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Pasar de una Relación de Pareja a Otra

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En ocasiones cuando surge una ruptura en una relación amorosa, de alguna manera se siente la necesidad de mitigar el dolor, el vacío o la emoción negativa que se siente por la ausencia de esa persona. Algunos recurren al licor, otros se apoyan en los amigos, otros se vuelven esclavos de sus trabajos (para distraer su dolor) y otros por ejemplo, buscan afanosamente conseguir una nueva pareja ya que en su fuero interno experimentan de cierto modo una gran incapacidad para estar a solas así sea durante una etapa corta de sus vidas. A esto hay que agregarle los niveles de dependencia que a veces se presentan especialmente cuando la dinámica relacional que se aprendió desde ciclos anteriores fue la de apego, la de asumir una actitud de sumisión, así como la de inseguridad (por ejemplo, sentirse incompleto y pensar que la otra persona es quien lo va a completar).

Generalmente este tipo de personas presentan muy baja tolerancia a la frustración y les cuesta emprender una nueva vida en la que se den permiso primero para sanar las viejas heridas que hayan tenido con relaciones anteriores para luego sí, dado el caso, volver a establecer un vínculo y un compromiso sentimental con otro ser. Por supuesto que si tu relación no funcionó o en esta estuviste infeliz gran parte del tiempo, tienes derecho a rehacer tu vida y de hecho, es algo que te puede reconfortar bastante porque en la mayoría de las veces cuando se aprende a mirar adentro y se crece espiritualmente encuentras que detrás de toda caída llega algo mejor, que detrás de la ruptura de una relación que poco te convino, puedes encontrar una que contribuya a que tus días se llenen de un nuevo color. Pero si no das el tiempo necesario para acabar de sanar las situaciones vividas con tu ex pareja, estas pueden seguir apareciendo en tu relación actual con otros matices, pero con el mismo problema fundamental ya sea que se trate de situaciones conflictivas relacionadas por ejemplo con el tema de los celos o de la convivencia o del tiempo compartido, de las actitudes, etc.

Es conveniente que transcurra al menos cierto tiempo para pasar de una relación a otra. ¿Cuánto tiempo? Eso es algo relativo, cada caso es distinto, por tanto, no hay una regla. Esto dependerá de tu sentir y de qué tanto contactes con lo profundo de tu ser para que sepas escuchar lo que desde allí experimentas. Necesitas ser lo suficientemente sincero contigo mismo para responderte a las preguntas: ¿En verdad me siento en estos momentos listo(a) para comenzar una nueva relación?, ¿tengo la seguridad de que podré ver a mi nueva pareja como ella misma es, sin pretender que se parezca a mi pareja anterior?, ¿puedo ofrecer amor de calidad y de forma genuina (no por despecho, ni por orgullo ni por mostrarle a mi ex pareja que soy “fuerte” porque pude conseguirme a alguien que la “reemplace”? En otras palabras: ¿Hago lo que hago por amor, libertad y a partir de mi estado de paz ó a partir de mi miedo, de mi ego y de mi confusión?

Asimismo, es importante que veas la ruptura de tu relación como una oportunidad de crecimiento tomando consciencia de los aprendizajes que te pudieron haber dejado tanto las situaciones que te hayan gustado, así como las que te hayan podido disgustar. Ten en cuenta que esta situación es una valiosa oportunidad porque puedes revisar qué aspectos personales puedes mejorar (si quieres y si así lo decides) para que permitas que salga de ti la mejor versión de tu propio ser. De igual manera, esta situación puede ayudarte a clarificar lo que realmente buscas en una relación, a precisar tus prioridades o escala de valores que te permita hacer de ahora en adelante mejores elecciones, acordes a tus deseos. Tal vez, luego de tu ruptura amorosa comiences a enfocarte mejor desde mente y corazón en el tipo de persona que llene tus expectativas en mayor grado. Ciertamente, son muchas las posibilidades con las que te puedes encontrar en una situación así y lo más sano es que te abras a ellas con apertura, flexibilidad y gratitud. Tu consciencia, amor propio y el tiempo se convierten en tus mejores aliados cuando se trata de reconstruir o de re-significar una experiencia difícil para seguir avanzando, superar el dolor y conectarte de nuevo con la felicidad.

De nada te sirve quejarte por lo que pudo haber sido y no fue, de nada te sirve rememorar una y otra vez las desdichas experimentadas en tu anterior relación. De poco te sirve (y hasta mayor confusión te puede traer) no terminar de cerrar un ciclo con alguien para comenzar otro con una nueva persona, pues no sanar las emociones implicadas en el proceso de ruptura y comenzar otra relación es como sembrar una planta en una tierra no propicia, llena de maleza, lodo y de residuos tóxicos.

Primero deberás preparar la tierra, proveerle las condiciones más propicias para luego sí poner la semilla que vayas a sembrar y cultivar con el fin de que crezca saludablemente y de que luego dé abundantes frutos.

Finalmente, presta atención a lo que sientes porque si buscas pareja impulsivamente por desespero o por llenar un vacío que ha quedado en tu ser, estás andando sobre terreno falso, ya que nadie puede sanar por ti las heridas que albergues en tu corazón. Todo tiene un momento y un lugar pertinente de manifestarse en tu vida, por eso, anda con calma y serenidad. Confía siempre en que la persona correcta llega a ti en el momento oportuno y cuando estés preparado.

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