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Amor… ó ¿Apego?

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Muchas personas afirman amar a alguien con todas las fuerzas de su ser, pero ¿a qué clase de amor se refieren? O más bien: ¿cuál es el concepto que tienen del amor?

Cuando se quiere estar todo el tiempo con la otra persona, mañana, tarde y noche, no dejando un espacio reservado para cada uno y además de ello, temiendo en todo momento llegar a perder a esa persona, se trata de apego y no de amor. Se cree que es amor, pero no es así, al menos no un amor sano ni maduro; lo que hay de fondo es apego y dependencia, por ende, bajo nivel de tolerancia a la frustración e infelicidad.

No es posible que el otro supla los propios vacíos que se tengan y esto es lo que el dependiente busca (de manera por lo general inconsciente), debido a que no cree que él pueda por sí mismo y tiene baja autoestima, lo que lo lleva a buscar el amor y la seguridad por fuera de él.

Por el contrario, brindar amor de calidad implica promover la libertad, aquella libertad necesaria para respirar el propio mundo, para no sofocarse con las imposiciones o con el listado de “deberías” con el que el otro nos invada; una libertad, por supuesto responsable de hacerse cargo de lo que se dice, se piensa, se siente y se hace sin echarle la culpa al otro ni tampoco darse “golpes de pecho” a sí mismo.

Es así pues, de suma importancia mantener el equilibrio entre el “tú”, el “yo” y el “nosotros” para no perdernos en el otro. Esto es lo que sucede cuando hay apego: se desdibujan los límites y el otro se pierde en la persona de quien depende afectivamente, es decir, se olvida de que es un ser individual con posibilidad de avanzar en la vida y ser feliz por sí mismo. Confunde “compartir” la felicidad con usufructuarla o exigirla, además, todo el tiempo está demandando atención y si no se le otorga de la manera como desea, no se siente satisfecho e incluso, se siente incompleto.

Una persona quien sí ha sabido cultivar un amor saludable es quien se ama a sí misma, cree en sus capacidades, no suplica el amor de nadie (este le llega naturalmente), confía en el otro a partir de su autoconfianza, se alegra sin esfuerzos, enseña a la vez que aprende, sueña despierta, brinda lo mejor de sí misma, el amor le inspira y es su motor para conseguir todo lo que anhela.

Fortalecer el vínculo sano y amoroso en una relación de pareja requiere ante todo identificar si en la pareja y/o en uno mismo se está presentando apego, para esto, bastaría con hacerse las siguientes preguntas:

¿Tengo pensamientos repetitivos en donde mi pareja me deja por otra persona?, ¿De alguna manera siento que si mi pareja se llega a alejar de mí, ya no tendría sentido mi vida?, ¿No hay nada que me interese más que mi pareja, incluso, mis hobbies, mis metas, mis gustos pasaron a ser los hobbies, las metas y los gustos que mi pareja tiene?, ¿Siento angustia o ansiedad cuando por algún motivo no logro comunicarme rápidamente con mi pareja o no contesta a mis llamadas?, ¿Me cuesta aceptar la idea de que un día tenga planes distintos a los de estar conmigo (por ejemplo, reunirse con su familia, reunirse para hacer un trabajo con sus compañeros, etc.)?, ¿Si noto a mi pareja de mal humor, de inmediato creo que algo hice mal y si demora en reconciliarse conmigo, termina debilitándose mi apetito, mi concentración y mi sueño?

Entre más sean las preguntas que hayas respondido afirmativamente, mayor es tu grado de apego o dependencia y menor tu propio amor. Así, la inseguridad crece como en un círculo vicioso al obtener resultados insatisfactorios y creyéndote alguien no lo suficientemente valioso como para ser digno de amor.

Así que, la invitación es a replantearte el concepto de amor que tienes. Ten en cuenta que si así te enseñaron a amar, hoy puedes elegir abrir los ojos para contemplar el amor como una danza en donde necesitas bailar al compás de la música y unirte armoniosamente al ritmo con el otro. Si halas con rudeza hacia un lado o si impones un paso que al otro no le gusta, no hay manera de disfrutar y puede suceder que el otro prefiera retirarse de la pista de baile o aguantarse hasta que ya no pueda más, bailando mecánicamente, sin son y sin gusto.

También, a veces se confunde amar a alguien con estar acostumbrado a esa persona, ya sea porque llevan mucho tiempo juntos o porque se lleva una rutina en la que se prefiere hacer lo “malo conocido que lo bueno por conocer”, en fin… comienza a reconocer si en tu relación existe el amor o la costumbre, el amor o el apego y la dependencia. Para dar y recibir amor de calidad, un amor maduro, se necesita trabajar primero en nosotros mismos, ir a nuestro interior, encontrar la belleza natural que tenemos, amar cada uno de los aspectos de nuestro ser, alinearnos con lo mejor que nos caracteriza, enfocándonos en esos aspectos positivos que nos ha llevado a alcanzar lo que ha sido importante para nosotros.

La clave está en Ser lo mejor que podamos ser, pero respetando la manera cómo se vaya dando ese proceso de transformación personal, lejos de exigencias con nosotros mismos por lograrlo antes del tiempo necesario, lejos de cuestionamientos y de criticas, solo permitiendo que el amor sea la guía. En esa medida, irás viendo cómo no solo tu relación de pareja (la que tengas o la nueva que consigas) resulta gratamente positiva, sino todas las demás relaciones en general, fluyendo en libertad, paz y felicidad.

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Comentarios

  • Reyna Publicado 5 horas ago

    Grasias x todos Los audios k bonito eres una persona enviada x dios para sanar Los corazones rotos x todo El pasado de la nines dios te bendiga siempre ati y tu familia

    Respuesta

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