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Que el Trabajo no te Esclavice

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La explotación laboral es posible si uno mismo lo permite. Necesitas verte y sentirte en todo tipo de relación personal, social, laboral y demás como un igual al otro, nunca como un subordinado en el sentido de creer que vales menos o que tienes que hacer todo lo que la otra persona te ordene sea lo que sea, así ello vaya en contravía de tus valores y deseos. Si desafortunadamente esto es lo que prevalece en tu vida, reconoce que es por miedo o por falta de autoestima porque cuando uno se quiere, se valora y procura darse bienestar en todos los ámbitos. Lo demás, son excusas y puede que sí, que tengas varios motivos aparentes, razones “externas” de momento, circunstancias que influyan, por ejemplo, estar pasando por una precaria situación económica y saber que no puedes renunciar todavía a tu trabajo, así ello implique sacrificar tiempo y exceso de esfuerzos. Pero detrás de esta y de otras circunstancias lo que hay de fondo es una autoestima débil acompañada de un conjunto de creencias limitantes.

Acaso, ¿quién te dijo que para obtener ingresos se requería de sacrificios pesados y extenuantes?, ¿qué te hace pensar que no existen otras alternativas viables para tu situación específica? Por otro lado, ¿de qué te sirve esclavizarte para ganar dinero (que muchas veces ni siquiera te alcanza para solventarte) si no eres feliz y por el contrario, vives tensionado, con muy poco tiempo de descanso y sin calidad de vida? Es hora de que hagas un balance y que de un lado pongas lo que tu trabajo te ofrece y del otro lado, lo que este te resta. Pregúntate, si realmente eso que te proporciona pesa más que lo que te resta o lo que “tienes” que sacrificar a cambio. Cuando esto último es lo que indudablemente mayor peso tiene, es el momento de revisar tal vez otras oportunidades que la vida te está ofreciendo y están allí latentes, pero que ni siquiera las has visto porque tu mente ha estado concentrada durante mucho tiempo en el miedo, en los “deberías” para satisfacer ante todo las expectativas de los otros y siguiendo los esquemas de un mundo cuadriculado.

No obstante, agradece el trabajo que tienes sea cual sea, ya que de alguna manera te ha permitido ayudarte a sobrevivir económicamente si es el caso, además de ofrecerte experiencias de aprendizaje. Más ahora, concéntrate en cómo te sientes y respóndete con el corazón, no con la mente. Las respuestas del corazón salen naturalmente, son claras y verdaderas porque no te quedas divagando como pasa con las respuestas de la mente que está llena de prejuicios. ¿Cómo te sientes casi siempre en tu jornada de trabajo?, ¿qué sensaciones experimenta tu organismo cuando se alista para ir a la oficina? Escucha las señales de tu cuerpo, no lo ignores más.

Es normal que hayan tensiones de vez en cuando en el trabajo por situaciones que surgen, relaciones comerciales, clientes, cuestiones de oferta y demanda, etc., pero si es algo que se presenta con mucha frecuencia y si además percibes un ambiente denso o desagradable, establece prioridades cuanto antes porque tu salud emocional y física se pueden estar deteriorando. El cansancio acumulado, la tensión, la desmotivación y aspectos similares restan energía vital, esa que es tu motor para avanzar en todos tus propósitos. Asimismo, dedicar una cantidad horaria excesiva al trabajo puede traer serias consecuencias. Así, por ejemplo, en un estudio llevado a cabo por la University College London, hicieron seguimiento a un amplio grupo de personas durante once años y descubrieron que quienes laboraban en un horario más prolongado presentaban incluso un 67% más de probabilidades de padecer problemas cardiacos. Este y otros estudios, ya han llevado a que algunos gobiernos contemplen la posibilidad de disminuir por ley la cantidad horaria de trabajo con la finalidad de mejorar los niveles de eficiencia y de calidad de vida de los empleados.

Así pues, establece un equilibrio entre las diferentes áreas de tu vida. Recuerda que además del trabajo y de la vida laboral, está el área social, familiar, personal, etc. Convertirte en esclavo de un trabajo es limitar tus posibilidades de expansión y de crecimiento de manera integral, es como si aceptaras tácitamente la idea de que eres como una máquina que necesita producir y que vale por lo que tenga o por lo que consiga.

Pon en marcha toda tu creatividad para divisar otras ideas de cómo puedes trabajar en lo que te guste, en un ambiente agradable y dedicando el tiempo justo a tu medida. ¡Eso es posible! Si confías en ti y ya tienes claro que tu propósito ha de ser el de disfrutar, el de aprender y el de ser feliz, esto no te ha de parecer una utopía, por el contrario, es algo que hará parte de tu plan y en ello diseñarás estrategias.

Definitivamente, el tiempo es un tesoro que hay que valorar mucho más de lo que normalmente se hace, el tiempo no vuelve atrás, el tiempo es el que algún día terminas añorando de forma desmedida, deseando haberlo aprovechado mejor en lo que tanto anhelabas hacer y que por algún motivo sin darte cuenta te lo impediste.

Invierte tiempo en cada asunto de manera equilibrada, mientras que a lo que amas y a quienes más amas, pon tu mayor dedicación. Entonces, empieza a brindarte más tiempo a ti mismo, pues te amas ¿verdad? Si no es así, empieza por aquí, pues esta es la clave.

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