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¡Gracias!

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En ocasiones esperamos a que algo extraordinario o fuera de lo usual ocurra para sentirnos afortunados y para encontrar motivos que nos lleven a sentir gratitud. Pero lo cierto es que basta con que prestes atención a los detalles más sutiles de la vida y al mismo tiempo más grandiosos para encontrar cada vez más razones por las cuales agradecer a la vida. Dichas razones son mucho más que valiosas y no tienen precio: el aire que podemos respirar, tener un espacio en el cual habitar, tener alimento para el sustento diario, tener un hogar o una familia, poder pensar, poder escuchar, poder ver… etc.

Puede que te falten algunas cosas bien sea en el campo material o en el psico-afectivo (tal vez estarás pensando), pero si eliges concentrarte en lo que sí tienes en lugar de lo que aún no, te dispones con una actitud positiva necesaria para atraer cada vez más bendiciones a tu vida.

En los ejercicios de meditación y visualización es aconsejable imaginar con todos los detalles posibles que ya has obtenido aquello que tanto deseas, creando desde lo profundo de tu ser un sentimiento de gratitud por ello. Esto se consigue precisamente al concentrar tu atención, tus pensamientos e imágenes mentales en los sucesos positivos que tú quieras crear desde la imaginación, haciendo de cuenta que en el aquí y el ahora estás disfrutando de tu sueño hecho realidad y dando las gracias anticipadamente por ello.

Por otro lado, si eres creyente en Dios y te gusta hacer oración, recuerda la importancia de establecer esa conexión especialmente para evocar un recuerdo de paz y para agradecerle por las bendiciones que reinan en tu vida más que para pedirle una serie de cosas o el cumplimiento de necesidades insatisfechas. A nivel científico y desde la física cuántica ello tiene mucho más efecto positivo. Por supuesto, se requiere hacer de esta actividad espiritual un hábito, integrándolo dentro de tus quehaceres cotidianos.

Otro aspecto que ayuda a que sigas reconociendo la importancia de agradecer es que por unos minutos pienses en esto: imagina que le das un regalo a alguien con mucho cariño, el cual es fruto de tu esfuerzo, tiempo y esmero. Pero esa persona al recibirlo lo mira con indiferencia como si se tratara de cualquier cosa y ni siquiera con sus gestos ni con sus palabras manifiesta un: ¡Gracias! Entonces, siendo sincero(a): ¿Te dan ganas de seguir dándole más regalos? A veces se piensa que dar sin esperar nada a cambio en extremo no genera sensaciones internas importantes cuando no se recibe si quiera una señal de gratitud por parte del otro y, la verdad es que a pesar de que tus intenciones más nobles sean las de dar y dar con independencia de la actitud de la otra persona, lo cierto es que como seres humanos que somos en el interior se siente una emoción desagradable cuando no hay siquiera una mínima correspondencia, emoción de menor o mayor intensidad según el grado de expectativa que tengamos sobre la otra persona.

Ahora piensa en lo contrario: Al dar ese regalo a esa persona, ella te responde con una sonrisa, con un ¡Gracias! y te da un beso o un abrazo. La sensación que experimentas no es la misma que en el caso anterior ¿verdad? En este caso se va retroalimentando positivamente la relación entre ustedes. Lo mismo ocurre en caso inverso si eres tú quien recibe un regalo. Así pues, recíbelo con gratitud viendo más allá del “regalo”, las intenciones generosas de quien te lo ha dado.

También cuando pidas un favor a alguien, da las gracias por adelantado. Asimismo, agradece no solo los aspectos materiales, sino las actitudes, las acciones, el tiempo brindado, la atención y demás aspectos que muchas veces damos por hecho que “deberían” otorgarse, pero en realidad no han de ser por obligación sino nacer a partir de una libre decisión o de manera voluntaria.

¡Hay tanto por agradecer! Te invito a que con frecuencia escribas un minucioso listado de lo que tienes por agradecer y te aseguro que te vas a sorprender, hasta puede llegar el momento en que dejes de quejarte por lo que percibas que no te va lo suficientemente bien en la vida al darte cuenta de que son mayores los aspectos positivos que se te ha ofrecido a través del tiempo. Agradece, incluso, las situaciones difíciles, pues estas han llegado a ti para ofrecerte algún valioso aprendizaje, para enseñarte alguna lección, para seguirte fortaleciendo y ayudarte a crecer interiormente.

Si quieres abundancia en la vida, practica con frecuencia el acto de agradecer desde el corazón y todo lo bello que has anhelado llegará a ti multiplicado. Así, la generosidad de tu ser al agradecer solo puede atraer acciones generosas por parte de los demás.

La gratitud mejora sustancialmente las relaciones interpersonales, tu actitud, tus emociones, tu comportamiento y por ende, los resultados que empiezas a crear van siendo más satisfactorios. Así que, valora tu existencia y todo lo que esta contenga.

Me queda darte las gracias por leer este artículo, por tu atención y por tu tiempo. ¡Gracias, gracias, gracias!

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