logo

Una Mirada Positiva al Cambio

new-life-1207327_1280

Lo único constante es el cambio. Suena paradójico pero es así: La vida es una continua modificación natural de las situaciones y de las experiencias. Algo estático sencillamente carecería de vida. Hay cambios drásticos, cambios moderados, cambios leves y cambios tan sutiles que apenas los percibimos, pero a fin de cuentas son cambios.

Hay cambios propios y cambios del entorno. Los cambios propios están compuestos de cambios en el organismo, incluyendo la regeneración de nuestras células, cambios en la manera de comprender algún hecho o de ver alguna situación, etc. Los cambios del entorno, incluyen los cambios geográficos, los cambios políticos, financieros, culturales, entre otros. Asimismo, las situaciones van modificándose o van surgiendo en su lugar nuevas situaciones más o menos deseadas que las anteriores y así sucesivamente, el cambio impregna nuestras existencias de muchas maneras y en cada una de las áreas de la vida.

Sobre el cambio, también es importante señalar que hay cambios inevitables y cambios que “nos llegan de afuera” (no los decidimos), pero igualmente existen aquellos cambios que nosotros mismos podemos iniciar, promover y gestionar. Este tipo de cambios vienen precedidos de una decisión o elección que hacemos libremente y a consciencia. Así, por ejemplo, en un momento dado decidimos cambiarnos de ciudad, iniciar un negocio por nuestra propia cuenta, dar por terminada una relación insana, iniciar la práctica de algún deporte, consumir otro tipo de alimentos, etc.

Entonces, teniendo en cuenta que los cambios están necesariamente presentes en la historia que todos vamos escribiendo y que más allá de eso, son también importantes cuando son puestos en marcha con la intensión de mejorar algo, podemos optar por abrazar tales cambios con amor. Para esto, requerimos  dejar de resistirnos a ellos, dejando a un lado la rigidez en el pensamiento y en su lugar, permitir la flexibilidad en las ideas, así como el entusiasmo por descubrir nuevas posibilidades.

Te propongo que comiences con lo más simple o con aspectos sencillos como: limpiando, renovando, modificando y/o sustituyendo los elementos de los que dispones en tu hogar, por ejemplo, desechando lo que ya no te sirve, regalando la ropa que ya no uses, aseando profundamente el lugar que habitas, mandando a reparar lo que para ti valga la pena reparar, sembrando nuevas plantas, cambiando de ubicación los muebles, etc. Luego, quizá te apetezca probar la comida en un nuevo restaurante que visites, hacerte un nuevo peinado, pasar las vacaciones en un lugar fuera de lo convencional. Más adelante, tal vez elijas asumir una nueva postura frente a la vida, cultivar en tu interior nuevas ideas, desarrollar nuevos comportamientos, plantearte nuevos propósitos, conocer gente nueva y muchos otros cambios más. Ten la seguridad de que aumentan notoriamente las probabilidades de éxito cuando los cambios se construyen con una intención positiva basada en el amor propio y cuando dicha intención se recrea constantemente con imágenes visuales igualmente positivas. Cuando haces lo que haces de manera voluntaria, a consciencia y con una emoción positiva (por ejemplo la alegría), llenas de energía positiva cada unos de los pasos que de aquella acción se deriven y en consecuencia, los resultados son bastante atractivos.

También son necesarios e importantes los cambios para avanzar hacia el futuro, para crecer y ser cada vez mejor ser humano. Para ello, del mismo modo resulta clave despedir al pasado, dejarlo ir, no porque te olvides de lo sucedido, sino porque dejas de aferrarte a lo que consideres que te haya lastimado, porque decides verlo como un camino para llegar adonde estás ahora, más en este momento solo puedes efectuar cambios en el presente, así que puedes despedir el pasado con amor en tu corazón y gratitud por lo que hayas aprendido para que de aquí en adelante esas experiencias te aporten en lugar de dolor, más bien una guía luminosa sobre qué te conviene y qué no hacer en pro de tu bienestar integral.

Cerrar ciclos es pues, uno de los pasos para que el cambio se optimice y crezcas cada vez más en tu interior. Como se puede ver entonces, el cambio implica varias destrezas por desarrollar o por seguir nutriendo como: apertura a lo nuevo, flexibilidad, aprendizaje continuo, moverse de la “zona de confort” (de lo ya conocido), enfocarse en el aquí y el ahora, pero también –y mejor aún para un cambio que sea enriquecedor- se necesita fortalecer la autonomía en la toma de decisiones, aumentar la seguridad en las propias capacidades y alimentar frecuentemente pensamientos positivos que te dé las fuerzas necesarias para levantarte después de cada tropiezo, darte ánimo en los momentos más inciertos, creer en que todo obra para tu bien, confiar en ti y en el universo.

Ahora te corresponde preguntarte con sinceridad: ¿En qué nivel está mi apertura al cambio?, ¿de qué manera específica puedo mejorar mi disposición a lo nuevo, a lo distinto, a lo variado?, ¿qué obstáculos he creado consciente o inconscientemente en mi forma de pensar para plantearme el cambio de una forma positiva?

Reemplaza las ideas de: “Todo pasado fue mejor”, “Mejor malo conocido que bueno por conocer”, “Así soy y así me quedé para siempre” por frases como: “Cada momento es nuevo y fresco y se me ofrecen mejores posibilidades”, “Todo resultado aparentemente negativo es solo un aprendizaje del cual puedo extraer la enseñanza para que mis próximos resultados sean mejores” y “Estoy en continuo mejoramiento, siempre puedo ser todo lo que quiera ser. Me amo y creo en mi ser”.

¡Que los cambios positivos se sucedan maravillosamente en tu vida. Mereces llenar tu existencia de un nuevo color. Tú puedes. Ánimo!

(Visited 395 times, 1 visits today)
Compártelo en tus redes sociales

Acerca del autor

Comentarios

  • HGH Publicado 2 horas ago

    Excelente reflexión!

    Reply

Deja un comentario

© 2019-Aumentandomiautoestima. Todo los derechos reservados