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Cómo encontrar la paz
Cómo encontrar la paz

Vivimos en un mundo donde creemos que podemos controlar todo y después de un tiempo de haber tenido diferentes experiencias, nos damos cuenta de que no somos nosotros los encargados de ejercer el control en esta vida, sino que hay algo más que se ocupa de eso.

Todavía creemos que lo que hagamos dentro de ese control nos va a hacer felices, pero nos trae más estrés porque seguimos tratando de controlar lo que no se puede controlar. Entonces llegas a un punto donde no puedes más y te empiezas a rendir y en ese proceso, le das permiso a la vida para que te acomode y te dirija a un estado de paz y tranquilidad.

Por lo tanto, cuando dejas ir, simplemente te liberas. Sueltas el control y confías plenamente en la vida porque sabes que lo que está haciendo es para tu bien. Y no nos referimos a cosas materiales ya que éstas no las podemos manejar. Pero aún cuando haya personas que buscan lo material creyendo que eso los va a hacer felices, una vez que lo consiguen, un nuevo miedo aparece: el miedo de perder algo, ya sea la pareja, el trabajo, el dinero. Es estar en un constante temor y estrés.

Cuando empiezas a confiar en que la vida te está llevando al Amor que en definitiva todos somos, llega esa paz y desde ese espacio de paz, puedes ocupar la posición de copiloto y permitir que la vida tome una nueva dirección: El camino hacia tu libertad. Cuando te liberas, es sorprendente ver cómo siempre estuviste buscando la felicidad en las cosas que creías necesitar. Es un hermoso proceso de sanación.

¿Te resignas o aceptas?

Resignación es cuando duele, la persona que se resigna no es feliz. Sí lo es aquella que confía, que suelta, que acepta. Cuando te encuentras en un estado de paz y de aceptación, no te resignas. Porque confías en que la vida tiene un plan mucho más sabio y armonioso para nosotros, que nos va a conectar con ese poder interior, con ese amor que nos arropa.

La vida te está apoyando siempre pero no lo puedes ver porque tu mente está enfocada en hacer las cosas de la forma que le han enseñado. Entonces cuando te presenta esas señales que llamamos casualidades o suerte, las pasas por alto, las ignoras, creyendo que permanecer en ese estado de control es lo que te guía y te sostiene.

Pero cuando llegas al punto de dolor, a la instancia de decir: “hasta aquí llego, ya sé que mi manera no funciona”, es el momento de rendirse y abrirse a un nuevo camino. Al principio puede parecer una resignación pero poco a poco te darás cuenta de que pasas a una etapa de aceptación, de plena confianza.

De todos modos, esto va a depender de cuánto verdaderamente desees esa paz ya que para poder conectar con ella no lo puedes hacer si aún crees que lo que quieres del mundo te va a hacer feliz. Si lo vas a utilizar con el propósito de seguir en control pero más cómodo, no resultará ya que así no es como funciona.

La vida nos ha enseñado una y otra vez que cuando tratamos de controlar algo, lo que terminamos haciendo es sufrir. Hay una paradoja que dice: Al mismo tiempo que tú crees que eres el protagonista de tu propia película, tú juegas el papel de extra en una obra mucho más grande. Jugar el papel de extra es más fácil ya que las cosas van a ir como diga la obra, no como lo diga el personaje.

¿Aceptar y no hacer nada?

Cuando te quedas en un lugar de no hacer nada y no tomar ninguna responsabilidad, es otra forma de miedo. Y cuando te mueves desde el miedo, te vas a encontrar haciendo cosas para sobrevivir, sin poder tomar acción plena de tu vida. Pero la vida te asiste. Ella te pone siempre en un camino en el que tienes la oportunidad perfecta para sanar y para crecer.

Por lo tanto, quedarse sin hacer nada no es la mejor opción, sino ir fluyendo, dejar que la vida te sorprenda porque constantemente está apostando por el bien y por el amor hacia ti. Es como un niño que confía mucho en su mamá y se lanza a la aventura.

Vivir desde el miedo o desde la paz

Lo que nos sucede y vamos experimentando en cada momento es lo que tiene que ser pero puedes elegir vivirlo desde el miedo o desde la paz. Si eliges el miedo y el conflicto, tu reacción será de ira, en cambio, si te identificas con la paz, actuarás desde ese amor que te inspira y te sostiene.  

Ahora bien, si experimentas una situación desde el miedo, el tratar de cambiar la emoción, es no aceptarla. Si te tomas un momento para respirar profundamente y observar, percibirás que eso que estás sintiendo no tiene nada que ver con la escena ni con los pensamientos que tienes en ese instante. Es como separar a la emoción del drama.

Puedes quedarte con esa emoción y abrazarla para darte cuenta de que es una parte de ti que está pidiendo amor. No obstante, al hacerlo, lo que sucede es que se va sanando esa culpa inconsciente, lo que inmediatamente te lleva a esa paz que subyace siempre dentro de ti. Es un maravilloso proceso de perdón en el que aprendes a vivir con esa experiencia y con lo que estás sintiendo.

Elige de nuevo y sana

Cuando vives una experiencia, quizás al principio veas que sigues reaccionando pero luego eso va perdiendo fuerza porque estás sanando esa culpa escondida en el inconsciente. Culpa que proyectas en las escenas que ves afuera para no asumir responsabilidad. Pero una vez que la tomas, puedes elegir de nuevo. Se trata de ser honesto contigo mismo y de desear la paz de corazón porque no vas a encontrarla en las cosas que quieres del mundo externo.

Lo fundamental es que puedas soltar desde ahora, sin tener que llegar a tocar fondo y que te des esos espacios de silencio para respirar y aquietar la mente. La vida te conducirá por el camino que sea perfecto para ti, puede ser a través del budismo, el cristianismo, un curso de milagros o lo que sea que nos presente.


Porque el amor está en ti y buscará la manera de que te abras y le des valor a lo que verdaderamente importa: tu paz interior.

Una vez que la consigues, eres capaz de disfrutar de una confianza en la vida que antes no tenías y puedes ser el observador de lo que está ocurriendo. Y percibirlo todo desde otro lugar, desapegadamente, sin perder el sentido de tu mirada en la paz.

Enfrenta tu oscuridad

Si el miedo se hace presente en un estado de paz no es porque estés haciendo algo mal, sino que hay culpa inconsciente que está saliendo para ser sanada. Cuando tomas consciencia de tu propia oscuridad y la miras de frente, puedes liberarte.

Y lo que va a suceder es que una ira que antes hubiese durado dos semanas, quizás se te va en cinco minutos. Es un destello de energía que sale desde esa paz y si no hay ira, no hay apegos ni expectativas. Puedes vivir la experiencia muy naturalmente.

Intenta hacer esta práctica: obsérvate cuando mires las noticias. Si te das cuenta de que hay algo que te enoja mucho, es porque tienes una ira que no quieres ver y que estás proyectando afuera, en el otro. Cuando te enfrentas con ese verdugo que eres tú mismo, te abres, creas el puente que va a conectar con tu propia luz.

Y el cambio de mentalidad se inicia. La oportunidad de cerrar la culpa y el miedo, sin tener que hacer nada en especial más que en enfocarte en tu proceso diario de valorar la paz por sobre todas las cosas.

Suelta tus creencias para conectar con la paz

La única forma en la que puedes recibir y sentir ese amor que eres, es si estás dispuesto a reconocer que no sabes qué es lo que quieres y que no estás buscando nada que de verdad desees. Entonces la vida te trae experiencias para disfrutar y gozar plenamente porque es tu naturaleza.

Ser feliz desde este punto de vista, sin dejar que tus creencias te distraigan o te limiten. Porque si realmente quieres abrirte a la sabiduría, tienes que dejar de lado tus creencias y soltar lo que la mente está tratando de argumentar con relación a ellas.

Son muchas las personas que cuando inician un camino espiritual o un cambio de consciencia tienen miedo, porque piensan que todo en su vida se sacudirá o se caerá. Cuando su mundo en algún momento se les derrumba (por ejemplo, pierden una pareja) es que realmente no eran felices con eso que tenían ya que de lo contrario no deberían por qué perderlo.

Recuerda que todos estamos viviendo con una mente condicionada por creencias y lo que existe debajo de eso es miedo.

Cuando logras disolver el miedo tus valores cambian. La vida te está despojando de las distracciones para que conectes con esa paz y según sea tu compromiso, verás el cambio. Porque la vida lo único que quiere es que seas feliz y que vayas en un camino dirigido y motivado al amor genuino. Un amor que te sostenga para que te des cuenta que no importa lo que esté pasando a tu alrededor, siempre puedes recurrir a él.

Otra falsa creencia que tenemos es pensar que nos morimos si lo perdemos todo. Si de verdad supieras que eres la totalidad completa y que no necesitas nada porque todo es parte de ti, no buscarías las cosas que crees que te hacen falta para ser feliz.

En el presente lo tienes todo

El ejercicio diario es tomar consciencia de quién eres y cuando finalmente lo haces y te rindes, la vida te da todo. Pero si sigues poniendo la atención en los pensamientos futuros y pasados te distraes de lo único real que existe en este preciso momento: el presente, y aquí es donde lo tienes todo. La mente está acostumbrada a irse siempre a estas dos polaridades, que sólo te generan culpa y sufrimiento.

Estar tratando de vivir en el aquí y en el ahora, es otra forma de controlar. Puedes tener una mente preocupada de un futuro o de un pasado pero este momento no requiere de ti ningún esfuerzo porque es lo que es. Si te detienes a observar tus pensamientos sin luchar con ellos y los aceptas, le das paso a la paz y la confianza.

Por último, para poder alcanzar tu paz interior, primero debes desearla con el corazón. Segundo, empieza a practicar un hábito cada mañana al levantarte, en esos primeros minutos apenas abres los ojos, di: “Me entrego a ti completamente para que hagas de mí lo que sea necesario”.

Después de un tiempo verás qué bien se siente tan sólo respirar y dedicarte ese espacio cada día, que te motivará a seguir abriendo la puerta para encontrarte, sanar y crecer.

Fuente: Nick Arandes

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