Persuadiendo a Través de Tu Comunicación

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Persuade a los demás. La persuasión es la capacidad para convencer o influir en los demás, ya sea en sus ideas o en sus conductas. En la comunicación, la persuasión resulta bastante útil dentro de todas las áreas en general de la vida, nos demos cuenta o no de esto. Alguno de los ámbitos en los cuales quizás se conoce más su importancia es en el de las ventas.

Captar la atención de un posible comprador y llevar a cabo todo el proceso hasta que el cliente finalmente termine adquiriendo el producto ofrecido o accediendo al servicio promocionado es todo un reto para muchas personas. Asimismo, cerrar un negocio o lograr que una propuesta sea aceptada en ocasiones termina siendo toda una osadía, algo fuera de lo usual cuando se han desarrollado muy poco las habilidades comunicativas para persuadir y ser altamente asertivo.

Pero, resulta que los beneficios de poner en acción la destreza de persuadir van mucho más allá de esto de lo comercial: se consiguen abrir muchas puertas también en otros aspectos.

Por ejemplo en lo que respecta a las relaciones interpersonales, puedes crear más amistades, puedes llegar a tener más personas que se interesen en ti, puedes también llegar a liderar más fácilmente una buena causa, tener seguidores que crean en tus propósitos y que a la vez, se motiven en crear los suyos, generando confianza en sus propias capacidades, dado que serías un referente impactándoles de manera positiva en sus vidas.

Cabe decir que las palabras tienen poder tanto positivo o constructivo como negativo o destructivo, pues como en todo, depende del modo como se emplee.

Persuade a los demás: Exprésate ampliamente

Además, cuando las palabras van acompañadas de una expresión corporal coherente con el mensaje que se quiere transmitir genera mayor impacto sobre el interlocutor. Esto significa que con gran probabilidad en la mente de la persona receptora del mensaje va a quedar “sonando” la idea que le quisiste transmitir junto a la sensación o impresión que le hayas dejado.

A continuación, te muestro algunas sugerencias para que tu comunicación sea cada vez más persuasiva de manera positiva y logres así disfrutar de sus grandes bondades:

Alimenta constantemente tu autoestima

Esta es la base sobre la cual puedes edificar sea lo que sea que te propongas en la vida. Quiérete bastante de manera incondicional, celebra tus logros, date suficiente aliento en las dificultades, identifica lo que contribuye a tu bienestar, concentra toda tu atención en ello y cree firmemente en tus capacidades en todo tiempo, lugar o circunstancia.

Sé empático

Ponte en el lugar del otro, interésate por comprender sus necesidades y ofrece (sin imponer) tu apoyo sincero. Acepta a las personas tal cual son, no las critiques, ni las juzgues o cuestiones. No des un consejo sin que te lo hayan pedido, evita mostrarte con aires de superioridad, ten presente que más allá de sus máscaras sociales, hay un ser humano en proceso de aprendizaje a su propio ritmo. Respeta ese ritmo. Aprende a escuchar y a observar más allá de las apariencias.

Practica la asertividad

Aprende a decir “Sí” cuando tu corazón te lo diga o a decir “No” también cuando lo consideres necesario. Ese “No” es también tu derecho, pues nadie debe obligarte a hacer algo que no desees. Cuando expreses ese “No” hazlo con respeto (no hay necesidad de enojarse, ni de cuestionar ni de dar una serie de razones), pero con firmeza y seguridad al mismo tiempo.

Concéntrate en lo positivo

En el arte de influir de manera constructiva en los demás, es necesario centrar la atención en lo positivo que puedas extraer de toda situación. Aprende a ver las dificultades como oportunidades de crecimiento, a percibir las posibles equivocaciones como parte de un plan perfecto con sentido para ir ganando experiencia. Agradece todo lo que llegue a tu vida (sin importar lo que sea) y míralo desde el amor, no desde el miedo ni desde el ego.

Ten criterios bien definidos

Pregúntate cuáles son los valores aprendidos desde la infancia y actualízalos, es decir, decide cuáles quieres seguir cultivando y cuáles quieres modificar de acuerdo a lo que tu corazón y tu conciencia te dice en el momento presente. En algunos casos, tal vez sea solo cuestión de pulirlos y de ponerlos en contexto para que además de guía y de fuente de motivación, te sean realmente de utilidad. Siempre ten en cuenta cómo los puedes aplicar en la cotidianidad, pues si no son aplicables, dejan de ser valores y principios para pasar a ser una simple teoría. Una vez, los tengas lo suficientemente claros, específicos y seas consciente de que todo tu ser vibra armónicamente con tales valores, entonces ponlos en acción y fundamenta tu comportamiento (incluyendo acciones, palabras, expresiones) desde allí. Muestra a través de tu ejemplo que sigues en tu propia vida aquello que profesas.

Muestra coherencia y persuade a los demás

Digas lo que digas, dilo manifestando coherencia. Si algo supuestamente te interesa o te motiva, pero muestras cara de tristeza o de preocupación de nada te servirán las palabras más sofisticadas que llegues a comunicar. Así pues, acompaña con gestos y con tu expresión corporal de manera congruente lo que deseas transmitir verbalmente. Además de esto, resulta muy útil en el arte de atraer la atención de los demás, hacer determinados énfasis en las ideas “principales” de lo que comunicas. Allí puedes hablar de forma más acentuada y pausada, siempre mirando serena y fijamente a los ojos de tu interlocutor.

Interésate más por ser feliz que por tener la razón

Presenta tu punto de vista sin imponerlo. Con la práctica sabrás reconocer cuándo es más conveniente hablar o cuándo guardar silencio. En todo caso, no vale la pena desgastarse en debates o en pretender tener la razón, pues además de debilitar, de tensionar la relación con el otro, de bajar la vibración armónica, de ser innecesario y de representar una pérdida valiosa de tiempo, hace que en lugar de persuadir, generes por el contrario resistencia, oposición e incluso malestar en general.

En cambio, cuando te serenas, cuando fluyes sin forzar a que nadie te crea, cuando tienes la convicción profunda latente de todo lo que profesas o de lo que piensas sin cuestionar a los demás por sus ideas ni preocuparte por que los demás sigan las tuyas, paradójicamente consigues que los otros se sientan atraídos por ti y en el momento oportuno comiencen a seguir tus valores, tus ideas y tus comportamientos no por ningún tipo de presión, sino por real convencimiento y libertad.

Comunicarse de manera elocuente o persuasiva es un camino de aprendizaje. Es algo que se construye en la práctica del día a día y para que los beneficios se manifiesten de forma consistente, profunda y mágica. Se necesita hacer un trabajo interior, ya que uno mismo necesita fortalecerse de manera integral. La comunicación positiva solo puede venir de un comunicador positivo. Así como el agua cristalina solo puede emanar de una fuente cristalina o así como el jugo nutritivo solo puede provenir de un buen fruto. Entonces, hay que mejorar la causa para ver el efecto manifestarse como se desea.

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