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La Mágia de Atraer lo Positivo – Parte 2

meditating-1170645_1920Ha sido bastante difundida la idea de que la manera de pensar resulta tanto fundamental como decisiva en los resultados que se desean obtener. En ocasiones, de manera simplista se escucha decir: “Para que te vaya bien piensa de forma positiva”, “si tus pensamientos son negativos no tendrás éxito” y si bien, a nivel general esto es verdad, es necesario “ver más allá” para contar con una comprensión más profunda que en consecuencia nos convenza firmemente de ello y nos estimule a crear pensamientos positivos.

Entonces, hay que tener en cuenta de que disponemos de una mente consciente y de una mente subconsciente (conocida también como mente “inconsciente”). En la mente consciente se encuentran nuestras metas, nuestras “razones” y todo lo que sabemos acerca de nosotros, la voluntad de estar mejor e incluso, el conocimiento de que los pensamientos positivos ayudarán en esta tarea. En cambio, en la mente subconsciente se encuentran nuestros miedos, nuestros deseos profundos, nuestras emociones que más nos han marcado, los bloqueos en los patrones de pensamiento, los hábitos y las respuestas moduladas por tales hábitos.

Se dice que alrededor del 90% del tiempo actuamos gobernados por esa mente subconsciente y por ese motivo no basta con saber que los pensamientos positivos ayudan a nuestro bienestar y no basta con desear intensamente la realización de nuestros sueños para que terminen cumpliéndose. Entonces, ¿qué podemos hacer con nuestra mente subconsciente? La respuesta es: Entrenarla o reprogramarla, por ejemplo con la auto-sugestión y con ir introduciendo de forma intencionada ideas positivas en un estado principalmente de relajación profunda. Asimismo, se puede ir ampliando nuestro campo de consciencia dándonos cuenta cada vez más de los elementos profundos que subyacen en nuestra mente, observando con atención, paciencia, amor y claridad nuestro ser interior. Para este proceso, la práctica de la meditación se convierte en una poderosa herramienta. Gracias a esta, al cabo de un tiempo se puede apreciar una sinfonía de pensamientos renovados, de pensamientos removidos de “toxinas”, esto es, de pensamientos bastante saludables.

Richard J. Davidson, profesor de psicología y psiquiatría realizó un estudio que fue publicado en el periódico “Psychoneuroendocrinology,” el cual señala los resultados producidos luego de un día de práctica de meditación intensiva en un grupo de personas, en comparación con otro grupo que solo realizó actividades tranquilas no meditativas. Después de ocho horas de práctica, el primer grupo presentó diferencias genéticas y moleculares con una reducción de los niveles de genes pro-inflamatorios, contribuyendo así con una recuperación física más rápida luego de una situación estresante. Al respecto, el Dr.Bruce Lipton, postula que al cambiar la percepción que tenemos, nuestra mente puede alterar la actividad genética y que la función de la mente es la de crear coherencia entre las creencias que se tienen y la realidad experimentada. De este modo él afirma: “Tú mente ajustará la biología y el comportamiento de tu cuerpo para que encajen con tus creencias”.

Así pues, para afianzar la habilidad de atraer lo positivo a nuestra vida, necesitamos además de la práctica de las afirmaciones como tal (tema abordado en el artículo anterior), hacer que estas trasciendan a un modo de pensar.

Manos a la obra:

Te sugiero que cuando te encuentres entre el día 15 – 21 de estar realizando el ejercicio de las afirmaciones (Ver: “La magia de atraer lo positivo – Parte 1”), tiempo durante el cual se estima que ya hayas incorporado las afirmaciones en cierta medida, vayas dando ahora inicio a estos ejercicios relacionados con el fomento de los pensamientos positivos:

Primer paso

Haz una lista de todo lo que en el momento presente pienses u opines acerca de ti, puede tratarse tanto de aspectos positivos como de aspectos negativos. Es fundamental que seas lo suficientemente sincero(a) como para poner de manifiesto tu percepción tal cual sea, evitando por ejemplo decirte: “no voy a escribir aquello porque parecería que estoy siendo muy negativo” o “no voy a escribir esta característica mía porque tal vez esté exagerando”. Por lo tanto, no pienses demasiado antes de hacerlo, sino que escribe lo primero que se te venga en mente. Luego, revisa tu lista y haciendo una observación a nivel global date cuenta de cuál es tu estilo de pensar en el momento actual y pregúntate: ¿Aún me critico mucho? ¿Mis opiniones acerca de mí reflejan un modo de ver en el que predomina el optimismo o el pesimismo? ¿Ese estilo de pensamiento puede contribuir a que logre atraer lo que deseo? ¿De qué manera?

Segundo paso

Realiza lo mismo del paso anterior pero con respecto a todo lo que pienses u opines de quienes te rodean: familiares, amigos, conocidos, etc.

Tercer paso

Luego de reflexionar sobre tu forma de pensar con base en lo que escribiste en ambas listas, ahora toma una nueva hoja para una tercera lista en la que comiences a re-escribir o a re-plantearte cada una de tus palabras, ahora bajo un punto de vista sano, eligiéndolo a consciencia (sin importar qué tanto ese estilo de pensamiento esté ya interiorizado o no en tu mente. Eso lo irás consiguiendo poco a poco). Tampoco se trata de que niegues algo que notes muy evidente, sino de darle un matiz más sensato y específico a la vez que optimista.

Te mostraré un par de ejemplos:

Supongamos que en tu primera lista escribiste: “Soy torpe hablando en público, ha sido horrible las veces que me ha tocado hacerlo. Pienso que es inútil cualquier esfuerzo que haga por mejorar eso”. Entonces, puedes modificar estas ideas y en tu tercera lista escribir: “En varias ocasiones he tenido dificultades hablando en público, lo que me ha hecho sentir tenso y angustiado, pero sé que lo puedo mejorar porque cuento con todo el potencial. Dentro de mis habilidades comunicativas aunque me falte fortalecer la expresión oral, cuento con la capacidad de escuchar, la capacidad de ilustrar a través de ejemplos, etc.”

Supongamos que en tu segunda lista escribiste: “Mi compañero de trabajo es un tremendo chismoso, no lo soporto. Pienso que personas así no deberían estar en mi empresa”. Entonces, puedes reestructurar tus ideas escribiendo algo como esto: “Mi compañero de trabajo busca a cada rato enterarse de las situaciones ajenas y sin precaución las va comunicando a los demás. Es desagradable este comportamiento, considero que no ayuda al clima laboral. Creo que es importante que mejore en la prudencia. Pero, también reconozco que se desempeña con eficiencia y puntualidad en su trabajo…”

Cuarto paso

Realiza una meditación diaria de mínimo diez minutos. Te propongo la siguiente, la cual puedes ajustar a tu situación personal:

Ubícate en un lugar tranquilo cerciorándote de que no serás interrumpido durante esos momentos. Ponte en una posición cómoda y cierra tus ojos. Inicia una respiración lenta y profunda, procurando que tu exhalación sea un poco más larga que tu inhalación, de este modo conseguirás relajarte más rápido. Repite varias veces esta respiración. Luego, imagina que estás en un hermoso paisaje en la naturaleza, puede ser una playa, una montaña, un jardín, aquel que más te atraiga en donde haya un aire fresco y un cielo despejado. Entonces, empieza a observar mentalmente todos los detalles posibles: ¿Qué estoy viendo, escuchando, oliendo, sintiendo? Crea un escenario en donde todos los estímulos sean bastante agradables para ti, ese lugar ideal en el que tanto deseas encontrarte. Quédate unos minutos solo observando y experimentando mediante aquellas imágenes mentales. Después, visualiza que pones una suave manta sobre el suelo y te acuestas allí mirando en dirección a las alturas. El sol es luminoso, pero no enceguecedor, es brillante pero de ninguna manera sofocante, por el contrario, una delicada brisa rodea todo tu cuerpo de forma placentera y natural, sonríes de emoción.

Inmediatamente, percibes cómo una luz hermosa de color azul añil o índigo se refleja sobre tu frente y la traspasa. Mientras eso sucede, visualiza cómo va limpiando los canales de comunicación entre las células de tu cerebro, iluminándose también y transmitiendo esa luz en cada sinapsis, en cada actividad electrofisiológica que realiza. A partir de allí corre la luz de esa energía sanadora por el resto de tu cuerpo armonizando cada una de las partes de tus sistemas: Nervioso, digestivo, circulatorio, etc., hasta que llega un instante en que todo tu ser incluyendo mente y cuerpo se encuentran impregnados de esa mágica sensación de bienestar. Ahora te das cuenta que desde que la luz entró por tu frente comenzó diluyendo viejos esquemas mentales que bloqueaban el ingreso de las ideas positivas que has intentado crear en tu interior. Pero ahora tu mente está más despejada y libre de impurezas, ahora te puedes decir en forma de susurro y de eco “Ya lo estoy logrando, es maravilloso, ya lo estoy logrando, estoy dando apertura a las ideas que me llenan de felicidad tales como ‘hay oportunidades, soy grandioso/a, aprendo cada vez más, establezco excelentes relaciones interpersonales…’, ya lo estoy logrando, es maravilloso…” y así sucesivamente.

Entonces, al cabo de unos instantes, en tu visualización elijes levantarte con toda la energía que irradia dentro de ti, caminas a paso firme con un rostro de pasión por la vida y decides que vas a regresar a ese espacio cada vez que lo desees y que te lo permitas. Finalmente, respira de nuevo como al comienzo y poco a poco a tu propio ritmo ve saliendo del ejercicio.

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