno indistintamente, sin criterios y dejando a un lado lo propio. En esa medida, se puede llegar a descuidar los valores e ideales personales por pasar a atender los de los demás a causa del temor a quedarse por fuera del núcleo social. No es raro en situaciones como estas que te llegue a parecer que los gustos de los demás son los tuyos, mientras que en lo profundo de tu ser sabes que no es así.

Entonces, ¿para qué mostrar una máscara que los demás aceptan si no eres feliz?, ¿hasta cuándo vas a seguir copiando la melodía de tu prójimo, cuando tú tienes tu propio ritmo y tu propia canción?

Puede que te identifiques con determinados estilos, diseños, vestimentas, al fin y al cabo todo lo que uno haga o no, así como la forma de emplear ciertos colores, texturas, formas de llevar puesto algo habla de uno mismo, pero si lo haces por agradar a los demás, ello indica una gran falta de autoestima y, aún haciéndolo por elección personal porque así te sientes bien contigo mismo, te estarías basando en aspectos superfluos, transitorios, nunca trascendentales y que carecen de valor. Claro está que es importante que te sientas bien con tu apariencia o imagen porque ello será lo que irradiarás en tu medio social, pero sabes que hay aspectos que sí son de gran relevancia en los cuales basarte como son las emociones que cultives, las ideas que construyas, el hecho de estar en formación permanente y de disfrutar de cada experiencia.

Puedes estar a la moda y no ser feliz, así que de nada te servirá por más que ello te lleve a ser aceptado por los otros. También, puedes estar a la moda y al mismo tiempo ser feliz. En este caso, ese estilo que has adoptado es coherente con tus propios deseos, así que es un buen indicador y ello te lucirá con naturalidad.

¿Cómo saber si el acto de seguir la moda en algún aspecto no te conviene? Si presentas estas características:

Temes ser rechazado por no seguir los lineamientos de los otros, te preocupas excesivamente por la imagen o la impresión que vas a generar.

Observas constantemente lo que los demás usan o emplean para no quedarte atrás.

Varias veces te has preguntado si algo que llevas puesto o que haces o que tienes será novedoso, actual o por el contrario, obsoleto.

Tienen más poder en tu vida “los deberías” que lo que tu realmente sientes.

Cualquier tipo de comentario que hagan sobre ti te enciende una especie de alerta roja, experimentando como que algo no es acorde o marcha mal.

¿Has presentado alguno de los puntos mencionados? Pues bien, es hora de tomar consciencia y ser sincero contigo mismo. Detrás de todas esas características lo que hay es una gran inseguridad camuflada de supuestos intereses comunes, gustos grupales, necesidades de un conjunto de personas, pero no es real, pues la verdad es que tienes unos gustos muy precisos y los demás tienen otros. Así como no hay dos personas iguales en personalidad, tampoco hay dos personas con intereses e inclinaciones iguales, a lo sumo, algunas similitudes, pero nada más.

Sin duda, los medios masivos de comunicación promueven (sin mala intención) atraer las miradas de toda una multitud de personas para que consuman el producto que ofrecen o adquieran determinado objeto o servicio, a menudo utilizan interesantes técnicas de persuasión lo que facilita captar la atención del público, pero en ocasiones el mensaje de trasfondo que dejan es que si no estás a la moda, dejas de ser interesante o que te estás perdiendo de algo. Pero, eres tú quien elige si algo es afín contigo o no. Si tu autoestima está bien cimentada vas más allá de las apariencias, reconociendo tu valor por encima de los estereotipos y cánones de belleza, pierdes el deseo de agradar y en lugar de ello, te enfocas en lo que te proporciona bienestar y alegría, en ser libre de hacer lo que deseas siempre y cuando no hagas daño a nadie. Así de sencillo, no procurando seguir la moda, sino seguirte a ti mismo.

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