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Aprender a Nadar Sobre las Olas – El Arte de Fluir en la Vida

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Las olas llegan y se van. Primero nacen, después alcanzan su máxima altura y luego caen para repetirse el proceso y así sucesivamente. Si has ido al mar seguramente has caído en la cuenta de cómo las olas te empujan primero hacia atrás cuando estas toman impulso, es decir en su nacimiento y luego te impulsan adelante cuando suben y caen para ir desvaneciéndose. Si pones resistencia al pretender que las olas no te lleven hacia la dirección en la que naturalmente irán, el momento de nadar se volvería motivo de tensión y en algunos casos incluso de frustración. De manera similar sucede en la vida: Cuando nos oponemos drásticamente a experimentar las situaciones que se nos presentan en el camino, mantendremos siempre vigilantes, a la expectativa, amargándonos por lo no deseado y, no solo eso, sino que además tales situaciones que vemos como desagradables persistirán hasta que llegue el día en que las acojamos o las integremos a nuestro repertorio de vivencias o bien, las recibamos para percibirlas desde una perspectiva más positiva que nos permita aprender de estas.

La vida asimismo se compone de subidas y bajadas, instantes en los que inicia una nueva aventura y otros en los que esta finaliza, pero eso no quiere decir que todo se detenga allí, por el contrario, continuamente se abren nuevas posibilidades y el estar expuesto a los cambios permanentes de las distintas experiencias es simplemente inevitable. La clave para ser felices está en aprender a fluir con ellas. Así, cuando estas se te presenten como placenteras, las logras disfrutar al máximo y cuando muestren su lado oscuro, consigues desde lo profundo de tu ser aceptarlas intentando extraer lo positivo que te puedan aportar. Es además, especialmente en esas circunstancias en donde necesitas brindarte más aliento que nunca, más amor propio, más indulgencia, más comprensión, así como poner en marcha los recursos personales que conozcas en ti y también quizás los más desconocidos o que ni siquiera sabías que tenías. Esto se logra confiando y creyendo con firmeza en tus capacidades, también, confiando y creyendo en el proceso de la vida, teniendo fe en que todo tiene sentido aun en el más aparente desconcierto y que todo lo que ocurre tiene de trasfondo, una “noble causa” que es ayudarte a crecer y a mejorar cada vez más como ser humano.

Cabe aclarar que si de antemano ya sabes que una decisión no te conviene sino que por el contrario te perjudicará, lógicamente no deberás aceptar esa alternativa, así como cuando sabes que el oleaje está fuerte o las mareas muy crecidas, ni siquiera te meterás quizás ese día al mar, pues tendrás que velar por tu seguridad. Por tanto, es tan importante la alianza que establezcas entre tus emociones y tu raciocinio, las primeras te señalaran tus deseos y el segundo lo que en realidad te conviene. Más una vez ya estando “dentro del agua” te corresponde entonces hacer lo mejor que puedas en esta experiencia para que te resulte realmente significativa, despertando tu ser proactivo, valiente, enérgico y jubiloso.

Te invito a que sigas reforzando tu arte de fluir en la vida comenzando por hacerte las siguientes preguntas: ¿A qué situaciones en particular suelo resistirme más y por qué?, ¿De dónde o de quiénes aprendí a poner resistencias?, ¿Cómo puedo ir disminuyendo el exceso de defensas que me llevan a tensionarme sin razón?, ¿Cómo reconocer y diferenciar entre los momentos en que necesito tomar medidas preventivas, cuándo soltar, liberarme y dejarme ir en dirección hacia donde fluye la corriente?

No obstante, hay que tener en cuenta que no es posible prevenirlo todo, incluso, muy pocos hechos se pueden prevenir totalmente dada la múltiple variedad de factores que inciden, por eso, la mayoría surgen inesperadamente para sorprendernos bien sea de modo positivo o de modo negativo, según nuestras creencias y de acuerdo a qué tanto ese hecho o circunstancia sea afín con nuestros deseos.

Ante lo indeseado, ¡respira profundo, respira de nuevo y respira las veces que sientas necesario hacerlo!, ¡busca la calma!, ¡déjate llevar porque todo pasa y nada es para siempre! Con una nueva actitud podrás hallar la fuerza en tu interior, podrás serenarte y apreciar la bendición que trae consigo en la profundidad a pesar de la tempestad que aparenta en la superficie.

Repite con frecuencia y reflexiona acerca de esto: “Todo llega y se va, todo comienza y todo termina, pero vuelve a iniciar de nuevo otra oportunidad”, “La tormenta es pasajera, el sol vuelve a brillar”, “Si la corriente ‘insiste’ en llevarme hacia otro lugar es porque seguramente me está guiando hacia la contemplación de nuevos paisajes”, “Me libero, suelto mis tensiones, me relajo y me permito fluir con la vida”. “Me amo y reconozco en mi ser todo el potencial para avanzar y vivir en plenitud, independientemente de las circunstancias”, “disfruto plenamente de cada instante…”

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