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Cómo Vivir en la Verdadera Abundancia

“¡Cómo me gustaría vivir en la abundancia!” Cuántas veces habrás pensado eso o lo habrás escuchado en tu casa o en tu grupo de amigos. Estoy de acuerdo contigo. Creo que todos lo deseamos.  Ojalá todos viviéramos en abundancia. El mundo sería mejor, mucho más sano. Desaparecerían las guerras y toda manifestación de violencia sobre el planeta. Esto sucedería si los dos hablamos del mismo tipo de abundancia, claro.

Dime, ¿a qué te refieres tú y tus amigos cuando hablan de abundancia? ¿Qué es la abundancia para ti? Es probable que tu respuesta inmediata sea: “abundancia es tener de todo en grandes cantidades, ser rico, muy rico. Tener mucho dinero, mucha comida, un montón de ropa, hacer fiestas, viajar…” Esta idea es muy común en la gente. La mayoría de las personas responderían eso mismo. Y como piensan que la abundancia habla de dinero, de bienes materiales, de lujo, corren de un trabajo a otro e inventan negocios para lograr abundancia. Siempre quieren más y más, porque esa idea de abundancia requiere de muchísimo esfuerzo. Y lo que pasa es que la abundancia así entendida, es insaciable. Nada alcanza. Todo es poco. Entonces aparecen las frustraciones, las sensaciones de fracaso, el cansancio extremo y la continua infelicidad.  Las personas se deterioran hasta tal punto que se vuelven como robots que solo se mueven por dinero. Y todo eso ocurre por esa necesidad de alcanzar la abundancia así entendida.

Pero debes saber, que esta idea de abundancia es errónea. No vive en abundancia el más rico. Este concepto equivocado de abundancia te mantiene siempre en lucha con la vida porque siempre sientes que te falta algo, que debes correr para conseguir algo que no tienes. Vives con una sensación permanente de carencia que es muy cruel para ti y para los demás. Lo que te describo, es la actitud mental de mucha gente. Y esta actitud se proyecta en el mundo.

Juguemos un momento. Imagina que eres un ser de otro planeta que observa nuestro mundo. Lo sobrevuela para ver cómo funciona, porque no lo conoce. Este observador tiene el poder de ver el interior de las personas, lo que piensan, lo que sienten. Juega conmigo. Imagínate en el lugar de este extraterrestre, mirando la Tierra desde esa perspectiva. ¿Qué ves? Te diré lo que veo yo. Veo gente que corre para llegar primero, veo mucha competencia, traiciones y trampas para lograr más. Veo gente insatisfecha que no sabe qué más hacer para tener más y más. Y veo también todas las carencias, hambre, injusticias, robos, muertes. Y, principalmente, veo un mundo infeliz, pues mucha gente es infeliz. ¿Ves lo mismo que yo? ¿Coincidimos en nuestras observaciones? Es muy probable que sí, por lo menos en la mayoría de ellas.

Es que la idea de abundancia que mueve a muchas personas, les impulsa a luchar para conseguir lo que creen que ahora mismo no tienen. Las llena de carencia, porque sentir que no se posee algo, es sentir carencia.  La carencia nos domina y nos destruye. Si te dejas llevar por la idea equivocada de abundancia vinculada con el dinero y con tener mucho, en realidad, estás en el terreno de la carencia. Es cuando estás en carencia cuando piensas en dinero, en qué hacer para conseguir más. Y entonces, fracasas y sientes culpa porque no lo logras. Crees que hay algo malo en ti. Pero ¡atención! Es el ego el que actúa, el que te crea culpa. Te hace creer que eres erróneo, que hay algo malo en ti.

Entonces ¿qué es la verdadera abundancia? Olvídate de todo lo que te han hecho creer acerca del trabajo, del dinero, de que vivirás mejor y más feliz si tienes muchos objetos materiales, mucho lujo. Olvídate de comprar, comprar, comprar. ¿Por qué te pido esto? Porque la verdadera abundancia nada tiene que ver con todo eso. La verdadera abundancia es estar feliz, alegre, sentir el corazón radiante. Es estar dispuesto a vivir este momento, este instante en el que la vida se te ofrece generosa. Abundancia es salir a la calle y saludar a todo el que te encuentres, hablar con el vendedor del quiosco o con tu vecino que pasea su perro.  Abundancia es compartir, pero no hablo de dinero, sino de compartir vida. Si estás en abundancia no piensas en el dinero, porque el dinero y todo lo que puede comprar no tiene que ver con la abundancia.

Vivir en abundancia hace que no te sientas frustrado ni equivocado. No te comparas con otros, te metes en el terreno de la evaluación constante, de los juicios constantes que te hacen decir que algo o alguien es erróneo o no lo es. La abundancia es tu verdadero estado natural, por tanto, solo tienes que conectar con ella.

¿Qué necesitas para vivir en abundancia?  Es muy simple: vive con actitud receptiva. Somos pura relación, puro compartir. Cuando te das cuenta de este principio, desaparecen las inseguridades y las desconfianzas. Recibes y das. Te nutres de todo lo que te brindan los demás. Pero no es dinero ni objetos. Es mucho más natural y rico que eso. Una mirada, un saludo, una sonrisa, un abrazo, cada paso que das, son nutrientes que te conectan con la abundancia.  Pero está claro que tienes que salir al mundo con una actitud abierta, receptiva, para permitir que esa abundancia te impregne. Cada vez que compartes una caminata con tu pareja, hijo, amigos, estás viviendo abundancia. Cuando te reúnes con gente a la que quieres y sientes su calidez, vives la abundancia. Te sientes en unidad con ellos, allí aflora el que realmente eres, vives tu ser, sin exigencias ni condiciones, sin apariencias por el qué dirán.

Seguramente hay momentos en tu vida en los que, sin darte cuenta, vives en verdadera abundancia. El problema es que son tan pocos esos momentos, duran tan poco, que no percibes la abundancia en ellos. Se terminan y enseguida vuelve la lucha con la vida, la carrera por el dinero. ¿Cuándo estás en verdadera abundancia? Cuando actúan tus talentos naturales estás viviendo abundancia. Todos tenemos algún talento, tú también. No importa lo que sea. Quizás tu talento sea cocinar, o tejer. Tal vez tu talento sea pintar, cantar, correr maratones o nadar. Puede que tu talento sea charlar y acompañar a las personas. O lo que sea. No importa qué talento tengas. Cuando activas tu talento, estás en abundancia, porque te estás dando realmente. Y te nace naturalmente, lo haces fácil. Cocinas o tejes fluidamente, sin esforzarte. Corres, pintas o nadas placenteramente, entregándote a esa actividad. Conversas y acompañas a otras personas y te sientes pleno. Tu talento está allí, te vino con la vida, como un regalo. Vives ese talento sin miedo, con él puedes ser tú plenamente, sin juzgarte. Puedes dar y ser abundante allí. Y no te cuesta y eres feliz con él, lo tienes como un regalo que has recibido.

Compara el talento con el dinero. Tienen un punto en común ¿sabes? Al igual que ocurre con el talento, el que tiene dinero lo ha recibido como un regalo. Ha sido un regalo del Universo, de esa Fuerza Superior que siempre está. El Universo determinó que lo que correspondía en la vida de ese ser, en ese momento, era que tuviera dinero. Y del mismo modo, establece cuándo no se tiene. La gente gana y pierde dinero, a veces lo tiene y a veces no. Por tanto, corresponde pensar que el dinero viene y se va… y que no es cuestión de esfuerzo. Si logras concebir el dinero de esta manera, vives en abundancia, en total confianza, sin relacionar tu esfuerzo con que aparezca o no dinero en tu vida.

Piensa conmigo. Abre tu mente a la posibilidad de que tu felicidad no tiene nada que ver con el dinero. Quita el dinero de tu escenario, ya no pienses en él. Lo tienes todo para ser feliz con poquísimo dinero. No te falta nada. Eres completo, pues la Fuerza Superior te provee de todo lo que necesitas. No tienes que hacer ningún esfuerzo ni padecer ningún sufrimiento para ser feliz, solo necesitas confianza en ti mismo y esa apertura receptiva que te permite vivir en la abundancia.

“¿Y entonces? ¿Para qué trabajo?” son preguntas que pueden aparecer por tu mente. El trabajo contribuye a la abundancia, pero no de objetos materiales y de dinero, sino de experiencias y de relaciones. ¿Te animas a imaginarte en un trabajo con la mirada puesta en ti mismo y en las relaciones con los demás, y no en tu salario? Imagina que no vas a venderle nada a nadie, que no te importa ser o no productivo. Imagina que eres libre para expresarte, para relacionarte, para crear. No vivirías tu trabajo como esa forma de ganarte la vida con tu esfuerzo. La vivirías en estado de abundancia, de felicidad. Y seguramente, tu creatividad aportará a tu productividad, y tu entrega mejorará todo en los negocios, porque estarás trabajando para lo bueno, para darte, para entregarte, sin pensar en juicios ni en valoraciones de los otros, sin pensar en cuánto dinero recibirás. Vive así tu trabajo, deslígalo del dinero. Vívelo con total confianza de cómo tú eres realmente, de tu verdadero ser expresándose.

Vivir en abundancia es un ejercicio de espiritualidad profunda, de entregarte, de darte, de invertir alegría y libertad cada día. Que el miedo no te detenga. Que ya no te dominen esas creencias que la sociedad te ha inculcado siempre de si tanto dinero tienes, tanto vales, de que si te esfuerzas y vives trabajando, tendrás todo lo que necesitas. No es así. Lo que realmente necesitas para ser feliz no se compra con dinero. No se compra, porque ya lo tienes naturalmente, solo tienes que reconectarte con tu ser natural, libre de creencias y de condicionamientos externos, libre de juicios y de valoraciones.  Suelta de una vez todo el miedo a fallar, a lo que exigen los demás, a cargar responsabilidades que te vienen desde la opinión de los demás. Tú eres tú, no lo que los demás quieren que seas. Confía en ti, en que estás perfectamente bien. Y libérate de toda esa culpa por lo que no eres, por lo que te han dicho que debes ser y no logras ser. Instálate en tu realidad verdadera, en tu propia naturaleza y, desde ese lugar, te sentirás creativo y surgirán los emprendimientos. Libérate del pasado, no te culpes por lo que no fue o por lo que crees que hiciste mal. Estás aquí, ahora, siendo tú mismo, sintiendo esta verdadera abundancia de tu vida, de tu ser natural.

Cuando te liberas a ti mismo de los juicios, liberas también a los demás y dejas de ponerles etiquetas. No hay buenos ni malos, no hay esforzados o haraganes, no hay pobres ni ricos. Solo hay seres como tú, libres, que son lo que el Universo o la Fuerza Superior han dispuesto que sean.  Estás en una vida en la que el dinero no tiene valor, solo tiene valor la unidad con los demás, la libertad de ser tú, de vivir la abundancia de lo que tienes en ti mismo y en los que te rodean.

Esa es la verdadera abundancia, que hace que te sientas sostenido por el ser supremo. La abundancia está en saber que las cosas son como son, que pasan como pasan y que aceptas la vida como la Fuerza Superior te la da. Esa aceptación es abundancia perfecta. Y si vives en ese estado de abundancia, te sentirás agradecido. ¿Qué agradecerás? Nada concreto, nada especial. Es un agradecimiento puro y completo por tu vida, por esa vida en la que brillas y recibes brillo. Entonces, en este estado de abundancia nada te falta, ya no hay carencias.

Te invito a experimentar esta vida en la abundancia. Puedes hacerlo ya, ahora. Deja atrás los juicios y siéntete abundante al compartir. Estamos compartiendo este momento juntos, y estamos viviendo la abundancia de dar y recibir palabras, pensamientos, ideas. Y surge en nosotros el agradecimiento porque nos hemos encontrado. Nos estamos dando mutuamente, y no hablo de dinero ni de objetos, nos damos confianza, unidad, compartimos el relacionarnos. Hemos venido al mundo para vivir en plenitud y felices, y para eso tenemos que ser nosotros, sin etiquetas ni juicios, sin condicionamientos. Todos, todos los seres creados en el Universo hacemos lo mismo. No existen mejores ni peores ni especiales.

La verdadera abundancia no se logra con esfuerzo ni con trabajo. No se compra con dinero. La verdadera abundancia se vive, se experimenta, se siente. Solo tienes que buscar dentro de ti.

Fuente: Inspirado en Jorge Lomar
Escrito por Ettel Fontana

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

Comentarios

  • Georgina Publicado 6 horas ago

    Que bello 🤗💖🙏🙏

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  • Monik Publicado 22 horas ago

    Fue muy educativo para el crecimiento espiritual gracias

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  • Lilian Publicado 7 horas ago

    La verdad me emociono mucho ,y me sentí identificada con mucho de lo que dice ,, gracias gracias gracias

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