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Si no eres feliz, leeme

Comencemos nuestro encuentro con una historia, una historia que también habla de encuentros y de revelaciones. Léelo, es entretenido.

 

La búsqueda 

Cansado de sufrir, el joven aprendiz quería aprender a vivir feliz. Miraba a su alrededor buscando el ejemplo de una persona feliz que le mostrara el camino. Observaba a sus vecinos y decía: 

El hombre de la gran casa lujosa debe ser feliz. Tiene dinero, un buen auto, mucha gente que lo sirve. “Ese que ayuda a todos, seguramente es feliz. Anda de aquí para allá complaciendo a las personas. “La señora que lleva a sus niños de la mano parece muy feliz. Siempre está con ellos atendiéndolos y cuidándolos. Aquel muchacho sí que debe ser feliz. Vive rodeado de amigos, se divierte…

Y recorría el pueblo descubriendo hombres y mujeres aparentemente felices.  Identificó muchos, y todos parecían hacer cosas diferentes para lograr la felicidad. 

Parece que no es tan difícil ,pensaba el joven. Aquí hay gente feliz con mucha experiencia, que ha vivido mucho. Seguramente me dirán qué hacer para lograr la felicidad.  Hablaré con ellos y lo descubriré.

Y visitó a las personas que él creía que eran felices. Pero poco a poco se dio cuenta de que encontrar a la persona feliz no era tarea fácil. El hombre rico, se quejaba de que vivía corriendo de aquí para allá y de que no tenía tiempo para nada. El que se desvivía por sus vecinos, decía que, pese a todo lo que hacía por los otros, nadie lo quería. A la mujer que cuidaba a los niños, los pequeños la volvían loca. El joven de los amigos, le habló de su soledad.

Sin encontrar lo que buscaba, el joven aprendiz se desanimó un poco. Hacía mucho calor, así que cansado de andar, se sentó en el parque. Desilusionado por su fracaso y agobiado por las altas temperaturas, renegaba de su suerte.

Jamás seré feliz”, se decía. La felicidad no existe. Estoy condenado a sufrir.

El parque estaba solitario a esa hora. Solo había un hombre que, aparentemente, descasaba sentado en el pasto, relajado y en calma. Había algo en su imagen, en su rostro y en la expresión de su cuerpo que lo conmovió.  Se acercó a él. Apenas percibió su presencia, el hombre lo saludó y le sonrió.

Buenas”, respondió el joven. Lindo día, aunque demasiado caluroso. He caminado tanto que estoy muy cansado. El calor me resulta insoportable. Estoy harto de mi vida. ¡Jamás dejaré de sufrir! 

¿Y por qué has caminado tanto si estabas incómodo con eso?”, preguntó el hombre.

Busco a una persona feliz, que me diga qué debo hacer para dejar de sufrir, para vivir en paz y feliz yo también. Pero no he tenido suerte. Creo que la felicidad no existe. ¡Ufff… me esforcé tanto para nada!  

El hombre sonrió y permaneció en silencio. 

¿No has pensado que quizás has buscado en los lugares equivocados? Háblame de esa búsqueda.

 El joven le contó el camino recorrido buscando su modelo de felicidad. Le describió a esas personas y los resultados de cada entrevista. 

En efecto”, le dijo el hombre una vez que el joven terminó su narración. Buscaste en el lugar equivocado.

¿Y dónde debo buscar entonces?”, preguntó el joven. Hace tanto calor y estoy tan cansado que no sé si tendré fuerzas para seguir buscando…

Piensa que la vida te está dando lo que necesitas. Ese calor y el cansancio de los que hablas, hicieron que te sentaras en este parque, ¿verdad?”.

Sí, es cierto”, reflexionó el joven.

Vive este momento y deja de quejarte del calor. Mira el verde de estos árboles, respira el aire puro que te da vida. Siente la vida, la de ahora, la que vives en este instante. El joven hizo lo que el hombre le indicaba. Y se sintió mejor.

¿Cómo estás ahora?”, preguntó el hombre.

Tu consejo me ha hecho bien. Me siento mucho mejor”, respondió el joven calmadamente. 

Y el hombre siguió: 

Lo primero que tienes que aprender para ser feliz es a vivir cada momento sin resistencia, sin juzgarlo. Como lo estás haciendo ahora. La temperatura es la que es, tu cuerpo es el que es, y te sientes bien. Deja que la vida fluya, siempre te dará lo que debes vivir. ¡Es tan sencillo! Para ser feliz, no tienes que buscar nada. Solo tienes que vivir. Este presente es lo único real, vívelo, siéntelo, acéptalo.

El joven aprendiz grabó en su mente este consejo. Y entendió que había encontrado al hombre sabio que era realmente feliz.

 

Las narraciones y los cuentos recogen experiencias de las personas. Son una buena forma de compartir vivencias y aprendizajes, de entregar generosamente sabiduría y consejos de vida. Me gustó esta historia, porque nos introduce en ese gran tema que a todos nos ocupa: qué hacer para vivir feliz y en paz.

 

La vida es simplemente ahora

La vida no es pasado ni futuro. La experiencia presente es lo único real, es lo que tienes. Tu mente está acostumbrada a juzgar todo lo que vives, por eso sientes placer o dolor, por eso una experiencia te resulta grata o terrible. Pero esa no es la vida, son tus apreciaciones sobre la vida. Esos son juicios que construyes sobre los momentos que vives.

La propuesta del hombre sabio de la historia es muy sencilla: la experiencia presente es lo único real. El problema es que las personas la tiñen con pensamientos. Los pensamientos, positivos o negativos, son significados que atribuimos a las experiencias, son juicios. Un momento, una experiencia, no es ni buena ni mala, simplemente es como es. ‘Bueno’ o ‘malo’ son juicios que construimos en base a nuestras creencias. Pero las creencias no son la vida, son ideas que nos han impuesto desde que nacemos. Ideas que nos hacen decir “Esto es lindo (o feo)”, “Esto no debería ser así”, “Esto es correcto (o incorrecto)”.

Y cuando una experiencia se convierte en algo positivo o negativo porque le atribuimos un significado, deja de ser lo que es, para volverse un motivo de sufrimiento. Solamente cuando mantenemos cada experiencia y cada momento libre de juicios, libre de significados, aflora la paz interior, esa paz interior que es ausencia de sufrimiento.

Al igual que el joven de la historia, todas las personas quieren dejar de sufrir y vivir en paz, felices. Es la máxima aspiración de todo ser humano. Y también igual que el joven, buscan y buscan un camino que los lleve a esa felicidad. Nada hay que buscar, no hay ningún camino para andar. La vida es simple. Solo hay que vivir cada momento despojado de significado, confiando en que lo que ocurre es lo que tiene que ocurrir.

 

¿Y la esperanza?

Quizás estés pensando “Pero yo tengo esperanzas de una vida mejor”. Detengámonos en esa esperanza que te hace pensar en el futuro. Es un pensamiento que aparece como muy bueno, porque las personas se aferran a las esperanzas para tener ilusión, para creer que dejarán de sufrir, que encontrarán la paz, que serán felices. Pero si lo piensas bien, verás que la esperanza es resistencia al presente, es querer una vida diferente, un momento presente diferente. Es, en definitiva, juzgar, atribuir juicios y etiquetas a la realidad que estás viviendo en este momento. Y de esta forma, sufres. Sufres porque te resistes a lo que la vida te está dando al pensar que quieres otra cosa, que esperas otra cosa. La esperanza te ubica en un futuro que te hace renegar del presente, y eso no es bueno para ti.

Esta claro que en cada momento puede tocarte vivir dolor o placer. La vida alterna entre dolor y placer, eso no se puede negar. Una experiencia presente puede ser dolorosa o placentera. Pero no sufrida, puedes vivir dolor sin sufrimiento. La actitud con la que vives el momento determina el sufrimiento. Y si despojas de significado a la experiencia presente porque confías que te está ocurriendo lo que tiene que ocurrirte, entonces el sufrimiento desaparece.

 

La vida es simple

 Realmente lo es. Cuando vamos a la raíz de la vida, a la esencia, y la despojamos de significado, entonces la vida es la experiencia que tenemos en cada momento. Sin pasado, sin futuro, simplemente este momento, aquí y ahora. Nada es más simple que la vida. Así se desenvuelve constantemente. Y todo lo que te está ocurriendo en este momento es parte de un plan que no tienes que entender ni que cuestionar, porque aunque lo hagas no podrás cambiarlo. Solo tienes que aceptarlo. Acepta cada momento tal como es y llegará el estado de paz y de tranquilidad que deseas. Ese es el único secreto para vivir feliz. Nada hay que buscar, solo tienes que dejar que el presente ocurra.

Permite que la vida transcurra y no te interpongas en su plan. Deja de interpretar las cosas en cada momento, ya no les des significado. Suelta esos pensamientos que te hacen valorar cada experiencia, cada suceso, cada persona. Tú eres amor, eres paz, no tienes que buscarlo fuera de ti, en los objetos o en otras personas. Simplemente ábrete, ábrete a la experiencia tal como ahora mismo la estás viviendo. Solo eso necesitas para experimentar la paz y la felicidad. Sigue el consejo del hombre sabio de nuestra historia:

“Vive este momento y deja de quejarte del calor. Mira el verde de estos árboles, respira el aire puro que te da vida. Siente la vida, la de ahora, la que vives en este instante.”

Fuente: Nick Arandes, entrevistado por Gabriela Orduña. Vídeo ‘La vida es simple’.
Escrito por Ettel Fontana

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Acerca del autor

Elías Berntsson

Tuve una infancia buena y feliz. Luego comencé el instituto, allí hubo gente que me descalificaba. Afectó a muchas áreas de mi vida hasta que no tuve ganas de vivir, un día todo cambió y lo supere. Por ello decidí crear este espacio, para compartirte esperanza y motivación. Y decirte que como yo, tú también puedes ver tu maravillosa vida a través del amor propio.

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