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Cómo Despertar a tu Realidad Feliz

Sentirte cerca me llena de alegría. Soy feliz al saber que estamos conectados,  compartiendo este momento. Y es mi deseo que tú también vivas este encuentro con felicidad. Probablemente la vida te tiene envuelto en un torbellino del que no logras salir. Le pasa a todos, no solo a ti. Estás tan acostumbrado a este mundo inquieto y exigente que te tiene sobresaltado, que te roba la calma, que te aleja de ti mismo, que ni siquiera eres consciente de que esta no es tu realidad. Esta no es la vida para la que has sido creado. Hay otra manera de vivir. Solo tienes que instalarte en tu verdadera realidad, en ese mundo para el que fuiste creado. Para eso es necesario que despiertes, que tomes conciencia de cómo vives. Y que entiendas que  este mundo en el que transcurre tu agitada y complicada vida  es una construcción del muy nombrado ego, es decir, esa parte de nuestra mente que hace todo lo posible para que creamos que la felicidad es practicamente imposible para nosotros, algo muy lejano que hay que alcanzar con esfuerzo.

Es el ego el que te ha obligado a fabricar un universo paralelo que es pura ilusión. Es el ego el que se ha apoderado de ti adormeciendo tu ser real, tu esencia, esa naturaleza con la que fuiste creado. El ego hace que cuando alguien te pregunta “¿quién eres?” te definas con un nombre, con una profesión o empleo, con una religión, con una agrupación política o con una nacionalidad. Y entonces dices: “Soy Juan”, “Soy cocinera”, “Soy ingeniero”. “Soy comunista”, “Soy demócrata”, “Soy católico”, “Soy judío”…  Pero ninguna de esas etiquetas eres tú realmente. Son solo construcciones del ego.

El ego te ha acostumbrado a querer, a pedir, a desear, a ambicionar, a vivir pendiente de lo que tienes y de lo que los demás esperan de ti. Y te convences de que necesitas mucho dinero, porque tienes que comprar muchas cosas, una casa grande y bonita, un buen coche, ropa elegante,  los mejores colegios para tus hijos… El ego domina tu mundo y es él quien te oculta la paz y la felicidad. El ego finge ser tú, y sin darte cuenta, te identificas con él.

¿Cómo obra el ego sin que te des cuenta? Te va envolviendo en una especie de telaraña tejida con carencias y ambiciones. Entonces, solo te preocupas por alcanzar, por codiciar, por tener, por lograr. Y, vienen entonces el esfuerzo y el sacrificio. Te crees buena persona porque te esfuerzas mucho y sacrificas tu tranquilidad para lograr todo eso que quieres conseguir. Las personas dicen “Es un gran hombre, vive trabajando, se esfuerza y no tiene descanso”. Pero no es esa la forma de vivir, la fuerza creadora no te ha dado vida para eso. Ahí está el ego, controlándote, esclavizándote.

El ego crea castas, profesiones, sistemas económicos, conflictos. Y se ocupa de que se transmitan de unos a otros, porque es su forma de reinar siempre.  El ego es el origen de las divisiones, de las ansiedades, de los miedos, de las frustraciones, de las desdichas. Nunca está satisfecho, siempre quiere más, por eso te empuja a enredarte más y más, para que pierdas de vista tu verdadero ser. Para que le sirvas, porque te vuelves un fiel sirviente del ego.

Y a medida que vives, esa tela se vuelve más y más densa, y te atrapa de tal modo que no ves tu realidad. Ya no existe el presente para ti, porque el ego te mantiene en el pasado y en el futuro. Un pasado en el que el ego te marca lo que no tienes. Un  futuro lleno de ambiciones que te obligan a proponerte metas y a luchar sin tregua.

Pero tú no eres eso, y no vives en el pasado ni en el futuro. Despierta, tú no eres tu ego. Tu vida es hoy, ahora, este momento, este instante. El presente es la única vida. Y el ego reniega del presente, porque lo debilita, porque en el presente eres tú y no él. En el presente lo derrotas y lo superas.  Cuando vives el presente existes en un estado de paz absoluta. Eres el que eres, sin etiquetas.

De las palabras a la acción: encuentra la paz lejos del ego.

Ya sabes entonces, qué pasa contigo. Tienes la explicación del porqué de todas tus angustias, tus inquietudes, tus sufrimientos, tu cansancio infinito.  Eres consciente de que estás bajo el dominio del ego.  La verdadera felicidad no se encuentra en ese mundo exterior, un mundo de etiquetas y de sacrificios, sino en el encuentro con el espíritu. Pues eso es lo que tú eres verdaderamente: espíritu.

Pero ¿cómo salir de ese mundo en el que domina el ego? Puedes lograrlo, sígueme, te guiaré al encuentro contigo mismo, con tu ser interior, con la paz.

Te propongo que vivamos juntos unos minutos de paz y de calma absolutas. Te invito a rasgar esa telaraña en la que te ha envuelto el ego. Saldrás de ella, aunque sea un momento, para descansar. Acompáñame y sé verdaderamente feliz, disfruta de esa felicidad que te entrega la fuerza suprema que hay en ti.

Te relajarás y te entregarás al presente, a este momento, al instante que es ahora. Te liberarás de todo eso que te preocupa, que te tiene obsesionado, que te hace sentir mal. Deja afuera de ti los pensamientos negativos, ellos son parte de la telaraña de la que has salido. Y si tu mente se empecina en  traértelos, déjalos correr y pasarán.

Concéntrate en nosotros, en este encuentro, en mi voz, en mis palabras que elegí para ti. Te dispones a vivir esta experiencia de encuentro con tu ser interior, con la fuerza suprema que tienes dentro, que está ahí, esperando que la contactes.

Seré tu guía, confía en mí. Sígueme y  verás que despiertas poco a poco a tu verdadera realidad, para la que has sido creado. Para eso, debes salirte  de ese vértigo fatal del mundo exterior,  que te lleva de un lado a otro ocupándote siempre de todo y de todos, e impidiendo que te ocupes de ti. Debes liberarte de la telaraña del ego. Concéntrate en ti, deja lo demás para otro momento. Quédate conmigo, vivamos este momento juntos.

Comencemos. Te invito a que te instales en un lugar en el que estés cómodo. Disfrutarás de un breve tiempo para ti, sin que nadie te interrumpa. No importa si estás sentado, acostado o de pie. Elige la posición en la que puedas aflojar tu cuerpo y tu mente. Y respira, respira profundo. Siente tu cuerpo flojo, laxo. Vive el fluir de tu sangre vital que te recorre y te renueva. Esa es tu vida ahora.

Inspira hasta que tus pulmones se llenen de ese oxígeno que te permite vivir. Visualiza el aire que te oxigena la sangre y que recorre todo tu cuerpo. Expira lentamente, para que salga el gas tóxico que tu organismo desecha. Esa respiración profunda ya te está liberando de lo malo y está limpiando tu cuerpo, abriéndolo al oxígeno que le da vida. Y si tienes ganas, bosteza, pues esos bostezos también te liberan, te distienden, te concentran en ti.

Mientras respiras profundamente, abre un espacio en el tiempo. ¿Cómo lo harás? Imagina que hay una gran burbuja delante de ti y métete en ella. Nada ni nadie más entrará allí. No caben los pensamientos ni las ideas de tu mente. No caben las preocupaciones ni la agenda. No hay lugar para nada que provenga del mundo exterior. Estás llegando a tu universo, tu propio mundo, en el que eres un ser completo. Siente la vida que fluye. Estás vivo, estás encontrándote contigo mismo, con esa fuerza maravillosa que es tu gran potencial interior.  Eres poderoso y completo. Tienes todo lo que necesitas. La fuerza creadora te cuida y te ha provisto de todo, y ahora lo estás encontrando.  

Ahora eres tú, tú mismo. Sin nombre, sin profesión, sin deseos, sin etiquetas. Aquí estás tal como has sido creado. Estás despertando a tu verdadera esencia, a  lo que eres en realidad.  Eres esto, aquí y ahora. En este momento existes, porque no necesitas nada, no deseas nada, no buscas ni codicias nada.  Eres un ser completo, porque así has sido creado.

Disfruta de este espacio, de este universo de paz y felicidad. Descansa. No tienes que esforzarte, no tienes que sacrificarte ni tienes que luchar. Tú eres la felicidad. Así que sé feliz y vive la paz.

Ahora, en este presente, eres libre. En este universo real no existe el miedo ni el sufrimiento. Ya no tienes que luchar, pues eres completamente feliz. Esta es tu esencia. En este estado vivirás el amor verdadero que es la fuente de todo ser. Eres mucho más que un cuerpo. Tu conciencia es infinita y reina en tu ser.  Ahora estás despierto a tu realidad. Este es tu mundo, el mundo espiritual, el mundo del amor, el mundo para el que has nacido. Disfrútalo. Permanece en este estado todo el tiempo que quieras…

Seguramente, despues de este descanso y de esta reflexión, volverás a tu vida de siempre. Pero ahora sabes cómo manejar el ego, eres consciente de que puedes vivir en paz y feliz ocupándote de tu familia, de tus hijos, de tus amigos, pero refrescando tu vida con momentos en los que le demuestres al ego que sabes quién eres, y que ya no te controla. Vuelve a esta meditación con frecuencia, y  tu vida mejorará.

Vivir feliz y en paz es la verdadera forma de vivir. Y eso no se logra afuera, la paz y la felicidad están dentro de ti, solo tienes que conectar con ellas. Eres un ser perfecto y completo. Conéctate con tu espíritu y permítele que se manifieste cada día.

Inspirado en el libro “Un curso de milagros”

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Acerca del autor

Comentarios

  • nekane Publicado 3 horas ago

    me encanto, gracias,que buen resumen!!!!

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