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¡Abrázate al amor!

 

El amor es una corriente de energía sanadora que invade nuestro ser. Cuando te inicias en un camino de entrega, el amor es eso que te envuelve, que te protege, que te ilumina. Es una forma de ser a través de la cual te haces presente para decir: ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo consolarte cuando has perdido a alguien importante en tu vida? Amar es dar. Dar de ti mismo, de lo más precioso que tienes, de tu propia vida.

Disponte a dar amor porque la mejor manera de sentirse pleno es entregando, sin esperar recibir nada a cambio. Por cada gota de amor que des a otro, luego lo recibes multiplicado. Estás rodeado de amor, sólo que no sabes cómo acceder a él. El amor está presente en todas partes y se manifiesta de muchas maneras. Por ejemplo, en la persona que de niño aprendió una canción que le cantaba su madre y hoy, ochenta años más tarde, aún puede recordarla. En el médico, que hace lo posible por curar a sus pacientes y ora por ellos sin que lo sepan. O en la madre, que cada día lava la ropa sucia de sus hijos.

La gente, por lo general, califica al amor como amor “romántico” y “meloso”. Pero éste es sólo una pequeña parte. Existen otros tipos de amor en la vida cotidiana: el amor a las mascotas, el amor a la familia y los amigos, el amor a la libertad, el amor a la patria. El amor como virtud, como perdón, como aceptación, como motivación. El amor como energía en un grupo, como admiración, respeto, valor, lealtad, amistad.

 

El amor transforma todo

Cuando te liberas de los sentimientos negativos que bloquean el amor, empiezas a abrirte a un mundo de poder y transformación, donde todo es posible y milagroso. El amor es una fuerza inspiradora que lo transforma todo. Cuando dejas ir la ira y perdonas, experimentas un amor de gratitud, en el que te alegras y agradeces por los hermosos milagros de la vida. Incluido cada acto de bondad de los demás, su afecto y su atención.

Estar en presencia de personas que se aman unas a otras nos conecta con esa energía del corazón donde cada momento es posible gracias al amor. Y en ese estado, tratamos de hacer la vida mejor para todos los que nos rodean. Comparte tu amor. Sé tan amable y generoso como puedas. Cuanto más ames, más podrás amar.

El amor es ilimitado, prolonga la vida y aumenta las endorfinas, que son las hormonas que producen la felicidad. La maravillosa energía del amor tiene la capacidad de sanar el cuerpo. A nivel físico, si se cuenta con una actitud mental positiva, las enfermedades pueden curarse automáticamente sin que se les haya prestado atención alguna. Y esto es porque el amor ha inundado tu alma y ya no te preocupas tanto por las cuestiones de salud. Te das cuenta de que la conciencia del cuerpo comienza a desaparecer.

 

Ama incondicionalmente

El amor incondicional se basa en la continua entrega, misericordiosa y generosa. No requiere esfuerzos, en ella todo sucede por sincronicidad y en una alegría interior permanente donde observamos la impresionante belleza de todo lo que existe. En este estado, lo “milagroso” es moneda común y va sucediendo a cada instante, sin que se pueda explicar por la lógica o la razón. Eres un canal del amor y a medida que vayas entregando más, también serás capaz de liberar dudas, creencias y apegos. Cuando el amor es incondicional no hay expectativas o intenciones ocultas. Al dar, no esperas nada a cambio. No tienes exigencias sobre los demás ni planteas de qué manera deberían ser para ser amados. Simplemente los amas sin importar cómo son.

El amor ilumina la esencia y abre las puertas del corazón. La mente piensa y discute pero el corazón sabe y no pone ninguna condición para amar. La clave es perdonar. Mediante el perdón, entregas tu percepción de un acontecimiento pasado y abandonas los juicios. Finalmente comprendes que la persona que se aleja del amor es víctima de algún sistema de creencias de la sociedad.

Somos uno con el Universo. En este cambio de percepción, el amor no ve división entre el individuo y el resto del universo. Todos somos uno. Los períodos de calma y paz interior comienzan a suceder con más frecuencia junto a alteraciones en tu comportamiento y estilo de vida. Incluso puede que sientas la necesidad de ejercer una profesión distinta de la que tenías, debido al cambio de valores internos y al desarrollo de nuevos intereses. Puedes conectarte con tu yo interior a través de la meditación, el arte, la música, la lectura o la participación en grupos espirituales.

En un mayor poder de conciencia, eres capaz de llegar al fondo y manejar los problemas de la vida, al mismo tiempo que dejas ir la negatividad en un proceso de entrega continua. Cuando elevas tu energía a un nivel de amor profundo, te conviertes en una persona sabia, que lo ha dado todo, que se ha enfrentado con su propia desesperación, liberando sus iras y sus miedos.

Es entonces el momento de dejarte llevar por esta energía, permite que tu alma se abra y perciba ese estado de quietud en el que tu propio ser se encuentre totalmente en paz. Sé parte integrante de esta poderosa fuerza positiva y amorosa que te acoge y te sostiene. Anímate a afrontar tus temores y comienza tu travesía, tu entrega. Explora el camino hasta descubrirlo. Confía en que eres capaz de aprender lo que hace falta. Después de un tiempo sentirás que todo lo que has vivido sucedió para que el amor se instale en tu corazón y se quede, para siempre.

Fuente: Del libro Dejar ir: El Camino De La Entrega, del Dr. David R. Hawkins

 

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