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Cómo Tener una Entrevista de Trabajo Exitosa

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En muchos casos, uno de los aspectos más decisivos a la hora de seleccionar a alguien idóneo para un puesto de trabajo es la entrevista. Dependiendo de cómo alguien se haya desempeñado en esta, se promueve la decisión a tomar bien sea que se trate de aceptación o no. Recordemos que la primera impresión es bastante importante y más aún cuando se está en un proceso evaluativo en el que palabras, gestos, posturas y demás criterios se toman en cuenta no solo para considerar si la persona al parecer cumple con los requisitos del cargo, sino también -de manera consciente o inconsciente- para ver si llena nuestros intereses personales o nuestras propias expectativas.

Como seres humanos que somos, no es posible hacer un proceso de selección cien por ciento “objetivo e imparcial”, siempre habrá un margen de error o un grado de subjetividad de acuerdo a nuestra manera de pensar y de sentir, por eso, la tendencia a inclinarnos hacia quienes nos hayan mostrado principalmente empatía y afinidad con nuestros puntos de vista. Esto aplica tanto si eres el entrevistado o quien entrevista.

Para un excelente desempeño en una entrevista de trabajo se necesita principalmente manejar muy buenas relaciones interpersonales, más lo que nunca puede faltar: una sólida autoestima.

En cuanto a las habilidades en las relaciones sociales, se requiere básicamente desarrollar la empatía y la asertividad. La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, logrando así comprenderlo, no juzgarlo y aceptarlo. Por ende, la empatía se relaciona con la receptividad, la tolerancia, la amabilidad, la cordialidad, etc. La asertividad es la capacidad de expresarnos con dominio, incluso para decir “no” a alguien, sin agresividad, pero con gran firmeza y seguridad.

En cuanto a la autoestima, ese amor propio y esa seguridad en nuestra propia valía, la cual puede influir bastante en los aspectos antes mencionados, necesita encontrarse en un nivel alto, lo suficientemente fuerte y resistente como para mantenerse, pese a las circunstancias indeseadas.

Sea que te entreviste alguien que te parezca amigable o no, sea que te hagan preguntas que esperas que te hagan o no, sea que estés en un lugar que percibas agradable o no, es importante que te mantengas firme y constante en las características a las que nos hemos referido: la empatía, la asertividad y la autoestima, incluyendo en esta una adecuada autoimagen al procurar una excelente presentación personal.

Para que pongas en práctica todo lo anterior, he aquí algunos consejos:

Antes de acudir a la entrevista de trabajo, averigua previamente acerca de la empresa, prestando mucha atención acerca de su misión, visión y filosofía o valores corporativos. De igual manera, averigua en detalle si te es posible el perfil del cargo al cual te has postulado, es decir, las características idóneas que requiere tener la persona que va a desempeñar aquellas funciones. Esto te permitirá, entre otras cosas, llegar con mayor seguridad y claridad de lo que esperan de ti y tener en cuenta de qué manera lo puedes relacionar con tus fortalezas y aspectos en los que te destaques.

Vístete de acuerdo al contexto y al lugar, pero nunca pierdas la pulcritud, el orden y la mejor imagen de tu apariencia física.

Mira a los ojos de tu interlocutor. Evita agachar o esquivar la mirada, pues esto puede ser indicio de inseguridad en tu comunicación.

Sé coherente entre lo que expreses de manera verbal, gestual y corporal. Si hay coherencia, hay consistencia y por ende, hay certeza o convencimiento de que es real lo que pretendes transmitir.

Sé tú mismo, mostrándote con naturalidad y espontaneidad. Evita aparentar lo que no eres, por ejemplo, hablando más de la cuenta, respondiendo exageradamente en otros asuntos distintos a los que te han preguntado, tratando de parecerte a otra persona, presumiendo, etc.

No te vayas a los extremos: ni a dar respuestas sumamente largas, ni tampoco con monosílabos. Responde con claridad y de forma concreta. Sólo en lo que consideres necesario brinda mayores detalles, especialmente para facilitar la comprensión del entrevistador frente al mensaje que quieres dar. Puedes incluso, ilustrar con ejemplos si tienes la oportunidad de ello.

Sé sincero, reconociéndote como un ser humano con virtudes y con aspectos pendientes por mejorar. Aun así, trata de enfocarte en tus aspectos positivos, en tus logros y en tus méritos particulares (tu “valor agregado”) bien sea cuando te pregunten sobre tu experiencia académica o laboral ó cuando se trate el tema de las destrezas y de los comportamientos.

Deja entrever tus mejores atributos haciéndole entender de alguna manera a tu interlocutor qué beneficios obtendría la empresa si te llegara a contratar. Así como cuando vendemos un producto o un servicio intentamos persuadir al cliente potencial, mostrándole las bondades de este, de forma parecida (aunque más sutil y prudente) necesitamos vender la idea de que elegirnos a nosotros en su empresa, le va a aportar constructivamente.

Por último, la autoconfianza, los buenos modales, el respeto, la amabilidad y una actitud armoniosa han sido, son y seguirán siendo siempre varias de las características con las cuales se pueden atraer excelentes relaciones interpersonales y en este caso por ejemplo, aumentar maravillosamente las probabilidades de ser contratado en una empresa o como mínimo crear las condiciones favorables para que se abran nuevas y mejores puertas. Así pues, recuerda que divisar otros horizontes más alineados con tus deseos, depende en gran medida de tu actitud y comportamiento.

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