Elige el Camino de Menor Resistencia | Tao

qué camino elegir

Vivimos en una sociedad competitiva y a menudo se nos dice que para salir adelante necesitamos impulso, compromiso y determinación, que debemos gastar una gran cantidad de energía y, si es necesario, usar la fuerza para obtener lo que queremos.

Gran parte de este pensamiento proviene del Origen de la Especie de Darwin, una obra que nos ha influenciado de las maneras más profundas y sutiles, sobre todo porque promovió la idea de que la competencia es una parte natural y normal de la vida.

Pero hay otra forma de pensar. Hay otra forma de hacer las cosas, una forma que ve la naturaleza de manera diferente y reconoce la importancia de la armonía, el equilibrio y la vida pacífica.

El taoísmo es una filosofía que busca lograr grandes cosas a través del arte de fluir.

Si tuviera en mi mano varias semillas, sería difícil para mi saber el potencial de cada una, pero para un botánico, ese potencial estaría claro: podría ver un roble, un manzano o un rosal donde yo solo veo un montón de semillas.

No podemos conocer el futuro, pero podemos, con experiencia, ver que nuestras acciones actuales tienen consecuencias en el tiempo y el espacio, y dan forma a nuestra vida. Podemos ver, por ejemplo, que el pensamiento negativo conduce al dolor, el fracaso y la frustración, mientras que una visión clara de a dónde queremos ir generalmente conduce a una vida más feliz.

Cuando miro hacia atrás, puedo ver una cadena de causas y efectos: las acciones que tomé tuvieron ciertos resultados que han cambiado mi vida, a veces para siempre. Así que ten cuidado con lo que piensas y lo que haces: todo tiene una consecuencia y, como el botánico que mira las semillas y sabe de inmediato cómo crecerán, ver el potencial en las cosas es una habilidad importante que el Tao nos enseña.

Tómate tu tiempo. La naturaleza no se apresura, pero tarde o temprano cumple su propósito.

¿Puedes hacer que la hierba crezca tirando de ella? ¿Puedes hornear un pastel más rápido subiendo la temperatura? ¿Puede un niño obligarse a crecer más rápido? En la naturaleza, las cosas suceden a su manera y a su propio ritmo. Tratar de hacer que ocurren más rápido a menudo conduce al desastre: la hierba se maltrata y muere, el pastel se quema y tiene que ser desechado.

Un río rara vez toma un curso recto, en cambio, serpentea de forma natural siguiendo el paisaje, moviéndose alrededor de las montañas y las colinas. Pero el agua sigue fluyendo poderosa y finalmente llega al mar.

Al igual que la naturaleza, nuestros logros pueden llevar algo de tiempo, y esto no es malo.

El Tao nos enseña a elegir el camino de menor resistencia. Al dejar ir la competitividad, la necesidad de destacar por encima de todo y todos, lo que tenía que hacerse se hace de forma casi mágica. El mundo es de aquellos que se permiten fluir.

En el mundo no hay nada más sumiso que el agua. Busca el terreno bajo y siempre cede a la resistencia. Sin embargo, el agua puede, durante muchos años, desgastar rocas afiladas y tallar canales anchos y profundos.

Este es el camino de menor resistencia. Lo que sea que estés experimentando en la vida, desaparecerá y algo más vendrá a reemplazarlo. Solo una cosa es cierta en la vida: que todo cambia, y no tiene sentido obsesionarse con intentar hacer de los hechos algo distinto.

Apegarse al pasado puede ser una gran fuente de miseria. El futuro siempre ha sido un misterio, una aventura, y siempre lo será. Pero resistirse a él es una locura y un enorme desperdicio de energía. Vale la pena luchar por algunas cosas, por supuesto, pero no podemos evitar que llegue la marea. Abraza el cambio, honra y dale la bienvenida, hazlo tu amigo y el éxito se acercará.

Al final, la vida es impredecible. El viento sopla y nos lleva en su propia dirección. A pesar de nuestra búsqueda de certeza y una visión clara del futuro, no podemos saber qué nos depara el futuro, qué nuevas tierras descubriremos cuando nuestro barco haya sido alejado a través del mar. Todo lo que podemos hacer es sentar las bases, vigilar el peligro o la oportunidad, y relajarnos.

En nuestra prisa por lograr algo, a veces podemos arruinarlo justo al final. Solo haz memoria: ¿alguna vez has abierto la puerta del horno antes de que el pastel estuviera listo? Simplemente, la masa se hunde y se arruina.

Permite que tu vida se desarrolle como una corriente de agua. En el momento menos pensado, llegará al mar sin esfuerzo habiendo dejado huellas en las montañas y en las rocas. Harás cosas grandes si aprendes el arte de fluir, porque es entonces cuando el poder interior se manifiesta, desde la quietud de un corazón calmado.

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