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Cómo Lograr lo que te Propongas

En estos días el mundo se ha iluminado con una luz especial para mí. ¿El motivo? Luis, un viejo amigo mio, dio sus primeros pasos. Sí, leíste bien. Sus primeros pasos, aunque no es un bebé. Voy a compartir contigo la historia pues realmente llena el alma y contagia una actitud ante la vida digna de admiración o, más bien, de imitación. ¡Es tanta su sabiduría! Te cuento:

Luis y yo somos amigos desde siempre. Nuestras familias eran también cercanas. Compartíamos cumpleaños, navidades, colegio, travesuras y aventuras.  Cuando crecimos, cada uno tomó un camino diferente de estudio y de trabajo, pero siempre seguimos en contacto. Cada tanto nos reuníamos a cenar, a tomar algo, a charlar. Siempre tuvo una actitud especial ante la vida. Él siempre nos alentaba cuando nos deprimíamos, nos hacía sacar fuerzas quién sabe de dónde para salir de todos los pozos. Luis es un ser de esos que agitan el aire allí dónde están y provocan optimismo.

Su gran pasión juvenil eran las motocicletas. Alli donde hubiera un evento motociclistico, alli iba Luis con su máquina. Una poderosa moto de alguna marca muy nombrada que no recuerdo ahora. Participaba en competiciones, en pistas de distinto tipo, había obtenido varios trofeos en campeonatos. Si le hablaban de motos, sus ojos se iluminaban. Su vida giraba en torno a su moto. Se sentía invencible montado en esas dos ruedas.

Pero un día sucedió algo imprevisto. Una mala maniobra y el estado de la pista deteriorada, provocaron una caída fatal. No fatal por la muerte, no. Luis no murió. En ese momento vivimos la caída como fatal por las consecuencias que tendría para su vida. Estudios y más estudios, y consultas a especialistas destacados llevaron a la misma conclusión: Luis mejoraría, pero no volvería a caminar. Las lesiones en su columna vertebral habían sido irrecuperables, y tendría que resignarse a una silla de ruedas para el resto de su vida.

Te imaginarás el impacto de esta afirmación. Su familia y amigos estábamos desconsolados. Todos nos lamentábamos y llorábamos por los rincones. No dejábamos de hablar de qué sería de Luis, de que no podría superar esto, de que sería infeliz para siempre. Amigos y familiares nos enloquecimos anticipando el futuro de Luis, tejiendo dramas, especulando sobre el desastre del fin. Todos menos Luis. Cuando el médico le anunció la sentencia, se quedó callado y no habló del asunto. Nada. Ningún comentario. Ni una protesta ni una lágrima. Si alguien intentaba compadecerlo y decirle palabras de aliento que sonaban lastimeras, Luis lo tranquilizaba y sonreía. Esa era su única manifestación. Paz y sonrisa.

Cuando llegó el día de dejar la clínica y volver a su casa, le preparamos una fiestecilla de bienvenida. Familia y amigos estábamos allí. Luis entró en su silla de ruedas y la instaló en medio del comedor. Todos lo rodeamos. Cuando hubo silencio, Luis habló: “Les agradezco infinitamente su compañía durante todo este tiempo. Gracias por estar siempre conmigo. Pero basta de lamentos y de tristezas.” Y como masticando lentamente las palabras, con fuerza y convicción agregó: “Voy a lograrlo. Les aseguro que voy a volver a caminar. Así que ánimo. Estoy vivo, ya me veo caminando otra vez, y hasta conduciendo mi moto. ¡A festejar, amigos!”

De esto hace ya más de un año. En todo este tiempo Luis, ayudado por los especialistas y médicos, fue haciendo pequeños progresos. Y hace unos días, por fin, dio unos pasos apoyado en un bastón. El “voy a lograrlo” es ya una realidad.  Pudo, lo logró.

En cuanto me enteré lo fui a visitar. Estaba radiante, más fuerte que nunca. Irradiaba una energía poderosa que me hizo verlo como un gigante. Nos abrazamos y estuvimos charlando un buen rato. “Pero ¿cómo lo has hecho?” le preguntaba yo a cada rato. “Si los médicos dijeron…”. Luis me respondió: “Nadie, ni siquiera los médicos, iban a decirme qué puedo o no puedo hacer. Siempre supe que volvería a caminar. Desde que me senté en la silla de ruedas, me vi saliendo de ella por mis propios medios. Me repetía a mi mismo que lo iba a lograr. Ahí estuvo mi fuerza. Caminé tanto con mi mente y mi corazón que ya lo ves, ahora mis piernas también caminan. Lo estoy logrando”.

Voy a lograrlo son palabras poderosas. El voy a lograrlo fue lo que permitió que Luis hoy esté de pie, caminando, a pesar de todos los diagnósticos. La mente es una herramienta que el universo utiliza para permitir que alcancemos lo que nos propongamos. Esa Fuerza siempre está ahí para que crezcas. ¿Piensas que no puedes mejorar tu situación económica? Pues di “voy a lograrlo”.  ¿Quieres dejar de ser una persona tímida y retraída? En el voy a lograrlo encontrarás la solución. ¿Crees que no eres capaz de vivir solo y feliz porque tu pareja te ha abandonado? Voy a lograrlo. Porque así es, tú puedes lograr todo lo que te propongas, siempre y cuando sea algo que proviene de tu corazón.

Deja de escuchar esas voces que te anclan, que te limitan. Que nadie te diga qué puedes o no hacer. Responde con un: “Voy a lograrlo”. Visualízate haciendo eso que quieres. Imagínate con abundancia financiera, o siendo una persona sociable, con amigos, o viviendo sola y feliz. Créate la escena en tu interior en la que eres eso que quieres ser. Y sigue repitiéndote “Voy a lograrlo, ya lo he logrado en mi cabeza”. Dios, el Ser Superior, la vida misma que ordena nuestras vidas quiere que te expandas, que avances, y está allí para ayudarte. Pero es imprescindible esta actitud que te hace abandonar todos los pensamientos derrotistas. Esta visualización interior de lo que anhelas, de lo que deseas hacer, expande tus pensamientos y cuando esto ocurre, el universo hará que pase. Voy a lograrlo es tu nueva actitud, la que salvó a Luis, la que te levantará a ti de tu estancamiento.

Crea tu idea de lo que quieres en tu corazón y en tu mente. Así se empieza. ¿Aspiras a un trabajo que te rinda más y en el que estés más cómodo? Imagínalo, concíbelo en tu mente. Piensa en cómo sería ese trabajo, cuál sería tu rol, qué condiciones tendría el ambiente. Visualízalo hasta en los pequeños detalles, el olor de la oficina, la textura del suelo. Y saluda la imagen con un “lo he logrado”, que le dará vida y renovará tu actitud.

¿Sientes que alguna enfermedad te limita para hacer algo que quieres hacer? “voy a lograrlo” es el pensamiento inicial. Mira hacia tu interior y visualízate haciendo eso que tanto anhelas. Hazlo primero con tu mente y entonces, la Fuerza Superior hará que lo hagas también con tu cuerpo. Y ¿sabes qué? No tendrás que esforzarte, porque ya lo habrás visualizado muchas veces en tu mente. Es como si desde hace tiempo lo estuvieras haciendo.

El ser superior, la energía que nos da vida y nos acompaña siempre, intenta permanentemente sembrar nuevas semillas en el corazón de las personas para que crezcan y vean que todo lo que necesitan ya está dentro de ellos. Permanentemente quiere que abandones tu apatía, tu estancamiento. Voy a lograrlo es la consigna. La clave es permitir que esas semillas que se han sembrado en ti germinen y den frutos. Y para eso solo necesitas dejar atrás ideas anticuadas que te frenan y aceptar nuevos impulsos para la creatividad y la acción. “Voy a lograrlo, lo estoy visualizando, me estoy viendo haciendo lo que quiero hacer.” Así debes manejarlo.

Quizás lleves mucho tiempo enfermo y te encuentras abatido y sin ganas de nada. Pues, vamos, arriba. Repite conmigo “Voy a lograrlo, ya lo he logrado en mi mente”. Es la hora de la sanidad, de que esa enfermedad sea curada si lo sientes así. Tal vez creas que no puedes abandonar una adicción, pero sí puedes hacerlo. Tu Ser Superior está ahí para impulsarte. Visualízate sano, sin depender del alcohol ni de las drogas, sintiéndote fuerte y moviéndote feliz por la vida. Haz tuyas estas palabras “voy a lograrlo”, instálalas en tu mente y en tu voluntad.

¿Cómo lograrás que tus negocios mejoren, que tu familia tenga una bonita vida, que tus hijos estudien? Con un voy a lograrlo llegarán las oportunidades. Y entonces, esas ideas que existían solo en tu mente se realizarán también en el exterior. Tendras una autoestima sana, enfrentaras las situaciones diarias sin pesar, tendrás mejores ganancias, tu familia tendrá una mejor casa, podrás pagar los estudios de tus hijos. Debes expandir tu visión, aléjate de las limitaciones. Mira hacia tu interior. ¿Te sientes bien contigo mismo, suficiente? ¿Ves tu negocio triunfando? ¿Ves que tu familia está feliz? ¿Estudian tus hijos en la Universidad? Observa estas escenas que ocurren en tu mente, y acompáñalas con un “Voy a lograrlo”.  Y puedes, realmente puedes.

Y aunque estés en una posición cómoda, siempre puedes salir de tu burbuja. No hay techo para el que expande su visión y permite que la Fuerza Superior actúe. Si crees que ya tienes todo lo que puedes tener, te equivocas. Abre tu mente y tu visión. Visualízate mejor aún de lo que estás. Recuerda que tienes de tu lado a la Fuerza creadora del Universo, a esa Fuerza que todo lo puede. Solo requiere que tú creas que puedes.

Si piensas recibir algo del exterior, primero tienes que concebirlo en tu interior. Si no imaginas algo bueno, nada bueno ocurrirá. El obstáculo está en tu mente, en tus pensamientos. La Fuerza Superior te hace llegar todo lo que visualizas en tu interior. Es momento de crecer, de expandirte, de recibir lo bueno que la vida tiene para ti. Comienza imaginando qué te hace feliz, qué deseas para tu vida. Permite que estas ideas inunden todo tu ser, tu subconsciente, tus conversaciones, tus acciones. Firma tus visualizaciones con un “voy a lograrlo”.

¿Y si te equivocas y fracasas una vez? Voy a lograrlo. Y lo vuelves a intentar.  ¿Te das cuenta de que no es el camino adecuado? Voy a lograrlo. Y cambias el sentido de la marcha. ¿Te sientes tentado de abandonar los intentos porque te cansaste? Voy a lograrlo. Y continúas intentándolo. Pero ten cuidado, si no estas logrando lo que te propones, quizás sea la vida misma que dice que eso que quieres no es bueno para tí, y por ello no dan fruto tus deseos de alcanzar ese objetivo. Es aquí cuando debes indagarte por dentro, y ser sincero contigo en cuanto a lo que deseas, escuchar esa voz interior que tenemos todos. Y es que mira cuantos logros obtienen las personas, o lo tienen todo, pero en su interior se sienten vacias.

La Fuerza Superior del Universo te brinda lo que le pides, pero tienes que mostrárselo en tu interior, ya que muchas veces, lo que queremos, no es lo que realmente necesitamos para vivir libres de limitaciones, para ser lo que somos en esencia: Seres perfectos y completos, sin necesidad de nada exterior. Sabiendo esto, no necesitamos nada exterior, la busqueda concluye, y la paz interior es lo que queda.

Inspirado en el libro “Su mejor vida ahora” de Joel Osteen
Escrito por Ettel Fontana

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

Comentarios

  • Jaqueline puma Publicado 2 horas ago

    Gracias Se Elías, por toda la ayuda, los vídeos y textos que usted comparte me ayudan a sobreponerme del dolor por una ruptura de amor, gracias, me hago cada día más fuerte y valiente, se que Dios lo puso en mi camino, bendito sea siempre.

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  • Eugenia Publicado 5 min ago

    Estoy muy agradecida de haberlo leído. En cualquier momento de la vida se necesitan motivaciones como estas.

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  • Cristina Vega Publicado 11 horas ago

    Me siento muy afortunada por que te cruzarás en mi camino en esta vida gracias por ser así y por lo que haces por favor no cambies
    Felicidades soy tu fans N° 1

    Reply

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