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Construye tu día feliz y tendrás una vida feliz

Hay épocas en las que la vida parece más difícil. Encontramos obstáculos en todo lo que intentamos, nos entristecemos a cada momento, nos deprimimos con facilidad. Sin saber por qué, vivimos tensiones en todas partes. El trabajo se vuelve pesado, encontramos mil defectos en nuestros amigos y nos alejamos de ellos. Discutimos con nuestra pareja y con otros familiares, nos llevamos mal con nuestros hijos. Y sentimos que el mundo está en nuestra contra y que jamás viviremos felices y en paz. Nada nos viene bien. Todo nos hace sentir mal.

¿Te has sentido así? ¿Te ha pasado? Seguramente en algún momento lo has vivido, igual que yo, igual que todos. La verdad es que el problema no es el mundo. No está todo mal afuera, no busques culpables en tu entorno ni en las personas que te rodean.  Lo que provoca esta negatividad en tu vida eres tú.

Tu forma de vivir es lo que te provoca esa infelicidad. Tu mente, tus pensamientos, la manera en que te dejas dominar por ellos, es lo que te impide ver la felicidad. Todas esas creaciones del ego te impiden ser tú y vivir esa felicidad que la fuerza creadora ha puesto en ti. Entonces, si en ti está el problema, en ti está también la solución. Esta es una verdad suprema, una verdad que te ayudará a sobreponerte a todo lo malo y a encontrar, por fin, el bienestar y la paz.

Comienza cada día con felicidad

En nuestro encuentro anterior titulado “Saluda con alegría el nuevo día”, que compartimos hace unos días, te propongo una rutina para empezar un día diferente, un día aliviado y en paz.  La preparación para dormir, los primeros minutos de la mañana, la ducha, tu arreglo personal, el desayuno, son todos momentos claves que determinan, en gran parte, tu día.

Este  tiempo en tu casa, preparándote para emprender la jornada, está dedicado a ti. Sabes que es tu tiempo.  De hecho, lo dedicas  a tu cuerpo, a tu persona. Te higienizas, puede que hagas algún ejercicio físico, te peinas, maquillas, arreglas, desayunas.  En esos momentos preparas tu ser para el día que ya empieza.

Pero es importante que tu mente y tus pensamientos también estén dedicados a ti. Para que esto ocurra, mientras te ocupas de ti mismo debes evitar pensar en lo que te espera en el resto del día, en todos los pendientes de tu agenda, en tu trabajo, en tu familia, en la comida… Nada de eso debe ocupar ni un segundo de ese tiempo, porque es tú tiempo y así debes vivirlo.

Esos primeros momentos son exclusivamente tuyos y todo tu ser debe sentirlo así. Todo puede esperar, menos tú. En ese encuentro anterior, hablamos de los beneficios de inundarte  de afirmaciones positivas, como  ‘Comienza un gran día, me siento genial’ o la que tu prefieras. Una afirmación que ilumine el momento que vives, que te haga sentir que ese instante es tu vida y que en ese presente estás feliz. Lo demás no importa. Lo que pasó ayer, ya fue, lo que vendrá durante el día, se verá. Cada uno de esos instantes dedicados a ti serán un encuentro con tu ser interior, con la fuerza suprema que está ahí, en ti.  Toma conciencia de todo esto, y verás cuánto mejor te sientes en cada inicio de día.

Piensa. ¿Qué te has dicho esta mañana al despertar o mientras te mirabas al espejo? ¿Te has dedicado palabras agradables que muestren cuánto te amas? ¿Te has dicho ‘Eres hermosa, te quiero mucho’, ‘Tienes una bonita mirada’, ‘Tu piel es perfecta’, ‘Esa ropa te sienta maravillosamente bien’, y cosas por el estilo? Toma conciencia de cómo te has tratado en esos primeros minutos del día que has dedicado a ti. Esa conciencia de lo que dices y piensas en cada momento de cada día determina tu vida.

Luego llega el momento de salir de casa

Esa rutina positiva al despertar, mientras te preparas para la jornada es fundamental. Pero el día no acaba allí, al contrario, recién empieza. Afuera te espera el tránsito, el trabajo, las discusiones, los apuros. Del mismo modo que creas esos primeros momentos para sentirte bien, también puedes crear tu día entero.

Abres la puerta y sales. El mundo exterior está ahí, para recibirte. Piensa en cómo sales de tu casa ¿Qué dices cuándo abres la puerta, en qué piensas? ¿Cómo reaccionas al frío o al calor, a la lluvia o al sol intenso? ¿Vives el día con entusiasmo o, por el contrario, protestas y maldices por lo que te espera?

Puedes utilizar cada momento para programar tu día feliz, para crear lo que quieres que suceda. Tú tienes ese poder, solo debes utilizarlo. Entonces, si conduces tu automóvil, agradécele al coche que te transporta confortablemente. ‘Gracias, coche mío, me brindas un viaje genial’. Si viajas en autobus o si caminas, relájate y da gracias porque tienes todo ese tiempo que dura tu viaje para sentir qué bien estás. Repite afirmaciones positivas que se refieran a la satisfacción del viaje, no importa el medio que utilices.  ‘Mi viaje es muy confortable’, ‘Viajo muy a gusto’, ‘le llega mi amor a las personas que van por esta ruta’, y  otras por el estilo.

¿Para qué sirven las afirmaciones positivas?

Para llenar nuestra mente de buenos pensamientos. Con esos pensamientos positivos se construye un día positivo, y si todos los días son buenos, entonces, la vida es buena. Por lo tanto, a lo largo del día, cada tanto dedica algunos segundos a generar pensamientos positivos. ¿Cómo se logra? Estés donde estés, relájate, cierra los ojos. Céntrate en tu respiración. Inspira profundamente, cuenta hasta tres y expira lentamente. Entonces, abre los ojos y pregúntate ‘¿Qué pensamiento me hace feliz?’, ‘¿En qué pienso para sentirme feliz?’ Verás que esos pensamientos que te provocan bienestar vienen a tu mente. Intenta retenerlos. A partir de ellos, tu día se poblará de pensamientos positivos.

Escribe y repite afirmaciones positivas cada vez que puedas. Por ejemplo, en las contraseñas de tu ordenador. Cambia esas claves sin sentido por afirmaciones positivas. Estarás contribuyendo a tu día feliz. Pega cartelitos en donde puedas: en los diferentes ambientes de tu casa, en la oficina, en el coche, en tu agenda. La idea es que siempre estén presentes en cada uno de tus días.

Las afirmaciones pueden referirse a ti mismo, a tu familia o a la humanidad y al mundo en general. ‘Vivo en un mundo feliz’, ‘Amo a las personas que me rodean’ son afirmaciones que transmiten buenas intenciones al universo. Si todas las personas hicieran esto, viviríamos en un planeta más armonioso y con menos conflictos. Ama cada uno de tus días y exprésalo. ‘Amo este día’, ‘Adoro mi vida’, dilo, siéntelo, convéncete de que es así.

Al principio te resultará un poco extraño y quizás te sientas raro hablándole bonito a los ambientes y objetos de tu casa, de tu trabajo, de la calle. Pero luego te habituarás a ello y será normal. Te acostumbrarás a pensar en positivo en todo momento. Cuando abras el refrigerador, te escucharás diciendo ‘Gracias, nevera, por todos los alimentos que conservas en tu interior’. Cuando estés cocinando, pensarás ‘¡Qué bien me hace preparar estos ricos y nutritivos alimentos!’.

Los espejos son tus aliados.

Coloca espejos en los ambientes en los que pases mucho tiempo. No solo dentro de tu casa, sino también en tu trabajo. Cuando te mires en ellos te dirás cosas positivas frecuentemente. Trabajar con espejos es muy importante. Apenas veas tu imagen  te dirás ¡’Te ves muy bien!’, ‘¡Tu mirada es bellísima!’,  ‘Eres una persona maravillosa’. El espejo es un vínculo contigo mismo, es tu compañero, tu amigo, tu cómplice, pues te ayuda a verte y sentirte bien. Hace fácil el hablarte a ti mismo, a sentirte seguro y confiado, porque te tienes a ti mismo fuerte y poderoso.

El espejo también es bueno para agradecer. Cuando te ocurra algo especialmente bueno, mírate al espejo y agradécete. ‘Gracias, gracias, esto es maravilloso’. Y, si algo malo sucede, acude también al espejo ‘Ya pasará, no te aflijas. Te quiero siempre y el amor nos hace bien’. No le hablas al espejo, te hablas a ti mismo, a tu imagen en el espejo. Te autoproteges y te animas. Y nunca te sentirás solo y abandonado, porque te valoras a ti mismo y te sientes con el poder suficiente para ser feliz y vivir en paz.

Trabaja con amor

¿Cómo te sientes habitualmente en tu trabajo? Seguramente, vives una gran parte de cada día en él, y es importante que estés bien. Sea lo que sea lo que vivas en el lugar que trabajas, bendícelo y pon en práctica las afirmaciones positivas para sentirte mejor. La calidad de tu vida laboral mejorará.

Encuentra un lugar en el que puedas decirlas en voz alta a solas si no quieres hacerlo públicamente y bendice tu trabajo con amor. Repite con énfasis ‘Bendigo mi trabajo con amor’. Cuando lo digas, mira a tu alrededor e incluye en esa bendición todo lo que hay allí. Están las personas, tus jefes y compañeros. Quizás con algunos te lleves bien y con otros no tanto, pero bendícelos a todos y da gracias porque comparten contigo ese espacio de tu vida. Valóralos, reconócelos como parte de tus días y bendícelos. Será bueno que cambies algunos hábitos, por ejemplo, saludar con un gesto afectuoso a cada uno cuando llegas, mencionando su nombre y deseándole buena y feliz jornada.  A todos, a los que te tratan bien y a los que no, a los que te muestran afecto y a los que te ignoran.

Recibe a cada cliente con afecto, con actitud positiva, con palabras estimulantes y con una sonrisa. Es cierto que a veces los clientes llegan cargados de problemas y malhumorados, pero eso no importa. Tú estás en paz, quieres la paz, y solo con palabras y con gestos agradables puedes transmitirlo.

Si tienes algún problema con alguna persona, crea una afirmación positiva para cambiar eso.Por ejemplo, ‘Me relaciono muy bien con todas las personas, incluido ___ ’. Repite esta afirmación u otra similar cada vez que veas a esa persona o que pienses en ella. ‘¡Qué feliz soy al trabajar con todos mis compañeros!’, ‘Me agrada compartir tareas con esas personas y a ellos les agrada trabajar conmigo’, ‘Compartimos un trabajo bendecido en el que todos somos felices’. Estas afirmaciones pueden servirte de inspiración para crear las tuyas propias. Entrega estos pensamientos positivos al Universo, él se ocupará de todo.

Bendícelos, transmíteles tu amor, contágiales tu actitud positiva. Agradece y bendice, siempre. Si las otras personas no entienden, no te preocupes. Piensa que tú también pasaste por esa negatividad porque no conocías esta nueva forma de crear tu día feliz.

Bendice también cada elemento que forma parte de tu ambiente de trabajo, esas pequeñas cosas con las que tienes contacto cada día: tu mesa, tus lápices, tu ordenador.  Ellos son parte de tu día, y crean también tu bienestar, por lo tanto, es importante que te sientas bien con ellos.

Regresa a casa con actitud positiva

¿Sueles volver a casa protestando y quejándote por el cansancio, por el trabajo, por los problemas? Si es así, empieza el cambio ya. Igual que cuando saliste, al volver debes llenarte de pensamientos positivos, de afirmaciones de amor y de bendición. ‘¡Qué agradable es estar aquí, casa querida!’, ‘¡Estoy feliz de reencontrarme contigo y con mi familia!’. Salúdala, bendícela, de esta manera tu actitud positiva llenará de luz y de paz a tu hogar. Y lo mismo vale para todas las tareas que te esperan en la casa: la cocina y la cena, los niños y sus deberes, la preparación de todo para el día siguiente. Disfruta de cada momento, entrega amor en cada una de esas acciones. Las afirmaciones positivas son el camino para lograrlo.  Luego vendrá el descanso, plácido y feliz, porque el día ha sido bendecido y feliz.

¿Es magia esto de las bendiciones y pensamientos positivos?  No, nada de eso. No es magia en el sentido de encantamientos y cosas raras.n Estas afirmaciones positivas con las que construyes tu día y tu vida son manifestaciones de una actitud. Solo si tienes una actitud positiva podrás tener una vida positiva, lo que equivale a decir, feliz y en paz. Obran cambios maravillosos en tus sentimientos frente a la vida.

¿Cómo trabajan las afirmaciones positivas? Esas afirmaciones crean situaciones mentales y con ellas construyes cada día, y por lo tanto, tu vida.  Cada uno de tus pensamientos genera tus experiencias. Si eres consciente de eso, si tus pensamientos son positivos, tus experiencias también lo serán. Y toda tu vida se volverá una sucesión de vivencias positivas y felices, que te traerán paz.

Recuerda siempre que la fuerza creadora ha puesto en ti todo lo que necesitas para ser feliz. Solo tienes que conectarte con ese poder. La vida te ama, repite esta verdad: ‘¡La vida me ama y yo amo a la vida!’ Duérmete con esa afirmación en tu mente. Tendrás un maravilloso despertar.

Inspirado en:

Louise Hay. ‘Tú puedes crear una vida excepcional’ capitulo 4

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