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Creerte la Victima te Destruye -Por Bernardo Stamateas-

“No me dejan”, “llueve”, “vivo muy lejos”, “había cola para llegar”, “no me alcanza el dinero”, etc. ¿te resulta algo de esto conocido?

Una persona que se cree a sí misma una “víctima” de todo y de todos vive una vida sin pasión ni entusiasmo, y en lugar de decirlo y expresar lo que siente y necesita en el momento y con la gente adecuada, espera que el otro lo adivine. Dice cosas como por ejemplo: “hace tres semanas que no venía y nadie lo notó… nadie me llamó”. En lugar de contar por qué no vino, que estuvo enfermo espera que los demás se den cuenta, que lo llamen, que le pregunten…

O al igual que una criatura hace un “puchero” con la cara. “No me gustó lo que me dijo, me maltrató en el trabajo… ahora paso por al lado y no lo saludo para que sepa que estoy mal”. Tienen conductas infantiles y creen que son ellas serán percibidos por los otros. ¿Por qué es tan importante cambiar nuestra manera de pensar? Porque nos convertimos en aquello que pensamos la mayor parte del día. Y así como nos pensamos y nos vemos en nuestro corazón, de esa manera terminaremos actuando. Y de acuerdo a cómo nos visualicemos a nosotros mismos, se formará nuestra estima, nutrida de todo aquello que pensamos cada segundo de nuestra vida.

Los pensamientos dan como resultado determinadas emociones, y las emociones nos impulsan a la acción. La mentalidad de esclavo ve problemas en todas partes. Por el contrario la mentalidad de conquistador siempre ve una solución. Una persona que piensa como esclavo toma un problema y lo habla, lo piensa, lo llora pero queda encerrado en el problema sin ni siquiera intentar buscar una solución. ¡No cree poder resolverlo por sí mismo! Su estima está tan desgastada, tan manipulada, y tan destruida que no sabe que dentro de él está la capacidad que necesita para revertir cualquier situación que deba enfrentar.

alguien que piensa como conquistador, como ganador ante un problema ve una solución, piensa y halla una solución porque sabe que vino a este mundo con la capacidad de resolver cualquier problema, de superar cualquier obstáculo en su camino al éxito. Comienza a pensar cada día que estás hecho para resolver cualquier inconveniente, quitar del camino cualquier piedra, para así triunfar, alcanzar todos los sueños que hay en el corazón.

Cuando dejamos de ser víctimas indefensas de nuestras circunstancias y comenzamos a ver los problemas como un escalón que nos permite subir a un nuevo nivel, como oportunidades para entrar por la puerta grande, es cuando logramos salir de la mentalidad de esclavo que altera la imagen que tenemos de nosotros mismos y no nos permite avanzar en la vida, superarnos, mejorar cada día y alcanzar metas y objetivos.

Fuimos creados con una mente de resolución, una mente de solución capaz de alcanzar los objetivos que nos propongamos, sólo que somos nosotros quienes primero debemos creer en nosotros mismos.

¿Qué hacer entonces para dejar atrás la mentalidad de esclavo, sanar nuestra estima y dejar de autoboicotearnos?

  • En primer lugar, practica todos los días tener pensamientos positivos. Pon en palabras esos pensamientos para que tú mismo los oigas y los creas. Sólo aquello que practiques y termines dominando podrás usarlo para derribar cualquier obstáculo y obtener el 100% de resultados exitosos.
  • En segundo lugar, cada día busca crecer en distintas áreas de tu vida. Si te determinas a crecer y no sabes algo, apréndelo. Busca a aquel que sí lo sabe porque ya logró su objetivo e imítalo. No fuiste creado para morir en la mediocridad de una mentalidad desértica y seca, sino para alcanzar mayores niveles de sabiduría, de superación personal, para hacer cosas en este mundo que nunca nadie hizo antes. No estás hecho para mirar de reojo lo que hace el otro y envidiarlo o resignarte de que a ti eso nunca te ocurrirá, estás hecho para ver las cosas grandiosas que eres capaz de hacer por ti mismo.
  • En tercer lugar, júntate con personas positivas que sean capaces de contagiarte fe y entusiasmo. Evita en lo posible a la gente que critica, a la gente quejosa, a los inconstantes… La gente que te desafía y te estimula siempre va a levantar tu estima. Hay un poder especial cuando gente de la misma clase de mentalidad (positiva) se junta y trabaja en equipo. Busca y nútrete de aquellos que sumen a tu vida y mantente lejos de los que resten.

Un abrazo,

Elías Berntsson

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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