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¡Hola, felicidad! ¡Por fin te encontré!

 

¡Hola, felicidad! ¡Por fin te encontré!

Esperar para cambiar

¿Que en este nuevo año empezarás a cambiar? ¿Que cuando llegue el mes entrante llegará la felicidad y la plenitud? ¿Año nuevo, vida nueva? Falsas esperanzas e inútiles promesas. Seguramente, te habrás escuchado a ti mismo diciendo que en el nuevo año, en el mes que empieza, o en el lunes que viene empezarán los cambios en tu vida.

Es como que si ese minuto que marca el reloj, mágicamente algo se fuera a modificar en tu vida. Pero no es así. Debes tener por seguro que no será de esa manera. No es la aguja del reloj la que determina que es momento de cambiar. Eres tú. Y si tú no te dispones al cambio, nada nuevo ocurrirá y todo seguirá siendo como hasta el momento. Por más años nuevos que pasen, o meses venideros o lunes que transcurran, no descubrirás la felicidad. Solo tu decisión marcará el inicio de tu vida feliz, nada tendrá que ver el reloj en ese comienzo.

 

¿Qué debes entender acerca de tu vida?

El tiempo. Es fundamental aceptar que el tiempo no existe en la esencia de la vida. Los años, los meses, las semanas y los días son construcciones, meras ilusiones. El tiempo es una creación del hombre, no es naturaleza. Por tanto, no habrá primer día del año, de mes o de semana que haga que mágicamente cambies. Tú debes decidir cambiar ahora, en este instante. No tienes por qué esperar ninguna fecha o acontecimiento del mundo para tener una nueva vida. No van a venir cosas positivas porque el reloj cambie de lugar las agujas.

Tú decides lo que vives. Lo que estás viviendo es lo que tú determinaste que querías vivir. Por lo tanto, si quieres ser feliz, solo debes decidirte a serlo. Para ser feliz bastará con que tomes la decisión. Esa felicidad a la que aspiras está en ti. No tienes que salir a buscarla.  No debes correr tras la felicidad, porque la felicidad es tu esencia. Tienes que mirar hacia tu interior para encontrarte con ella.

¿Por qué no la ves? ¿Qué te impide ver esta realidad claramente? Es tu ego. El problema es que el ego está allí controlándote. Y en su afán de dominarte, tu ego te dice cuándo puedes celebrar y sentirte feliz,  y hasta fijas fechas para eso. Entonces te crees que solo los días especiales de fiesta son para celebrar, porque siempre has vivido así. Te han enseñado que hay que ser feliz los días de fiesta, como los de Navidad, Año Nuevo, el día de tu cumpleaños.  Pero no es así.

La felicidad no existe solo en algunos días del calendario. La felicidad es un estado permanente del ser humano.

La felicidad es paz. Celebrar no es estar en estado de euforia y de algarabía. No tiene que ver con esos picos en los que la adrenalina te inunda y cantas y bailas y ríes a carcajadas. Celebrar la felicidad es estar en paz, es sentirte en paz con tu vida. Puedes celebrar cada día de tu vida si te sientes feliz. Eres felicidad, la felicidad es tu estado natural. Has sido creado como un ser feliz, pero el ego ha ocultado esa felicidad. Ser feliz es lo normal.

Sin embargo, es frecuente que la gente llore, se queje, viva infeliz. Quizás tú vives frecuentemente en estado de infelicidad. Eso se debe a la influencia del ego. Tu ego tiene un concepto de felicidad que no es natural. El ego te ha hecho creer que ser feliz es vivir sacudones de alegría, picos de euforia. Pero ¿qué hay después de esos picos? ¿Cómo te sientes cuando esa euforia ha pasado? Recuerda que luego de un pico viene una caída. El pico te lleva a un estado de éxtasis y de placer que no dura. Y luego vendrá el dolor o el miedo a dejar de sentir ese placer. Y eso no es la felicidad.

El ego te ha hecho creer que solo serás feliz si tienes pareja, dinero, automóvil, muchos amigos, una casa. Pero debes entender que puedes ser feliz con todo eso o sin nada de eso. Puedes ser feliz sin casa, sin dinero, sin amigos, sin pareja, sin automóvil. Porque ser feliz es tu esencia, tú eres felicidad. Dios, el Universo, la Naturaleza o como quieras llamarle, te creó como un ser feliz. Pero el ego te lleva a pensar “Yo no seré feliz hasta que consiga….” Y en los puntos suspensivos colocas lo que el ego te ha hecho creer que es necesario en tu vida. Y entras en un ciclo que no tiene fin. Cuando consigues una cosa, inmediatamente surgirá otra, y así vivirás toda tu vida corriendo detrás de cosas externas a ti.

En este circuito en el que el ego te mete, vives creyendo que la felicidad está fuera de ti. Entonces crees que si no eres feliz es por culpa del mundo exterior. Y culpas a tu pareja y quieres que cambie, o pides a tu jefe que te pague más porque quieres comprar más objetos materiales que te hagan feliz. ¡Qué mal! Debes despertar.

Tienes que convencerte que nada tiene que ver, tu pareja o los objetos materiales con tu felicidad. Nada tiene que cambiar afuera de ti para que seas feliz. Solo debes cambiar tú.

Eres un ser completo y pleno.  Esa felicidad que tanto anhelas es un estado de paz que surge en ti cuando sientes que no te falta nada, que estás satisfecho contigo mismo. Estás en el lugar en que debes estar y eres como debes ser para ser feliz. No te falta nada, no tienes carencia  de nada. Estás completo, has sido creado completo, por tanto no necesitas completarte desde el exterior ni con pareja ni con bienes materiales.

A medida que entras en el mundo espiritual entiendes que eres un ser pleno, que no te falta nada, absolutamente nada. Y una vez que lo logres, una vez que te aceptes como ser completo y perfecto, entonces, debes abandonar tu vida anterior, esa vida controlada por el ego.

Verás que es realmente muy bonito despertar de ese mal sueño en el que has vivido, pendiente de todo lo exterior a ti. Quizás al principio te sientas raro, sientas que no encajas en la sociedad y en el mundo. Si esto te ocurre ¡felicidades!. Estás dando el gran paso. Estás en el punto en el que abandonarás a tu ego y te reencontrarás con tu felicidad y con la paz.

Te sentirás liberado porque, por fin, atrás quedará esa búsqueda sin fin que te agota, que te cansa. Y te darás cuenta de que no hay nada mal contigo, que eres pleno, perfecto, y que eres feliz.  Y cuando ese momento llegue, cuando vivas esa felicidad que es paz, cuando te sientas pleno por ti mismo, entenderás que no hay nada que buscar afuera. Esa es la muerte del ego, porque a partir de ese momento desaparecerá y te dejará en paz.

El valor del mundo, el valor de ti mismo.  Seguramente has crecido en un entorno que valora al mundo por sobre ti mismo. Te han inculcado creencias que dicen que debes trabajar mucho para tener mucho dinero, que debes correr tras títulos universitarios, que lo que vale son tus posesiones materiales, tu gran auto, tu magnífica casa. Pero todo eso lo inventó tu ego y te lo hizo creer.

Y así vives valorando todo lo exterior mucho más que a ti mismo. “Yo no valgo”, crees, “Necesito un súper auto para valer”.  Y pensamientos como estos no te dejan ver la realidad esencial de tu existencia. Nada hay en el exterior más valioso que ti mismo. Ni tu pareja, ni los objetos materiales, ni el dinero, nada vale más que tú. Esta percepción distorsionada del mundo oculta tu felicidad de tus ojos. Es como si tus ojos tuvieran una venda que no te dejara ver la realidad. Tú eres el ser valioso y el resto del mundo solo tendrá el valor que tú le des.

 

Basta de esperar que las cosas cambien afuera

Si has leído con atención los principios que te presentamos antes, empezarás a convencerte de que nada que cambie afuera podrá salvarte y traerte felicidad. Por más que te esfuerces por retener a tu pareja o por mejorar tu estado financiero, y aunque lo logres, no serás más feliz.

No necesitas esforzarte para ser feliz, porque si te esfuerzas, te agotas.  Si partes de la premisa de que serás feliz si consigues algo, estarás siempre en el punto de partida y seguirás con los ojos vendados. Si tú no te amas, si no te valoras, proyectarás esas creencias en los demás, que te devolverán esa imagen. Basta ya de eso.

El que tiene que cambiar eres tú. Es cierto que la vida te da el libre albedrío para que decidas qué hacer con ella. Y con esa libertad te equivocas, caes en un pozo, y te levantas y vuelves a empezar. Pero la vida siempre está ahí para acompañarte, para ayudarte. Y espera paciente a que reacciones, a que te des cuenta de que debes renunciar a ese mundo que el ego te ha creado y descubrirte pleno y feliz.

Seguramente el ego te ha inventado un personaje con el que te mueves en la sociedad. Crees que eres un buen estudiante, un buen médico o futbolista, la mejor secretaria. Pero eso no es lo que eres. Ese es el disfraz con el que el ego te cubre para controlarte. Abandona ese personaje inventado e intenta ser tú mismo. Deja de correr para conseguir cosas y deja que la vida feliz fluya.

Si realmente quieres el cambio en tu vida, si quieres encontrarte con esa felicidad que está en ti, comienza por observar tu propia vida como si vieras una película. No preguntes cómo, porque no hay respuestas. El alma solo entiende, no pregunta ni cuestiona. Por tanto, mientras observas tu vida, llegará un momento en que tu alma te abrace y tu ego desaparezca. Sentirás como un clic que te hará consciente de tu propio ser. Cuando le quitas valor al mundo exterior, entiendes que tú eres amor, que fluyes y eres feliz, y que eres un ser completo. Todo lo demás vendrá por añadidura.

Tú mismo creas tu vida con tu yo-alma. Mira adentro de ti y encontrarás infinitas oportunidades de crecimiento.  Es muy agradable y reconfortante ver la vida de manera diferente y darte cuenta de que no necesitas esforzarte, que nunca has tenido que hacerlo porque la felicidad está en ti mismo, en tu interior. Ya no esperes más. Asume tu propio valor, báñate de esa felicidad que te inunda y, exclama por fin “¡Hola, felicidad! ¡Por fin te encontré!”.

 

Fuente: Un nuevo año ¿Una nueva vida? Ser feliz es tu herencia natural – Carolina Rovs: https://youtu.be/rYvWZ7c-RrQ

 

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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