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Quiero, pero… ¿No Puedo?

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“Quiero llevar a cabo ese proyecto, pero no puedo”, “quiero conocer acerca de ese tema, pero no puedo”, “quiero salir a divertirme, pero no puedo”, “quiero aprender este arte, pero no puedo”… “quiero ser feliz, pero no puedo”.

Estas y muchas frases más por el estilo, probablemente hayas llegado a afirmar alguna vez con la creencia de que resultaría demasiado difícil o hasta imposible conseguir aquello que tanto deseas.

Entre más te lo hayas repetido a través del tiempo tanto verbal como mentalmente, más se terminan confirmando tus ideas por medio de resultados alineados con ellas.

Esto se da porque desde el preciso momento en que un pensamiento pasa por tu mente como: “Quiero, pero no puedo”, automáticamente empiezas a imaginar y a generar una emoción con base en esa idea. Esto te lleva a actuar en consecuencia movilizado por esa sensación con los correspondientes resultados, que en este caso serían contrarios a los anhelados.

Así que se hace esencial modificar la creencia de imposibilidad por una creencia de probabilidad. Cuando te abres a percibir probabilidades estás dando permiso para que las múltiples opciones se muestren ante ti, y si aparentemente no se te presentan, tú las buscas y seguro que las encuentras.

Hay un dicho coloquial que dice: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, lo que significa que el querer y la voluntad es fundamental en el logro de sea lo sea que te propongas y si no lo has conseguido es porque no lo quieres realmente (aunque pienses que sí) o porque tus propias creencias te limitan, más no tus propias capacidades como tal.

Cuando piensas, imaginas, dices o sientes: “No puedo” es como si pusieras delante de ti una gran muralla para no permitirte avanzar en tu propio camino. Pregúntate entonces si en realidad ¿no puedes?, ¿por qué?, ¿acaso, qué te lo impide?, ¿has llegado alguna vez a tener la oportunidad de ver personas con alguna discapacidad cognitiva manifestando su talento en algún tipo de arte?, ¿has escuchado hablar de personas con alguna discapacidad física participando de competencias deportivas? Seguramente sí. Entonces, ¿qué hace que estas personas lleguen a esos niveles extraordinarios de expresión de su ser? Ciertamente, es su convicción de que sí pueden a pesar de las barreras que se les puedan presentar.

Esto no significa que siempre sea fácil. De hecho, en muchas ocasiones se requiere llevar a cabo un proceso o unos pasos para obtener lo que se quiere y de la manera como se espera, así como tener paciencia con uno mismo, darse ánimos como se haría con el mejor amigo, equivocarse y volverlo a intentar. Pero eso sí, ¡De que se puede se puede! ¡Que de eso no te quede la menor duda! Cuando lo crees así con respecto a aquellos casos en que comúnmente algo se da por “imposible”, empiezas en cambio ahora a dar cabida en tu vida a la manifestación de milagros, en donde tú eres el co-creador de estos al conectarte con esa instancia superior dentro de ti que ama, que sueña, que ríe, que imagina, que crea y re-crea, que entrega lo mejor de sí y que a cada momento trata de hacer la mejor versión de su propio ser.

Otra cosa muy distinta es decir: “Puedo, pero no quiero”. En este caso, estás reconociendo tu poder personal y a la vez tu capacidad de elegir. Eres consciente de que cuentas o puedes desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar tu objetivo, pero lo harás siempre y cuando sea ese tu verdadero deseo.

¿Cuáles son aquellas aspectos que sientes que puedes, pero no quieres?, ¿Qué experimentas cuando sabes dentro de ti que tienes el potencial para lo que decidas hacer? Normalmente puedes así desenvolverte con mayor confianza en ti y en la vida. Ten presente que lo único que es irremediable o que no tiene marcha atrás es la muerte, pero mientras haya vida todo es posible. ¡Todo!

Te invito a que empieces a “hacer oídos sordos” a toda idea que te quieran imponer de que por ejemplo, no eres lo suficientemente apto para esto o lo otro o de que tienes que “aterrizar los pies sobre la tierra, pues estás soñando mucho” o la frase: “ni porque fueras quien sabe quién”, etc.

Quienes inventaron el avión, primero tuvieron una visión en sus mentes y luego lo creyeron factible, quienes han compuesto hermosas sinfonías, también se han conectado con su imaginación así como con sus emociones para dar inicio a una idea que fueron consolidando cada vez más. De modo similar, para llegar a ser feliz, necesitas imaginar que ya lo eres, soñar, hablar, sentirte y comportarte como si ya lo fueses. Todo esto inicia a partir de un pensamiento: contemplando la posibilidad de la felicidad.

Y tú, ¿sientes que quieres pero no puedes? o que ¿puedes, pero no quieres? o ¿maravillosamente este es tu caso: Sientes que quieres y que puedes? Mejor aún es cuando la fe en el querer y la fe en el poder se unen, porque es cuando empiezas a manifestar realmente tu vida soñada.

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