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Tienes Derecho a Decir ¡NO!

workplace-1245776_1920Generalmente a la persona que carece de autoestima le cuesta decir ¡No! y llega a volverse demasiado permisiva aceptando todo lo que le digan o todo lo que le pidan. Si por ejemplo, le piden un favor y aunque no quiera hacerlo por el motivo que sea, no se siente capaz o le avergüenza decir ¡No! Incluso, si le encargan una misión, aunque esta no vaya en coherencia con sus propios valores, tampoco se siente capaz de decir ¡No!

Cabe aclarar que no se trata de ningún modo de mostrar antipatía o falta de solidaridad, sino de ser fiel en primer lugar a las propias necesidades y/o a los propios deseos. Se trata de amor propio, en donde además, debes tener la suficiente autonomía y capacidad de decisión para decir: “Está bien, haré eso” ó por el contrario, “No lo considero adecuado hacer”. Si la persona te lo ha pedido de buena manera y tú quieres aceptar su solicitud, más no el hecho como tal o el “contenido” de lo que eso implica, puedes buscar y encontrar otras maneras de hacerlo que no vayan en contravía con tus propios preceptos.

Veamos un ejemplo: Un amigo está buscando una casa para tomar en alquiler, entonces como tú conoces muy bien el sector inmobiliario, te pide que le consigas una vivienda con las características que él busca y que te dará una buena comisión por ello, pero que a cambio, debes hablar con el dueño de la casa que le consigas y darle excelentes referencias de él (de tu amigo), decirle de que eres testigo de sus muy altos ingresos, que cuenta con excelentes referencias bancarias, etc. (pero todo eso es mentira). Tu amigo te ha pedido este favor de muy buena manera, se ha portado amable contigo y te ha confiado además otros asuntos personales. Mientras tanto, a ti te gustaría ayudarle, pero no de esa manera porque dentro de tus valores está la honestidad y la rectitud en los negocios. Por tanto, como cuentas con una sólida autoestima, le dices que “no estás de acuerdo con hacer eso”, pero que con mucho gusto estás dispuesto a colaborarle para que encuentre una casa en óptimas condiciones en donde quien arriende o alquile no exija como requerimiento tener ese determinado nivel de ingresos y que en lugar de referencias bancarias, solicite más bien referencias personales. En otros casos, cuando sientas que la persona se quiera aprovechar de ti o no tenga buenas intenciones, puedes elegir simplemente decir “No” sin necesidad de buscar una solución alterna.

La habilidad para decir “No” se puede aplicar en distintas áreas de la vida. En lo laboral, por ejemplo, se supone que si tu jefe te asigna un tipo de tarea o actividad es porque se relaciona con lo que previamente han acordado mutuamente. Claro está, pueden existir algunas situaciones excepcionales en las que sea conveniente ceder un poco en cuestiones distintas a las aceptadas, así que cada caso habría que analizarlo por separado, pero dado el hecho de que se trate de algo disparatado, desatinado o equivocado que te ordenen hacer, te corresponde a ti decir ¡No! sin necesidad de dar largas explicaciones, sencillamente que no estás de acuerdo, en un tono amable pero firme.

Recuerda que todo esto se logra ganando suficiente seguridad y autoconfianza, a la vez que siendo asertivo (es decir, reconociendo y defendiendo los propios derechos, a la vez que se respeta a los demás).

Si por ejemplo, estás en una reunión social en la que están tomando licor o fumando cigarrillo, pero tú sabes que estas sustancias no le sientan nada bien a tu organismo, cuando te ofrezcan una de estas, puedes libremente decir “No, gracias” y si te insisten, seguir firme en tu posición o decisión, y, si se enojan o se burlan de ti seguir diciendo ¡No! Por último, si esto es muy molesto para ti, sencillamente puedes alejarte del sitio, pero en ningún momento, bajo ninguna circunstancia debes ir en contra de lo que consideres sea parte de tu integridad.

Una vez más, el llamado es a que te ames, te respetes y a que tú mismo te des el lugar que te mereces. Aprende a llevar el control de tu vida, eligiendo equilibradamente opciones que estén cargadas de bienestar o que al menos no vayan en sentido opuesto a tus verdaderas intenciones o a lo que tú eres en esencia.

Si te cuesta mucho decir ¡No!, plantéatelo ahora como un reto personal o como un nuevo objetivo a desarrollar. Sin pesares ni culpas, tienes derecho a no aceptar lo que no te parezca adecuado o lo que no te inspire confianza y por supuesto, también tienes derecho a elegir lo que quieras hacer con base en tu motivación más profunda, siéntete libre de escoger las formas de ayudar a otros, las maneras de contribuir a una buena causa o lo que consideres importante según tu escala de valores actual. Guíate en tus pensamientos más elevados en el nivel de consciencia para discernir cuándo decir “No” o cuando dar un “Sí”.

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