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Cómo Dejar el Pasado Atrás y Perdonar a Aquellos que te Han Herido

¿Cuántas veces has visto a alguien enfadarse de una forma desmesurada ante algo sin importancia, como puede ser que te sirvan el bocadillo equivocado, o que te pille una luz roja de un semáforo?

He aquí otra pregunta: ¿cuántas veces has sido tú esa persona? Seamos honestos, nadie es inocente del todo en ello.

¿Por qué nos ponemos así a veces?

Todos llevamos una importante cantidad de tensión acumulada, gran parte de ella merodeando al acecho por debajo de nuestro estado consciente. Una reacción exagerada a un inconveniente de menor importancia, usualmente no guarda relación alguna con la situación en sí misma en absoluto; si no con algo mucho mas profundo.

Déjame mostrarte dos escenarios:

A. Supongamos que has tenido una infancia muy dura. Tus padres no te apoyaban, el amor de tu vida te abandonó, nunca pudiste ocupar el trabajo de tus sueños, y tus amigos te traicionaron.

Ahora la vida es aburrida y abrumadoramente estresante a diario. Una mañana, de camino al trabajo, la chica del bar te pone leche y nata en el café en lugar de leche desnatada ¿Como reaccionarias?

B. Supongamos que has tenido de todo en esta vida. Tus padres lo hicieron lo mejor que pudieron, has aprendido de tus errores, y las traiciones en tu vida te han hecho alguien fuerte y más empático. Tienes donde vivir, que comer, que beber, y tienes buena salud. Tienes grandes amigos a tu alrededor, ideas y proyectos, personas importantes que te están llevando hacia una mejorar tu calidad de vida. Y una mañana, mientras te diriges al trabajo, la chica del bar te pone leche y nata en el café, en lugar de leche desnatada, ¿como reaccionarias?

A lo que voy es que, la reacción no es por el café, sino de la lente por la cual vemos la realidad. Se trata de la historia que nos contamos a nosotros mismos acerca de “la vida”.

Si nos sentimos agradecidos, los pequeños errores no representan un problema en absoluto. Nos beberemos encantados el café de todos modos, y lo disfrutaremos como una pequeña pausa de nuestra rutina. Sin embargo, si vemos la realidad como si el mundo entero esta ahí para fastidiarnos, la chica del bar se transforma en parte de el cruel complot que conspira para hacernos la vida más difícil.

Hay algo que puede que aún no hayamos considerado. Posiblemente la chica del bar tampoco haya alcanzado su trabajo de ensueño, que también se sienta explotada, que también haya sido traicionada por personas cercanas a ella, que se quede hasta las tantas cuidando de su abuela que esta enferma, y cometió un error en el café que pediste precisamente por verse privada de sueño. Quizá ella necesite a alguien que le anime más que a nosotros ahora mismo.

¿Las buenas noticias? Que tu puedes ser quien lo haga. Pero primero tienes que sentir esas buenas vibraciones antes de ser capaz de verte rebosado de ellas, y así empezará a ser contagioso.

Este es un ejercicio para ayudarte a soltar décadas de continuo estrés y dolor:

1. Hoy, al final del día, aparta un tiempo para relajarte a solas.

2. Asegúrate de encontrarte en un sitio en el que te sientas seguro, donde no puedas ser interrumpido y no te sientas juzgado por nadie.

3. Coge lápiz y papel.

4. Ahora haz un lista de todas aquellas personas que te han hecho daño a lo largo de toda tu vida. Piensa en todo lo que te haya hecho cualquier persona que te ha parecido injusto y te ha hecho sentir mal. Vuelve atrás en el tiempo tanto como te sea posible, y comienza a apuntar nombres. Tómate el tiempo que haga falta, y asegúrate de que no te saltas nada.

5. Ahora perdona a cada persona.

6. Piensa en cada una de esas personas y deseales lo mejor en esta vida. Has de entender que la única forma de que te hayan podido hacer daño, es que se encontrasen a si mismos en el sitio erróneo.

7. Desea que encuentren la paz.

8. Deja salir todas las emociones reprimidas. Llora, si quieres. Pasamos demasiado tiempo intentando parecer fuertes ante el mundo, reprimiendo todo nuestro dolor, y esto es lo que hace que encasillemos a las personas por pequeñeces. Las lagrimas limpian el ego, y te ayudan a sentirte como nuevo otra vez.

Una vez hayas acabado, arruga el papel, y tíralo, permite que este momento represente una especie de “momento de cierre”. Un momento para para seguir en dirección a lo que la vida haya guardado para ti a continuación.

Un abrazo,

Elías Berntsson

(Fuente: Jordan Phoenix – www.mindbodygreen.com)

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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