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Despídete de tus problemas. Diles adiós para siempre

La vida siempre nos sorprende y cuando creemos que todo está perdido, nos muestra un hilo de salvación. En medio del caos, de la depresión, de los problemas que nos abruman, de la soledad, abre una puerta y nos dice ‘¡Vamos, anímate, es tiempo de que recuerdes quién eres en realidad!’. Y así, la vida llama nuestra atención poniendo delante de nosotros algo o a alguien que habla con su voz. Sí, la vida nos habla a través de cada experiencia que vivimos, de cada persona y de cada objeto que nos rodea, y hasta de los latidos de nuestro corazón.  Fíjate que, precisamente en este momento, nos ha vuelto a reunir. Tú y yo juntos otra vez. No es casual, es la vida que nos ha encontrado. Ella me ha puesto a tu lado porque sabe que transmitiré su mensaje, así como otros maestros me lo han transmitido a mí. Es la vida la que amorosamente comienza a hablarte y que te invita a despertar, a recordar lo valioso que eres por el simple hecho de ser.  Ella te mueve para que confíes en ti mismo, porque confiando en ti mismo estás confiando en el universo. Porque el universo es uno contigo y tú eres parte de él. Y tienes que tomar conciencia de esa unidad.

¿Qué es escuchar la vida? Es atender a esa parte dentro de ti que te guía, esa sabiduría superior que siempre te cuida. Si escuchas a la vida estarás conectado a la Fuente Suprema y dejarás de sentir que siempre algo te falta, que nadie te quiere, que todo el mundo está contra ti. Porque no es así, porque tú creas tu propia realidad, la fuente te ha dado todo lo que se necesita para vivir feliz y en paz.

Seguramente te estás preguntando ‘¿Por dónde empezar? ¿Cómo se hace para escuchar la vida?’ Te diré que este es un buen momento para comenzar. Piensa que todos somos uno. Cada persona que está cerca de ti, cada situación que vivas, tú, yo, el entorno, todo está relacionado. Nada ocurre por azar, porque el universo enlaza todas sus creaciones en un sistema perfecto.

Te invito a una experiencia que te resultará interesante. Identifica alguna situación que te molestó, que te desagradó, en la que te sentiste mal. Puede ser cualquiera, reciente o lejana en el tiempo. Quizás se trate de algún momento con amigos, con tu pareja, en la calle, en soledad, de algo que alguien te dijo o hizo.  Piensa detalladamente en ese momento. Recuerda dónde estabas, cómo ibas vestido, si había alguien a tu lado, qué hacías. Observa bien cada detalle. Identifica qué fue lo que te provocó el malestar, por qué esa situación no te gustó, qué hizo que no fueras feliz y que te sintieras mal. Reconoce el verdadero motivo. No importa si vuelves a sentir incomodidad, dolor, tristeza o rabia. Tomate unos minutos, los que necesites.

(Si lo grabas, deja aquí unos segundos de silencio o con fondo musical pero sin palabras)

¿Lo has logrado? ¿Te has ubicado en esa situación en la que pasaste malos momentos?

Ahora intenta observar la causa de tu malestar desde otra perspectiva. ¿Por qué lo que ocurrió te provocó infelicidad? Analiza tu interior, busca dentro de ti. Encontrarás una única respuesta: ahí estuvo el ego, creándote problemas. Allí estuvieron las creencias que el ego metió en tu mente dominándote.  El ego es el que te convence de que los demás te hacen daño, que lo que ocurre a tu alrededor te lastima. El ego te separa del universo y te hace sentir débil y carente de todo. Dominado por el ego te sientes menos que otros, te desvalorizas, crees que no eres capaz de muchas cosas, piensas que no eres atractivo y que a nadie interesas. Es el ego el que provocó ese momento desagradable e infeliz, no lo dudes.

Sigue conmigo en este ejercicio. Ahora sabes que ese mal momento que viviste fue ocasionado por el ego. Entonces puedes comprender que el universo no se equivocó porque jamás se equivoca. Eso que viviste fue lo mejor que pudo pasarte en ese momento dadas las circunstancias.  Todo tiene un propósito, hasta esos momentos que nos hacen sentir infelices. Te preguntarás qué propósito tuvo ese mal momento que acabas de recordar.   Pues mira, quizás el universo lo puso en tu camino para que ahora, en este instante, mediante nuestro encuentro, tomes conciencia de la verdadera realidad y despiertes a tu nueva vida, la vida real.  Tú eres uno con la fuente suprema, con Dios, con el universo creador.  Forman parte de ti, te sostienen y  solo tienes que tomar conciencia de que están en tu ser profundo.

Entonces, ¿por qué nos enfrentamos a tantos y tantos problemas?

¿Por qué vivimos con tantos problemas?

Para que entiendas la causa de los problemas y de la infelicidad que te atormenta, voy a contarte la historia de tu vida. ¿Cómo la sé si apenas te conozco? Porque tu historia es la misma que la mía y que la de todos.

Naciste con total inocencia mental. La Fuerza Suprema te creó puro, sano, uno con la vida. En esos primeros días sentías que todo era parte de ti y tú parte de todo. Eras uno con el universo. ¿Qué pasó entonces? Tu entorno, las personas que te rodeaban, empezaron a cambiar esta situación. Tuvieron la mejor intención, por supuesto. Para que crecieras bien te educaron, y en esa educación te inculcaron mensajes que intentaban moldearte para que te ajustaras a lo que la sociedad esperaba de ti. ‘Tienes que hacer esto’, ‘No hagas aquello’, ‘Eres bueno para tal o cual cosa’, ‘No sirves para la otra’, ‘Si quieres ser feliz esfuérzate por conseguir una pareja, un buen trabajo, mucho dinero…’. Esa educación te programó y te convenció de que ese es el camino para vivir en plenitud y para ser feliz.  No hubo mala intención en tus padres, en tu familia, en tus maestros. Ellos lo hicieron porque creían que de esta manera serías un buen niño, un buen joven, un buen adulto. Y porque eso es lo que aprendieron de niños. Entonces, alimentado por esas creencias,  apareció el ego, que comenzó a ponerte máscaras haciéndote creer que las necesitabas para que el mundo exterior te aprobara. Dejaste de ser tú mismo, escondiste tu naturalidad y tu verdadero ser, porque sentías que tenías que ser cómo te decían, como se esperaba que fueras. Te separaste de la unicidad con el universo, dejaste de sentirte uno con el mundo para enfrentarte a él.

Y aún hoy el ego te mantiene asustado, luchando, desconfiando de todos y de todo, obligándote a mostrar lo que no eres para agradar a los demás, porque te convenció de que en el exterior está la felicidad.

La causa de tus problemas está en ti

¿Y qué pasó con lo que verdaderamente eres, con lo que sientes profundamente, con tus genuinas emociones? Las ocultas, las reprimes, intentas que nadie las perciba, porque no se ajustan a lo que el exterior espera de ti. Pero esas emociones no desaparecen, pasan a tu subconsciente, a esa parte de ti de la que no eres consciente, que no percibes, que no te das cuenta que tienes en ti, pero que ahí está, porque es parte de ti. En el subconsciente se oculta todo eso que no quieres ver de ti mismo, todo eso que te han dicho que no debes mostrar, que no debes ser. Allí se reprimen tus gustos, tu forma de ser, tu personalidad real. Y allí permanecen, ocultas y no llegan a tu conciencia.

Te preguntarás qué impacto tienen estas emociones reprimidas ocultas en tu subconsciente. ¿No participan para nada en tu vida? ¿Provocan algún efecto? La respuesta es que sí participan en tu vida, sí tienen efectos. ¿Sabes lo que ocurre con ellas? Para liberarlas, las proyectas en los acontecimientos que vives cada día. Es así de sencillo. ¿Qué quiere decir esto? Que todas esas experiencias y personas que crees que te causan dolor, en realidad, han sido un espejo en el que has reflejado toda esa negatividad, todo ese dolor que tenías en tu interior. Por lo tanto, tú mismo has creado esas experiencias negativas que vives cada día, porque es a partir de esa acumulación de dolor, de emociones reprimidas, que esas vivencias han surgido. Esas heridas emocionales que ocultas en tu interior crean tu realidad. Has evitado manifestarlas, liberarlas porque estás condicionado por el ego para ocultar todo eso que cae mal a los demás. Entonces, en algún momento, se liberan proyectándose en el exterior. Y todo se te complica, porque surgen los problemas que te hacen infeliz.

Veamos un ejemplo concreto.  Imagina esta situación. Estás en una reunión en donde la gente habla, opina, dice lo que quiere. Pueden ser tus amigos, tus compañeros de trabajo, personas de tu iglesia, o simplemente desconocidos. En un momento, alguien hace un comentario que te hiere, que te molesta profundamente. Pero, en lugar de expresar lo que estás sintiendo, tu dolor, tu desacuerdo, para no caer mal a los demás, por vergüenza o por culpa, te guardas esas emociones, las ocultas, la reprimes. Así comienza tu desgaste emocional. Esas emociones tienen que ser expresadas porque si se quedan dentro te contaminan. Tienes que esforzarte mucho por mantenerlas ocultas y ese esfuerzo te agobia. Vives cansado y malhumorado, y  no te das cuenta que todas esas emociones reprimidas son las que te mantienen exhausto. Algunas personas sufren ataques de ansiedad por estas represiones, otras las proyectan en el exterior y sienten que todo el mundo las ataca, que nadie quiere su felicidad, que todos les desean mal.

Hay personas que intentan expresar todo lo que sienten involucrándose en mil actividades para distraerse. Abusan de la diversión, se involucran en muchas organizaciones sociales, van y vienen sin descanso. Creen que de esta manera expresan sus emociones y sus sentimientos. Les parece que no reprimen nada. Pero no es así. En realidad lo que hacen es evadir el contacto con su interior, escapar de quedarse a solas consigo mismas. Por eso les aterra estar solas en su casa, porque esa soledad obliga al encuentro con su interior, con sus emociones reprimidas. Y no toleran eso.

¿Te reconoces en alguna de estas modalidades que te he mencionado? ¿Eres de los que encuentran problemas en todo porque proyectan sus emociones reprimidas? ¿Quizás te identificas con las personas hiperactivas, esas que siempre están afuera para no quedarse a solas consigo mismas?

Sea cual sea tu situación, entiende que si la causa de tus problemas y de tu infelicidad está en ti, en ti está también la solución. ¿Cómo puedes cambiar esta forma de vivir? Despertando tu interior, permitiéndole aflorar y manifestarse. Es preciso que te enfrentes a tus emociones, que las vivas sin reprimirlas y que no tengas miedo de vivir. La Fuerza Suprema te cuida, porque ella te ha creado para que seas feliz. Si intentas huir de lo que sientes, el universo se encargará de mostrártelo hasta que tomes conciencia y aprendas.

Llegamos a un momento de nuestra reflexión en que se rebela una gran verdad: no tienes problemas, crees que tienes problemas. Sí, es así. Seguramente, entenderás lo que te digo.  Las experiencias que consideras terribles no existen en el exterior. Son una ilusión que el universo pone enfrente de ti para que sanes tus heridas emocionales que son las que hacen que sufras.

Cuesta un poco entender que el maltrato que sufres de tu pareja, el abandono de tu familia o amigos, tu soledad, la falta de dinero, el tener que hacer lo que no te gusta es solo una ilusión. Pero así es. Te sientes maltratado, abandonado, solo, carente de todo porque tu interior oscuro, tus emociones reprimidas se reflejan en cada experiencia. Todo lo que vives es un reflejo de lo que tienes en tu interior. Y para cambiar esas experiencias negativas, no tienes que ir a reclamarle nada a nadie, ni pelearte con los demás. Nada tienes que arreglar afuera. Debes empezar por componer tu interior para sanar lo más profundo de ti. Cuando lo hagas, esta mejora interna se reflejará en todo lo que te rodea.

La relación que tú tienes contigo mismo, se refleja en la relación que tienes con los demás. Si estás en paz contigo, estarás en paz con los otros. Si alguien te engaña, es porque tú te has engañado antes. Si alguien te insulta, te estará diciendo lo que tú te dices a ti mismo aunque inconscientemente. Tu vínculo contigo mismo y con tu interior se proyecta y así se forma cada una de tus experiencias.

Busca dentro de ti, allí tienes la llave para vivir sin problemas. Conéctate con tus emociones reprimidas y sana esas heridas. Toda tu vida cambiará.

¿Cómo empezar? Concéntrate en una situación que quieres que sea diferente, porque te hace infeliz. Y pregúntate ‘¿Para qué el universo me hace vivir esta experiencia?, ¿Qué debo aprender de ella? ¿Qué hay oculto en mí que no he visto que me hace vivir esto?’  Examina tu vida desde tu infancia. ¿Qué ideas te han inculcado que te obstaculizan? Y cuando tomes conciencia de esas creencias y emociones ocultas, libéralas, y convéncete de que las cosas no tienen por qué ser como son.

El universo te da lo que tú le proyectas. Por eso, si te han convencido de que para ganar dinero tendrás que esforzarte y luchar sin descanso, pues así será, porque eso es lo que proyectas. En cambio, si tú crees realmente que el dinero llegará a ti mientras haces algo que realmente te gusta y con lo que eres feliz, el universo te complacerá. Tú creas tu propia realidad. Cada momento es una oportunidad valiosa que el universo te brinda para que cuestiones y modifiques tus patrones mentales.  Convéncete que eres un ser poderoso y  que mereces lo mejor del mundo. La fuente suprema así te ha creado y está en tus manos vivir una vida feliz.

Inspirado en:

“La vida te está hablando”, Carolina Rovs

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