Hablemos de amor

Hablemos de amor. Es este un encuentro para que hablemos de amor. De ese amor que seguramente sientes por algunas personas de tu entorno, por una pareja, por tus hijos, por tus padres, por tus amigos o por algunos compañeros.  O del  amor a tus mascotas que te hacen buena compañía y que parece que te entienden más que cualquiera. Y también del amor por tus cosas personales, por alguna prenda de vestir que tienes en el guardarropa  y nunca usas,  el amor por tu casa, por tu dormitorio y tu cama, por tu jardín, por esos pequeños objetos que guardas, quizás recuerdos de momentos especiales.

El amor es un sentimiento muy presente en nuestras vidas. Aunque vivamos solos, seguramente sabemos de qué hablamos cuando decimos  ‘Amo…’.  Y con solo decir  ‘Yo amo…’, ‘Yo te amo’ o cuando alguien nos dice ‘Te amo’, todo nuestro ser se conmueve,  porque el amor es el sentimiento más profundo y más completo que puede experimentar el ser humano.

¿Y qué hay del amor hacia ti mismo? ¿Te amas? ¿Sientes ese amor por tu propia persona? ¿Has pensado en esta forma de amor?  Quizás no sepas qué responderme. Es probable que me digas que amas algo de ti, por ejemplo, tu cabello, tus ojos, tu estatura, tus manos.  Pero… ¿y tu ser completo? Tú eres mucho más que cabello, manos, estatura y ojos. Tú eres un milagro creado por una fuerza poderosa que te ha puesto en el mundo. Entonces, dime. ¿Te amas a ti mismo tal como eres? ¿Aceptas, aprecias y sientes amor por ese ser increíble y único que eres?

¿Por dónde empezar? 

Quizás no te hayas detenido a pensar en este amor, en el amor hacia ti mismo,  que es en realidad el primario, el básico, el más necesario, el que sustenta los demás.  Porque el amor hacia los demás y hacia lo que nos rodea se nutre del amor hacia nosotros mismos.  Ese es el principio  ¿Sabes qué es el amor, porque lo sientes con respecto a otras personas, animales o cosas? ¿No te das cuenta si te amas a ti mismo?  ¿O reconoces que no te amas, que no quieres ser como eres, que reniegas de ti?  Si estás en alguna de estas situaciones,  es momento de hacer algo para que esto cambie.

El comienzo de un aprendizaje es siempre una mirada hacia tu interior, un encuentro con tu ser profundo que te ubique en ti mismo, despojado de todo lo que te rodea, de todo lo que eres para los demás.  Así que,  ubícate en ese lugarcito tranquilo y silencioso en el que puedes encontrar paz  y dedica un tiempo a mirarte a ti mismo.

Respira profundo, relájate, cierra tus ojos y piensa en ti. Deja pasar esos pensamientos que se refieren a lo que haces habitualmente, a tu profesión, a tu trabajo, a tu forma de vestir. Despójate de ese personaje que muestras a los demás y piensa en tu ser verdadero y profundo. Toma conciencia de ti mismo, pon tu atención en ese  ser maravilloso que habita en ti, quizás oculto por tanto ruido y movimiento de la vida de afuera.

Entonces, basta de criticarte a ti mismo. Abandona las críticas.

Encuéntrate con tu origen, con esa naturaleza con la que fuiste creado, con tu esencia.  Mírate. Ahí estás, perfecto y genuino, con todas las cualidades que la fuerza creadora da a los seres que crea.  Eres una persona perfecta, completa. Lo tienes todo, porque todo te ha sido dado en el momento de tu creación.

Eres perfecto así. Acéptalo y el amor hacia ti mismo inundará tu ser.  Todo en ti está bien.  Convéncete de ello. Y por lo tanto, deja ya de criticarte a ti mismo. ¿Por qué te criticas si eres un ser completo y perfecto?  ¿Te das cuenta que has pasado mucho tiempo, quizás años, criticándote, quejándote de ti mismo, negándote tu propio amor?  Las críticas son totalmente inútiles, las que te haces a ti mismo y las que dedicas a los demás. ¿Cambia algo porque te critiques? ¿Mejoras? ¿Las críticas traen algo positivo a tu vida? No. No. Y siempre no. Las críticas solo te alejan del amor y del bienestar.  Desde la crítica, ves todo negativo.

En cambio, cuando te descubres tal como eres, tal como fuiste creado te sientes un ser pleno, completo, lleno de cualidades. Porque así has venido a este mundo, como un ser poderoso. Tienes el poder de elegir lo que piensas y puedes elegir las palabras que usas. Y ese poder es maravilloso, porque de pensamientos y de palabras se construye la realidad y la experiencia. Así que usa ese poder a tu favor. ¿Cómo? Eligiendo los pensamientos positivos y descartando los negativos.

¿Y cuáles son esos pensamientos positivos?

Los que muestran que te amas a ti mismo, los que te ayudan, los que te hacen sentir valorado.  Seguramente, cuando adquieras el hábito de pensar y decir cosas bellas y agradables sobre ti mismo, sentirás que te estás amando de verdad. Y empezarás a experimentar un cambio que te llenará de energía y de ganas de vivir. Sentirás felicidad.

Muy cercanas a las críticas están los temores. Si te criticas y sientes que hay algo malo contigo, seguramente estarás lleno de miedos. Te vuelves una máquina generadora de pensamientos atemorizantes.  ¿Y sabes lo que logras? Que nada salga bien, que toda situación empeore.  Así que, para fortalecer ese amor que has empezado a sentir por ti mismo, descarta esos pensamientos de miedo.  Quizás lo vivas con enfermedades, y  en cuanto te duele algo piensas que tienes una enfermedad incurable. O tal vez si te has peleado con tu pareja y te convenzas de que nunca más tendrás otra persona que te ame.  Es probable que también te ocurra en el trabajo, cuando escuchas palabras sueltas y ya imaginas que te van a despedir.

Esas afirmaciones negativas te alejan de ti mismo, de tu verdadera naturaleza, de tu propia felicidad.   Quizás estés pensando que esos pensamientos de miedo vienen sin que los llames, que no los creas intencionalmente y que, por lo tanto, no sabes cómo hacer para evitarlos.  Si es esto lo que te ocurre, puedo sugerirte algo.  Imagina una imagen muy bonita, bien de tu agrado, con la que te sientas identificado. Puede ser lo que tú quieras: un paisaje de mar, de montaña, la playa, un bosque, un ambiente interior, una nube, lo que tú prefieras.

¿Qué debes hacer?

Entonces, cuando esos pensamientos negativos se presenten, sustitúyelos por esa imagen que has elegido.  Te aseguro que da resultado, y, si lo practicas, se vuelve un hábito. De este modo, cada vez habrá menos pensamientos negativos en tu mente, y, por lo tanto, en tu vida.

Los pensamientos de amor, generan amor, ese amor hacia ti mismo que tanto necesitas. Ámate a ti mismo para sentirte poderoso y libre de temores. No tienes por qué asustarte,  la fuerza creadora te ha dado todo lo que necesitas para ser feliz.

Toma en cuenta lo siguiente:

Ningún cambio es mágico, estos que te estoy proponiendo tampoco lo son. Por eso, debes tenerte paciencia y darte tiempo. Los pensamientos buenos, los que te hacen sentir bien llegarán, solo tienes que proponértelo y habituarte a ellos.  Pero si tardas un poco, está bien, no hay apuro.  Concéntrate en ese amor hacia ti mismo y sigue adelante.  Trátate bien y ten paciencia, y si aparecen obstáculos o errores, es normal.  Sabes que tienes lo necesario para superarlos,  y sigue intentándolo.  Al principio, quizás te cueste esto de alejar los pensamientos negativos, de sustituirlos por imágenes y pensamientos positivos. Pero poco a poco, será tan natural que ni te darás cuenta de que ocurre.

El amor hacia ti mismo hace que seas amable contigo. Si de verdad has dejado de criticarte y de odiarte,  sentirás profundamente que mereces amor, que mereces ser amado. La crítica aniquila el espíritu y la fortaleza interior, el elogio lo construye. Así que elógiate al máximo todo lo que puedas. Felicítate por las pequeñas cosas que haces en el día a día.  Con estos elogios estarás despojándote de  todas esas creencias llenas de negatividades que te inculcaron desde niño. ¿Te decían que merecías una penitencia por lo que habías hecho mal? ¿O que merecías quedarte sin postre por un comportamiento que no era el esperado? ¿Creciste y viviste sintiendo que solo merecías lo malo? ¿Aún crees que para lograr lo bueno tienes que esforzarte mucho, porque no lo mereces?  Si esto es lo que has vivido, derriba esas creencias.  Felicítate de corazón, porque lo mereces.  Convéncete de que mereces sentirte bien, mereces que te digan que lo haces bien. Mereces recibir lo que deseas.  Tienes derecho a ser amado, no necesitas hacer nada para conseguirlo. Ese derecho está en tu naturaleza, acéptalo y practícalo amándote.

Expresa lo que sientes

¿Cómo expresar este amor hacia ti mismo para crear experiencias maravillosas? Las afirmaciones positivas crean esas experiencias y te hacen sentir que realmente te amas.  Hacer afirmaciones positivas es una de las mejores maneras de quererte. Son expresiones de pensamientos buenos, que te hacen sentir bien, que te levantan.  Las afirmaciones positivas te mantienen en un nivel de la vida en el que no se buscan culpables, solo se asumen responsabilidades. Si algo malo te ocurre, no tienes la culpa de nada. Solo asumirás tu responsabilidad en el asunto y tomarás la mejor decisión para corregirlo.   Y si no te culpas no te castigas, porque te amas, porque mereces tratarte bien, porque  culpabilizándote no mejoras ninguna situación.

¿Conoces la práctica del espejo? Es sencilla. Se trata de mirarte con frecuencia al espejo  para saludarte y animarte.  Te miras y le dices cosas bonitas a tu imagen, te las estarás diciendo a ti. Te estarás demostrando tu amor, y eso te hará sentir muy bien.  Puedes elogiar  algún aspecto de tu físico, tus ojos, tu nariz, tu sonrisa, tu cabello, toda tu cara. O puedes elogiar tus cualidades interiores, tu bondad, tu inteligencia, tu habilidad para tal o cual cosa.  Así que, cada vez que te encuentres con tu imagen en un espejo, dedícale una afirmación positiva, muéstrale cuánto te amas.

También puedes usar el espejo para hablar con otras personas, y para decirles esas cosas que no te animas a decir personalmente. Esto te ayudará a liberarte y a personar. Es una manera maravillosa de hablar con tu pareja, tus familiares, algunos amigos, con tu jefe.  Y lo más importante que tienes que reconocer y que pedir frente al espejo es amor y aprobación. Porque esos son componentes básicos de la felicidad.

Relájate y enfócate

La relajación es una buena forma de amarte. En esos minutos en los que te relajas y focalizas tu mente y tu espíritu en ti mismo, te estás demostrando a ti mismo que eres valioso, que te cuidas, que te quieres. Por eso, algunas veces en el día, permite a tu cuerpo y a tu mente relajarse. Solo te llevará dos o tres minutos, el tiempo que tú quieras o tengas disponible.

No necesitas lugares ni posturas especiales. Puedes relajarte en el sitio en el que estés. Puedes hacerlo ahora, frente a la pc, mientras vas en un bus, en la oficina, en la cola del supermercado o del consultorio.  Relajarte es mimarte, es interrumpir el vértigo del día para que puedas sentir que realmente te valoras a ti mismo, que te amas.  Entonces, probemos ahora mismo. ¿Te animas?

Tu cuerpo debe estar cómodo. Cierra tus ojos  e inspira profundamente. Exhala, y siente que mientras el aire sale se lleva tus tensiones y preocupaciones.  Déjalas que se marchen, que salgan de ti.  Otra vez, inspira profundo, exhala y deja que las tensiones salgan. Tu cuerpo se está aflojando ¿verdad?  Una vez más, inspira profundamente, libera las tensiones, el miedo, la ansiedad. ¡Qué bien se siente!

Y ahora, di una afirmación positiva que exprese tu amor y tu aceptación. Por ejemplo ‘Te amo. Todo está bien’.  Dedícala a ti mismo, a todo tu ser. ‘Me amo a mí mismo’.

 ¿Te sientes más distendido?  A medida que lo practiques, te será más fácil concentrarte y encontrarás los momentos.  Y luego de esos minutos,  seguirás con lo que estabas haciendo en tu casa, en la oficina, en la cola del consultorio o del supermercado, en el bus…  Como ahora, que seguirás escuchándome.

Ámate a ti mismo

Aprende a quererte y a aceptarte como eres. Muéstrale al universo que estás dispuesto a cambiar tu relación contigo mismo, porque quieres amarte. El universo te responderá y empezarás a tener una respuesta positiva. Y una vez que aprendas a quererte y a aceptarte como eres, te será sencillo amar y aceptar a los demás.  Dejarás de intentar cambiar a las personas que te rodean y las aceptarás, porque son diferentes a ti.  Si tú te amas y te aceptas, entenderás que cada persona es como es. Entonces, tus vínculos mejorarán y vivirás feliz.

Viniste al mundo  preparado para realizarte, para vivir en paz y armonía. Y es el amor hacia ti mismo y hacia el mundo, la fuerza que te permite avanzar.  Cree en ti, confía en la fuerza creadora y permite que el amor se manifieste.  Disfruta de la vida amorosa que el universo te ofrece.

Inspirado en:  “Yo soy, yo quiero, yo puedo. Ámate a ti mismo”. Vídeo de Louise Hay

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4 comentarios en “Hablemos de amor”

  1. Muchas Gracias por compartir tan interesante reflexión!!!! En este tiempo he experimentado el valorar más mis talentos, he dejado atrás mi falsa humildad, he enfrentado mis miedos y ahora estoy comenzando a vivir más plena!!! Estoy ejerciendo mi profesión, algo que antes me daba inseguridad. Me ha encantado leerte!!!!! Saludos

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