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¿Dónde puedo encontrar paz?

¿Eres de los que no puede parar? ¿No logras conformarte con lo que logras y crees que necesitas más? ¿Sientes que cada logro es insuficiente y que todos esperan más de ti? ¿Esa carrera sin fin buscando no sabes bien qué te tiene harto? A ti está destinado especialmente este mensaje. Te mostraré un camino que tienes a disposición en tu vida para hacerte feliz. Quizás no te hayas percatado de que está ahí, esperando que lo transites. Es el camino que te llevará a la paz interior.

¿Dónde está la paz? ¿Cómo la encuentras? La paz es duración, estabilidad, calma. Por lo tanto, hay que buscarla en la permanencia. Reflexiona acerca de cómo has vivido hasta ahora. Seguramente, has intentado encontrar el bienestar en el mundo exterior. Y el mundo exterior es cambiante, es temporal. En él, todo pasa, todo se muta, nada es permanente. Por lo tanto, es imposible encontrar en él la paz permanente, porque no se puede experimentar permanencia en algo que está constantemente cambiando.

Todo lo contrario, lo que experimentas en el mundo es el cambio. Personas nacen y otras mueren, gobiernos toman el poder y luego lo dejan, te llega dinero y luego te quedas sin él. Cambios, cambios y más cambios.  Si anclas tus metas en este mundo cambiante, jamás tendrás paz interior, porque esa paz interior es permanente. Esas metas externas, que se componen de todo lo que quieres ser y tener, te brindarán satisfacción temporal, perecedera. Cuando las consigas, dejarán de ser metas y te fijarás otras, y ahí estarás otra vez corriendo. Siempre vas a querer algo más. Nada va a ser suficiente. Vivirás en un permanente estado de carencia, de sentir que algo te falta, de tener que seguir luchando.

 

Empieza a caminar hacia el bienestar

No tienes que vivir así. La paz existe, solo tienes que saber dónde buscarla. Te acompañaré en el proceso. ¿Damos los primeros pasos? Solo necesitas dedicarte unos minutos a ti mismo para entender en la práctica que es posible.  No te pido que confíes en mis palabras sino que experimentes los hechos. Nada pierdes con probar. ¿Estás dispuesto? Empecemos a transitar este camino.

¿Cuál es el primer paso? Intenta dejar de pensar por un rato en todas esas metas que ya sabes que no te brindarán felicidad. No pienses en lo que los demás esperan que hagas o que tengas. Quítate el disfraz de lo que eres para el mundo exterior, ese disfraz que has construido para responder a lo que los demás esperan de ti, que te agobia, que te ahoga, que siempre te obliga a más.  Deja de intentar ser el mejor empleado, la pareja solícita y siempre postergada, la más bonita y educada, el ganador de todas las batallas, el exitoso que tiene todo. Tómate un tiempo para ser quien realmente eres: tú mismo, despojado del mundo y en paz.

Aquieta tu mente. Siéntate cómodo en algún lugar tranquilo y silencioso. Pon una música suave. Cierra los ojos. Aleja el mundo de ti. Permanece unos minutos, todos los que puedas, sin pensar en nada en especial. Siéntete a ti mismo. Observa tu respiración. Imagina tu sangre circulando tranquilamente por tu organismo. Todos tus órganos están distendidos, porque tú estás en paz.  Reconócete como un ser completo, que no necesita nada para vivir feliz. Tu gran tesoro eres tú mismo. Vive la paz, esa paz interior que te completa y te tranquiliza.

No prestes atencion a los pensamientos que te invaden. Seguramente, acudirán a tu mente pensamientos que intentarán distraerte y robarte la paz que estás sintiendo. Esos pensamientos serán como espadas que cortarán tu bienestar y querrán llevarte otra vez al mundo exterior, agitado y feroz, a ese mundo que te obliga a correr, que te tiene cansado, que no te hace feliz. Y volverás a pensar en lo que te queda por hacer, en tu agenda, en tus horarios, en la carrera…

Deja que vengan esos pensamientos, pero no te los creas, no son importantes. No sigfinican nada, así como vienen se iran solos. Concéntrate en la idea de la paz que sientes cuando el mundo se queda fuera de tu espacio. Vuelve a ti mismo. Tú y solo tú, en perfecta armonía con el universo que no te exige nada, que te brinda todo, en el que puedes ser tú sin pretender tener nada más que a ti mismo. Ese universo en el que no tienes por qué vivir pendiente de los demás, de lo que les agrada, de lo que esperan de ti.

Comienza a corregir tu sensación de carencia. El miedo a perder la aprobación de los demás si no eres lo que esperan, si no tienes lo que el exterior dice que hay que tener, te separa de tu ser verdadero.  De ahí surge tu sensación de eterna carencia, de que siempre algo te falta, de que tu vida nunca está completa. Ahí está el punto central de tu infelicidad. Si corriges eso, corriges tu vida.

Deja de buscar resolver tus problemas en el mundo exterior y empieza a experimentar el estado de paz. Transforma esa paz interior en tu única meta. Olvídate de las distracciones del exterior. Para vivir feliz y en plenitud solo necesitas esa paz interior. Ella es la que te permitirá vincularte sanamente por medio del amor con el exterior. En ella está la solución de tus problemas.

Poco a poco, atrás quedará todo ese vértigo para conseguir cosas, para tener más dinero, un mejor coche, una gran casa. Cuando logres ver tu paz interior, probablemente esas cosas que deseas llegarán, pero sin tensiones ni preocupaciones. Bien lo expresa el precepto bíblico: “Busca primero el Reino de los Cielos y su justicia y todo se te dará por añadidura”. Tu paz interior es el reino espiritual, el origen de todo eso que buscas. Cuando logres vivir en la paz que siempre estuvo en ti, llegará todo. Desaparecerá la sensación de que siempre necesitas algo más, porque lo tendrás todo. La paz interior será tu proveedor de felicidad.

Compondrás una nueva identidad. En realidad no es nueva, es tu verdadera identidad que aflora, despojada de disfraces y de máscaras que has construido para satisfacer a los demás. Es lo que siempre has sido, que permanecía oculto por la carga de creencias y de máscaras para agradar al mundo.

El reconocimiento y la manifestación de la propia identidad es un gran paso en el camino. Pero también puede resultar un tanto duro. Posiblemente, haya personas a las que no les guste esa versión de ti mismo que es tu esencia, personas que te prefieren con toda esa carga que tenías antes. Déjalas ir, tú eres quién eres, independientemente de que a otros les guste o no. Da gracias porque despertaste de esa esclavitud que te mantenía atado y no te dejaba ser tú mismo.

Verás el mundo con una nueva perspectiva. Una vez que logres ver tu paz interior aunque sea por algunos momentos, te darás cuenta de que no era el mundo el que te afectaba. No era tu pareja comportándose de tal o cual manera, ni tu madre o tu padre reclamándote esto o aquello, ni lo que decía tu jefe o el gobierno. Todo eso pasa en el mundo, sí. Pero tú no eres una víctima de ese mundo. Tú eres tú, y el mundo debe incluirte así, sin reclamos ni exigencias. Entenderás que lo que en verdad te hacía la vida difícil era tu actitud frente al mundo, tu servilismo, tu esclavitud. Bienvenido, mundo. Lo verás ahora con tus ojos verdaderos. El mundo es el mundo, y lo aceptarás tal como es. Pero si logras ver tu paz interior, el mundo no te afectará.

Un paso cada vez, es la forma de avanzar. Sin apuros, sin tensiones. Concentrándote en ti mismo, en tus momentos a solas con tu ser. Recuperando tu verdadera identidad, la que es propiamente tuya, despojada de las imposiciones del mundo exterior. El proceso es parecido al que vives cuando comienzas una actividad física, primero te cuesta un poco, pero una vez que entrenas, fluyes y ya no tienes que esforzarte. Lo importante es empezar a encontrarte con tu paz interior que espera paciente y fiel para hacerte feliz.

Fuente: Inspirado en el vídeo “Cómo se corrige todo sentido de carencia” de Nick Arandes

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

Comentarios

  • Elda Virginia Chan Publicado 20 horas ago

    gracias por ayudarme a ver las cosas desde otro punto de vista para poder encontrar esa paz que todos buscamos y no vemos que esta ahí justo dentro de nosotros mismos

    Respuesta
    • Elías Berntsson Publicado 11 horas ago

      Gracias Elda por tu comentario

      Respuesta

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