Cómo vivir el presente sin preocupaciones

Vivir sin preocupaciones

Vivir el presente sin preocupaciones… Hoy, en el momento presente, ¿cuántas acciones y pensamientos has dirigido a vivir intensamente, y cuántas a preocuparte por algo que aún no llega?

Si hay alguien a quien amas profundamente, ¿cuándo fue la última vez que se lo dijiste? Y las bendiciones que hay en tu vida, ¿cuándo sentiste una inmensa gratitud debido a ellas por última vez? 

Fue el filósofo Heráclito de Éfeso quien dijo: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”, pues el agua fluye constantemente y las personas cambian.  

Como el cauce de un río, la vida también toma rumbos inesperados. Se escapa entre rocas y torbellinos, se transforma, se renueva… 

Vivir el presente es la única forma de no arrepentirte cuando el curso de la vida cambie y volver atrás sea imposible. Prestar atención al hoy te salvará de mil amaneceres grises, de la culpa y la decepción por haber dejado pasar momentos de alegría, risas, juegos, palabras de amor. 

Todo a causa de la preocupación. 

“Uno de los mayores obstáculos que ha impedido tu éxito ha sido tu dedicación a metas pasadas y futuras (…) ¿Por qué habría de ser esto motivo de preocupación? Pues el pasado ya pasó y el futuro es tan solo algo imaginario”.

Un Curso de Milagros, Lección 181

Si pensar en el futuro te impide disfrutar del presente, ¿cuánto más permitirás que el barco de tu vida se conduzca solo mientras la música de tu corazón se apaga?

Recuerda que el tiempo es tu bien más preciado, no lo desperdicies cultivando pensamientos negativos y ansiedad en tu templo. 

Vivir el hoy es el camino y el puerto, el único significado, la única respuesta.

¿Vale la pena que te preocupes tanto? 

Es cierto que preocuparse es una respuesta natural ante la vida y su magia. Sientes angustia y miedo cuando no sabes lo que vendrá; entonces, tu mente se ocupa antes de tiempo en solucionar problemas que todavía no existen. 

La piedra angular de la preocupación es esta: ocuparse a destiempo, siempre en el momento equivocado. 

Si piensas de este modo, entenderás que es cierto el proverbio inglés que dice: 

“Preocuparse es como sentarse en una mecedora. Te da algo que hacer, pero no te lleva a ningún lado”

La mente y el ego se justifican, te hacen creer que hay razones infinitas para sentirte inquieto: salud, dinero, empleo, deudas, el bienestar de tu familia y tus amigos. 

Es una expresión de amor y servicio preocuparte por los demás, ¿pero evitas algún mal haciéndolo? ¿Llevas felicidad a la vida de alguien?  

Si el dinero te roba la paz, ¿atraes abundancia a tu vida dejándote vencer por la angustia? 

Si tu salud o la de alguien más te agobia, ¿hay poder sanador en tu aflicción?

¿Cuánto daño me hace vivir preocupado? 

¿Cuánto daño me hace vivir preocupado? 

Preocuparse no te libera de los obstáculos de mañana, pero sí te roba la paz de hoy. Aun así, es posible que cada vez que intentas vivir el presente sin angustia el pesimismo te derrote. 

Esto pasa porque la suposición y la creatividad malsana han sometido tu espíritu. No confías en Dios, y eso te impide confiar en ti mismo o en los demás. 

Hoy quiero decirte que todo está bien, en su sitio y funcionando tal y como debe ser. Lo que hoy no tiene mucho sentido para ti lo tendrá mañana. Te lo prometo. Pero si pospones tu felicidad puede que nunca te lo perdones; si no vives el aquí y ahora, tal vez nunca lo hagas. 

El primer paso es observar tus pensamientos y emociones. Si observas lo que piensas y sientes con detenimiento, cada vez que las preocupaciones intenten atormentarte podrás cerrarles el paso. 

Recuperarás tu libertad y estarás listo para recibir las bendiciones con las que Dios quiere tocar tu vida. Ellas están ahí, esperando que abras las manos. 

Ejercicios prácticos para vivir el aquí y ahora sin preocuparte

Esta guía práctica de ejercicios, inspirada en Un Curso de Milagros, te ayudará a descifrar el origen de las preocupaciones que afligen tu día y liberarte de ellas. 

Ejercicio 1. Nunca estoy preocupado por la razón que creo

La lección 5 de Un Curso de Milagros nos habla de las formas que tiene el disgusto para manifestarse en nuestra vida: miedo, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o preocupación. Las posibilidades son infinitas, pero la raíz es la misma. 

Ya que las preocupaciones son una forma de disgusto, descubrirás que su origen tiene que ver con pensamientos sin significado, ya que tú eres el único responsable de darle sentido a lo que te rodea. 

Mira a tu alrededor y observa. Verás una mesa, una silla, una puerta o una ventana, pero nada tiene significado por sí solo, tú se lo has dado.

Lo mismo ocurre con tus pensamientos: no significan nada, son como los objetos que hay a tu alrededor. 

Ahora, si tus pensamientos no tienen significado y tu preocupación se debe a lo que piensas que puede o no pasar mañana, quiere decir que nunca estás preocupado por la razón que crees, sino por el sentido que das a las cosas y a tu mundo. 

De ahora en adelante, cuando las preocupaciones te invadan, harás mentalmente el siguiente ejercicio: 

No estoy preocupado por (añade aquí una persona o situación específica) por la razón que creo. 

Repítelo durante el día sin importar que las preocupaciones estén afectándote mucho o poco, e independientemente de su causa aparente.  

Ejercicio 2. Estoy preocupado porque veo algo que no está ahí

El segundo ejercicio para vivir el presente sin preocupaciones consiste en reconocer que tu angustia se debe a una realidad que no existe. No está realmente ahí, porque es una proyección del falso significado que has dado a las cosas. 

Para que tu mente comience a entenderlo, repetirás teniendo muy clara la preocupación de la que quieres deshacerte: 

Estoy preocupado acerca de (una persona o circunstancia) porque veo algo que no está ahí. 

Aplica esta idea a cualquier atisbo de incertidumbre o malestar que te robe la paz y úsala todas las veces que sea necesario en el transcurso del día. 

Ejercicio 3. Mis preocupaciones no significan nada

Si tus pensamientos no tienen significado y tus preocupaciones derivan de ellos, entonces tus preocupaciones no significan nada. No son un pronóstico de tu futuro ni determinan tu presente. 

Pon toda tu presión espiritual en esta idea, repítela con fe y compromiso, siempre teniendo en mente las preocupaciones que te atormentan: 

Mis pensamientos acerca de (una persona o evento) no significan nada. 

Mis preocupaciones acerca de (alguien o algo) tampoco significan nada. 

Si la preocupación te genera demasiada incomodidad por el significado emocional que habías puesto en ella, practica este ejercicio durante medio minuto o menos cinco veces al día.  

Photo by Andrea Piacquadio from Pexels

Ejercicio 4. Mis preocupaciones sin significado me muestran un mundo sin significado 

Ya que el mundo que ves es el resultado de lo que piensas, pregúntate qué clase de mundo has construido permitiendo que la preocupación dirija el sentido que das a las cosas.  

La única respuesta posible es un mundo hostil, en constante agitación, ira, miedo y sufrimiento. 

Para liberarte, la aceptación es el camino. Comienza por hacerte consciente de lo que hay a tu alrededor: personas, objetos, sonidos, colores. No te detengas mucho en repasar cada uno, hazlo rápido y dirige tu atención al siguiente. A medida que avances y repitas: “Mis preocupaciones sin significado me muestran un mundo sin significado”, esa opresión en el pecho que acompaña la angustia y el miedo a lo que ocurrirá mañana se disipará. 

Poco a poco, el mundo que creías cierto dejará de serlo y experimentarás la alegría de saber que el don divino para crear una nueva realidad está dentro de ti. 

Ejercicio 5. Dios no creó un mundo sin significado

Cierra los ojos y observa las preocupaciones que se cruzan por tu mente. Identifica cada una a medida que emergen y se clarifican. Ahora, pregúntate si Dios creó el evento, tristeza, enfermedad o tragedia que tanto te agobia.  

Es imposible que lo haya hecho y, como Dios no lo creó, no existe. Es una ilusión. 

Contempla esta idea y repite para ti: 

Dios no creó ese cáncer, por lo tanto, no es real 

Dios no creó ese accidente vial, por lo tanto, no es real 

Acomoda el ejercicio a la causa superficial de tu preocupación, esto es lo que tú piensas que es el motivo de tu angustia y la razón por la que te cuesta vivir el presente. 

Es importante que seas muy específico y evites usar conceptos abstractos, como “enfermedades” o “problemas”. Tu mente necesita entender el giro que darás a tu realidad hacia un mundo más bondadoso y gentil, así que usa ejemplos concretos con los que te sientas identificado. 

Luego de repetir esta idea un par de veces (pueden ser tres o cinco), llegarás a una poderosa conclusión que cambiará tu vida para siempre: “Dios no creó un mundo sin significado”. De hecho, un mundo sin significado es imposible, porque nada sin significado existe. 

¿A qué me conducen estos ejercicios? ¿Qué cambiaré si los practico? 

Una de las lecciones fundamentales de Un Curso de Milagros es que tus pensamientos son imágenes fabricadas por ti mismo. “Piensas lo que piensas, y por eso piensas que lo ves”. 

Los ejercicios van a remover un velo cegador que ni siquiera habías notado que llevabas puesto, van a conducirte al conocimiento y la liberación de las ilusiones que atormentan tu vida. 

Al hacerlos, hallarás cada vez menos motivos para preocuparte y más razones para disfrutar el aquí y ahora. Confiarás en ti como el ser maravilloso e increíble que eres, digno de una vida plena, de un presente bendecido. 

Confiarás en los demás como lo que son: tus hermanos, compañeros de viaje en una hermosa travesía. 

Confiarás en el Universo, que replica eternamente los milagros de Dios, y en tu Padre Celestial, que te ama y dispone todo a tu favor para que seas feliz.  

(Leído 2.945 veces - 1 hoy)

P.D. ¿Tienes una sensación constante de ser menos valioso que otros?, ¿no te sientes a gusto contigo mismo?, entonces, sinceramente, te recomiendo escuchar mi curso 15 claves para una autoestima indestructible, en el cual encontrarás una guía para descubrir la felicidad donde siempre estuvo, en tí mismo. Haz clic aquí  para ver el vídeo de mi testimonio y conocer las 15 claves. Te contaré cómo sané mi autoestima, y cómo tú también puedes hacerlo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

13 comentarios en “Cómo vivir el presente sin preocupaciones”

  1. EXCELENTE ARTICULO AMIGO ELÍAS, GRACIAS, GRACIAS,EN VERDAD POR AYUDARNOS CADA DÍA A SER MEJORES SERES EXISTENCIALES.A MI EN PARTICULAR ,ME LLENA DE MUCHA SABIDURÍA, GRACIAS INFINITAS♥️🙏

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.