El Fracaso es un Impostor ¡Véncelo! | Crecimiento Personal

Crecimiento personal

Hablemos del fracaso y de tu crecimiento personal. ¿Alguna vez has dejado ir la oportunidad de vivir una experiencia mágica por miedo a hacer las cosas mal? 

¿Le temes tanto a ser juzgado o a “hacer el ridículo” que buscas excusas para no seguir tus sueños? 

Pensar en el fracaso no es algo que deba avergonzarte. Todos guardamos cierto recelo a la desilusión, a salir lastimados o a equivocarnos. Sin embargo, saber cómo dejar de pensar en el fracaso es muy importante para tu crecimiento personal, y te acercará más a tu paz interna, por permitirte ser tú mismo.  

Pensar en el fracaso construye sufrimiento

Cuando diriges toda tu atención a lo que el fracaso significa para ti (burla, resentimiento, vergüenza, humillación…), tienes que saber que esto es lo que construyes en el mundo real. 

No es que seas un “fracasado” o no sepas cómo tener éxito en la vida. Simplemente, al dirigir tu energía a reforzar la idea de lo terrible que es cometer un error, atraes circunstancias adversas y organizas (inconscientemente) todo a tu alrededor para que las cosas acaben saliendo como NO quieres que salgan. 

Esta es una de las leyes espirituales del universo, y Louise Hay nos lo recuerda cuando dice: “Con cada pensamiento, estamos creando nuestro futuro”.  

¿Qué pasaría, entonces, si en lugar de preocuparte por el fracaso te concentraras en pensar en lo que SÍ quieres? 

¿Y si usaras tu imaginación para convencerte de que mereces que te vaya bien, que tienes lo necesario para conseguir el empleo de tus sueños, encontrar el amor o viajar por el mundo?

Lo que pasaría si hicieras esto es que el fracaso ya no tendría poder sobre ti. Conseguirías expulsarlo de tu mente, y solo con eso estarías cambiando tus experiencias de vida. 

Ahora, me dirás: “Si pudiera dejar de pensar en lo mucho que me asusta fracasar, ya lo habría hecho”. Pero, en el fondo, esto no es cierto. Sigues preocupándote por el fracaso no porque seas incapaz de dejar de hacerlo, sino porque piensas en él como ALGO real. 

Lo que está bloqueándote no es la falta de inteligencia o determinación para elegir el camino del crecimiento personal, sino un malentendido mental y espiritual. Como el fracaso es un impostor, la única forma de corregirlo es desacreditándolo, poniéndolo en duda y confrontándolo con valentía. 

El fracaso es un impostor, véncelo poniéndolo en duda y confrontándolo con valentía

Ejercicio para vencer el fracaso

Busca un lugar cómodo y tranquilo. Si quieres, crea una atmósfera cálida con música de relajación y aromaterapia. 

Piensa en un escenario hipotético que, de ocurrir, sería espantoso para ti. Algo que sientas que te genera mucha angustia y miedo. 

Cuando tengas la imagen en tu mente, te habrás dado cuenta de lo primero que necesitas saber para vencer el fracaso y conquistar tu crecimiento personal: la preocupación nunca viene sola, sino que es producto de una idea secundaria asociada a una emoción negativa. 

Supongamos, por ejemplo, que inicias una relación increíble, llena de momentos de alegría y placer. Te sientes bien amando y siendo amado, pero a medida que pasa el tiempo te comienza a preocupar que tu pareja no te quiera lo suficiente, y que un día de estos te deje. 

Este no es un miedo genérico. El abandono a menudo se relaciona con memorias de dolor en la niñez y sentimientos de soledad, pero puede que ni siquiera seas consciente de ello. 

En este caso, “fracasar” significa ser abandonado, pero la idea secundaria que alimenta el temor es, en realidad, una mala experiencia en el pasado y una emoción negativa causada por esa experiencia: el dolor. 

Volviendo al escenario hipotético que despierta en ti miedo y preocupación, concéntrate en ubicar el origen del malestar. Hazte preguntas como: 

  • ¿Desde cuándo me preocupa tanto equivocarme? 
  • ¿He cometido un error en el pasado que me haya marcado?
  • ¿Por qué creo que voy a fracasar?
  • ¿Hay evidencia de que estoy haciendo las cosas mal o estoy exagerando para convencerme de no hacer nada? 
  • ¿Alguien que amo o que ha sido importante en mi vida insinuó alguna vez que soy incapaz de tener éxito?
  • ¿Qué es lo peor que podría pasar si cometo un error?
  • Si me equivoco, ¿sería el fin de mi vida?
  • Si las cosas no salen como quiero, ¿significa que mi crecimiento personal se estancará para siempre?

A medida que respondas estas preguntas, es posible que surjan otras y que el origen de tu preocupación por el fracaso te lleve a una experiencia traumática en tu niñez, tu adolescencia o tu vida adulta. 

Puede que descubras que comenzaste a pensar más en el fracaso después de haber sido despedido de tu último empleo, o después de haberte divorciado. 

También puede que el ejercicio te lleve a recuerdos de la infancia, cuando tus padres se esmeraban en sobre protegerte o los adultos esperaban demasiado de ti, al punto de sentirte paralizado por sus expectativas. 

Cualquier idea o recuerdo que venga durante el ejercicio, recíbelo con amor, obsérvalo y acéptalo. No lo juzgues como bueno o malo; sencillamente, déjalo ser y descubre qué tiene para decirte. 

Aprendiendo a desacreditar el fracaso

El miedo al fracaso comenzará a perder fuerza cuando identifiques su origen, porque entonces descubrirás que, lejos de ser invencible, él depende de tu memoria y tus creencias para existir. 

En su libro de crecimiento personal, “Tus Zonas Erróneas”, el Dr. Wayne Dyer define el fracaso como la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer ciertas cosas. 

La mayoría de las veces, nuestra opinión de lo que significa fracasar no es realmente nuestra, sino que la heredamos de nuestros padres, de los libros que leemos, las películas que vemos, la música que oímos o las personas que decidimos amar. 

El miedo al fracaso comenzará a perder fuerza cuando identifiques su origen

Toda esta información adquiere un formato nuevo en tu subconsciente que parece único, pero en realidad, si te detienes a pensar en ello, verás que reaccionas automáticamente a ciertos eventos para darle la razón a tus padres o a tu entorno social. 

Llamas inaceptable a lo que ellos consideran inaceptable y éxito a lo que ellos ven como exitoso

¿Cómo desacreditas, entonces, el miedo al fracaso si te ha acompañado todos estos años? 

La respuesta es: diciéndole a la cara que NO ES REAL. Entendiendo que los errores de tu padre o tu madre no son tuyos. 

Sus sueños no son tuyos. 

Sus expectativas no son tuyas. 

Sus metas no son tuyas. 

Su felicidad no es la tuya. 

Lo que llamas fracaso, lo que te atormenta y le pone freno a tu crecimiento personal NO ES TUYO y NO EXISTE. Lo único que te pertenece es el camino que eliges seguir, los sueños que decides construir y la versión de ti que deseas SER. 

Si el fracaso insiste en perseguirte como una sombra, repite el ejercicio anterior todos los días y pronto comenzarás a notar cómo tus miedos se desvanecen y se enciende en ti la llama del entusiasmo para atreverte a hacer cosas nuevas, sin pensar primero en el resultado.

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6 comentarios en “El Fracaso es un Impostor ¡Véncelo! | Crecimiento Personal”

  1. Diomar Garcia Sterling

    Gracias a Dios y a ustedes mea servido mucho para mi crecimiento personal .yo era una una persona que no me valoraba y gracias A Dios ustedes dan mucho conocimiento .bendiciones para todo este equipo que nos hacen llegar este conocimiento .mi correo es diomargarcia0614@gmail

  2. En verdad quiero conocerme acepterme valorarme y darme cuenta que como soy soy perfecta se que parece incuerente porque en el fondo se que lo soy pero no me siento toso el tiempo siento que traigo un moustro atrabesado en mi

    1. Saludos. Empieza a transformar tu vida, lo primero es tener tu mente positiva para poder salir de donde quieres salir. Te ofrecemos mucho material para mejorar. ¡Un abrazo!

  3. Gracias, la verdad yo escucho todo y trato de ponerlo en practica, pero no entiendo que pasa
    A mi percepción yo me siento bien conmigo misma, me aceptó, no se que más

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