¿Pasaste por una “Mala” Experiencia?

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¿Pasas una mala experiencia? Todos en mayor o en menor medida hemos atravesado por esas llamadas “malas experiencias”. Pero hay que tener en cuenta que eso es relativo. Que lo que para una persona algo puede ser pésimo, para otra puede ser solamente algo poco agradable. Asimismo, lo que para una persona algo puede ser maravilloso, para la otra puede significar solamente algo grato.

Es decir, que cada quien percibe la situación con un nivel de intensidad diferente e incluso, la puede catalogar de una manera totalmente opuesta a como lo harían los demás. Por ejemplo, viendo una experiencia totalmente positiva. Mientras que esa misma experiencia es percibida por los otros con negatividad o viceversa.

Además, hay que considerar que aún siendo para ti indeseable determinada situación. Puedes llegar a verla con nuevos ojos cuando decides extraer la enseñanza que se esconde detrás de esta. Así dejas de percibirla como una mala experiencia. Y simplemente puedes comenzar a llamarla como una experiencia necesaria en ese momento de tu vida. O como una valiosa oportunidad de crecimiento.

Podemos encontrar incontables ejemplos desde lo cotidiano hasta lo más eventual u ocasional, desde aquello que trae mínimas implicaciones hasta lo que puede llevarte a transformar tu vida por completo.

Estos son unos cuantos ejemplos de “problemas” relacionados con temas distintos:

¿Se te perdió el celular? Bueno, pues tal vez ya era hora de que te consiguieras uno nuevo.

¿Tuviste una fuerte discusión con tu pareja? Bueno, pues esto te lleva a la necesidad de poner en práctica la serenidad. Entre más hayan momentos así, más se te pone a prueba y cada vez te desenvolverás mejor.

¿Se bajaron las ventas del servicio o producto que ofreces? Bueno, quizás si se hubiesen aumentado hubieras gastado más de la cuenta. También, esto puede motivarte a buscar otros sectores de mercado. Y en ese proceso se te presentan oportunidades de fortalecer tus habilidades estratégicas.

¿Llevas mucho tiempo tratando de ponerte de acuerdo con alguien para ver cuándo se reúnen? Bueno, pues ya tienes indicios. O señales de que tal vez no te convenga verte con ella.

¿Asistieron pocas personas al seminario que organizaste? Bueno, pues así se facilitó una enseñanza más bien personalizada. Lo que puede contribuir a que la gente se sienta más satisfecha con tus servicios.

¿Asistieron bastantes personas al seminario que organizaste? (lo contrario a lo anterior) También está muy bien porque eso significa que el evento tuvo buena aceptación y acogida. Lo que genera buenas impresiones entre los participantes. Y abre la posibilidad de intercambiar mayor cantidad y diversidad de información entre las personas. Lo que termina siendo bastante enriquecedor y constructivo.

Cambia el modo de ver las situaciones

¿Estás atravesando por un problema de salud? Bueno, pues la vida te está recordando que necesitas cuidarte o amarte más. Muy probablemente descansar más, alimentarte mejor. Hacer lo que te haga sentir más saludable en todo sentido. Porque ten presente que cuerpo y emociones van de la mano. Influyéndose mutuamente.

Así que esa “mala experiencia” puede convertirse incluso en una gran bendición. Cuando por ejemplo, te va llevando a crecer interiormente.

De hecho, la “enfermedad” brinda esa oportunidad de reencontrarse con la parte superior de tu ser. De sacar las fuerzas más recónditas inimaginadas, de ver tu poder manifestarse. Además de todo esto, tu experiencia lleva luz a otros seres de quienes tú empiezas a ser un referente importante para ellos aprender de ti, inspirarse y crecer cada vez más.

Entonces, ¿te das cuenta cómo aquella situación en apariencia “terrible” puede dejar de ser una mala experiencia para convertirse en una experiencia en cambio, enriquecedora y llena de amor?

¿Tus compañeros de estudio o de trabajo te criticaron?, bueno pues más te vale que no les des tanta importancia que eche a perder tu día. Además, así tú no te envenenas de emociones negativas, mientras que seguramente ellos sí lo están haciendo sin darse cuenta. ¿Pasas una mala experiencia? Esta situación te permite identificar y/o confirmar con quienes puedes contar incondicionalmente. Y con quienes tal vez no porque solo saben mirarte a través de un lente oscuro que poco edifica.

¿Pasas una mala experiencia? Enfócate en mejores vivencias

De este modo, las buenas o malas experiencias son algo de carácter subjetivo según la manera de pensar y de sentir de cada persona. Lo que necesitas hacer para transformar las “malas” experiencias en unas que sean realmente positivas para tu ser. Es enfocarte en las mejores vivencias que sientas que hayas tenido y a cada asunto buscarle el sentido o su razón de ser. Es decir, encontrar la enseñanza. Así como quizás intentar ver el lado gracioso o amable y el para qué te sirve o en qué te ayuda. Además, así como las situaciones llegan, tarde o temprano terminan bien sea: yéndose, aceptándose o solucionándose. No hay mal que dure indefinidamente a no ser que tú de una u otra forma lo permitas o termines acostumbrándote y amañándote con él.

¿Pasas una mala experiencia? ¡Anda, ven y ponte frente a aquella situación y sonríele!, ubícale un lugar dentro de tu repertorio de experiencias, déjale que hable y escucha qué tiene para decirte porque entre más le pongas resistencia más persistirá. Practica el acto de fluir con la totalidad de lo que llegue a tu vida y cree firmemente en que todo termina obrando para el bien de tu alma.

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