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Sin Ti… También Puedo Vivir

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Cuando hay una ruptura en la relación de pareja muchas veces quedan de por medio sentimientos lastimados por lo que se dijo o no, por lo que se hizo o faltó hacer, así como por el mensaje que se interpretó por parte del otro y muchos aspectos más por el estilo. Lo peor de todo es cuando se debilita considerablemente el amor propio, tanto que incluso la persona siente que sin el otro su vida ya no tiene sentido.

No se trata de jugar al fuerte, de mostrar una faceta externa de tranquilidad o como si nada hubiese pasado cuando lo que en realidad hay interiormente es una tormentosa batalla con la cual se está tratado de lidiar. Por supuesto, se necesita llevar a cabo un proceso de duelo para procesar y “digerir” lo que acaba de suceder en tu vida afectiva, pero lo que no puedes permitir es que ese suceso por más doloroso que haya sido te robe las ganas de seguir viviendo.

Aquí se hace necesario recordar quién eres y el papel que desempeñas en la tierra. Ten presente que no solo has sido pareja (novio/a, esposo/a), sino que también has sido tal vez amigo, hermano, compañero, padre, madre, tío, primo, etc. Es decir, que te desenvuelves en un medio más amplio del que crees, así hayas decidido de manera consciente o inconsciente focalizarte en uno que otro solamente. Pero aún más allá de esto, recuerda que la naturaleza de tu ser es la libertad, la alegría, el amor y la paz, sino que a medida que fuiste creciendo lo fuiste olvidando según lo que te fueron enseñando y la manera que adoptaste para ver las situaciones.

Tu misión en síntesis es ser feliz y ser mejor cada vez mejor que lo que fuiste en el ayer, objetivo a alcanzar con o sin pareja, desde el lugar en donde estés y desde la etapa de la vida en la que te halles.

Aquella pareja a quien sientes que hayas querido en la forma como lo hayas hecho, nunca podrá reemplazar el amor que siempre te debes a ti mismo, así como nunca puede llegar a llenar ningún vacío interior que no trates de resolver desde tu propio ser. Si tú no te amas lo suficiente, siempre te sentirás con un “vacío inexplicable” por más amor que el otro te brinde (dado el caso de que así fuera).

Sin el otro, ¡claro que puedes seguir viviendo! Que no te hayas entendido con esa persona, no te hace más ni te hace menos digno de amor, sencillamente podría significar que con ella no eres compatible. Que cada uno siga su rumbo, en lugar de llenarte de desdichas, puede en cambio ofrecerte nuevas oportunidades quizás para que te abras a conocer a otros seres o para estar a solas por un tiempo mientras profundizas más en ti y en tus propias necesidades. Es incluso conveniente separarse lo más pronto posible cuando existe alguna forma de violencia en la relación explícita o implícita. El chantaje, la manipulación, la subvaloración, la burla, la continua crítica, las mentiras, la imposición de criterios y demás son aspectos que afectan al ser humano y que va en contravía de la posibilidad de avanzar y ser feliz.

Si sientes que tras la ruptura de tu relación, tu vida ya no tiene sentido, es importante que revises los obstáculos que tú mismo te estás poniendo y es una maravillosa oportunidad para conocerte más, pregúntate: ¿He sufrido de dependencia afectiva?, ¿en cuáles otras relaciones he experimentado tanto temor a la pérdida?, ¿qué he aprendido sobre el amor?, ¿cómo puedo amar en libertad?, ¿cómo puedo mejorar la tolerancia a la frustración?, ¿qué me enseña esta situación?

Para que creas y sientas que puedes seguir viviendo (y viviendo bien) a pesar (o gracias) a tu ruptura en la relación de pareja debes comenzar por fortalecer tu autoestima. Esto es esencial y en ninguna circunstancia puede faltar. Evita culparte o culpar al otro de los resultados que hayan obtenido o de lo que ahora esté viviendo cada uno. Cada quien ha de hacerse cargo de su propia vida, es decir, hay que responsabilizarse de los propios actos con amor y confianza en que cada vez el propio modo de actuar será cada vez más asertivo y acertado, afín a los ideales más elevados que se tengan.

Cuando la culpa desaparece es más fácil comenzar a verse con nuevos ojos y tener alientos para re significar la experiencia, así como para serenarse, tener paciencia y darle tiempo al tiempo para que ayude a ir sanando las heridas. También se hace aquí el momento más propicio para alimentar la mente de ideas positivas que contribuyan a volver a disfrutar más fácilmente de la vida y a sentirse fuerte, con energía y empoderamiento.

Entonces, concentra tu atención en tu belleza interna, externa y ¡lúcela! Vístete como mejor te sientas, sonríe, vuelve a salir, a conocer gente nueva, a soñar, a divertirte o a hacer lo que tanto te apasiona. Tu vida continúa y cada día es un hermoso regalo que se te da para que hagas lo mejor que puedas en este. Deja de sufrir indefinidamente porque no vale la pena desperdiciar tu tiempo. Si quieres llorar, llora, si quieres desahogarte hazlo, vive tu duelo a tu propio ritmo, pero no te quedes allí.

Cree y confía desde lo más profundo de ti en que puedes transformar todo ese dolor en fortaleza para aprender a amar con mayor madurez. Decide dar inicio ahora a una nueva y más brillante etapa en tu vida. ¡Tú puedes!

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