Qué Hacemos con los Recuerdos para Aumentar la Autoestima

Qué hacemos con los recuerdos para aumentar la autoestima.Los recuerdos se fijan por el impacto emocional, es decir que las emociones son el pegamento que hace que los recuerdos queden guardados en distintos archivos que tenemos. Recordamos el primer beso, ese profesor que no nos trataba bien, una experiencia de ansiedad…

¿Y qué hacemos con el pegamento? Pues lo mandamos a distintos archivos, los traemos. Los editamos se podría decir, y con el correr del tiempo vamos olvidando o perdiendo la fuerza de determinada emoción. También le agregamos cosas a las emociones, un mismo hecho a dos personas le parece distinto, cada uno lo ve de una manera diferente. Como por ejemplo cuando éramos pequeños y solíamos ir a una cancha de baloncesto que parecía enorme y de mayores volvimos al mismo sitio y nos pareció justo lo contrario, la perspectiva cambio.

Los recuerdos se olvidan pero nunca se borran, vivimos permanentemente editándolos y a veces nos sucede que tenemos falsos recuerdos. Cosas que pensamos que sucedieron que en realidad tampoco sucedieron

¿Y qué hacemos con los recuerdos agradables y los recuerdos desagradables que tenemos? Cuando hay un recuerdo de una pérdida por ejemplo, la muerte pone fin a una vida pero nunca a una relación, la transforma. La persona no está ya, no existe afuera pero sigue dentro a través de los recuerdos. Para aumentar la autoestima en este caso, necesitamos permitirnos los recuerdos tristes, porque los recuerdos tristes en una perdida nos sanan porque así gastamos el dolor.

Las emociones tienen un ciclo, son energía y tienen un ciclo que hay que gastar. ¿Cuánto dura? Lo que dure ese ciclo, o sea no tiene una duración definida. Permítete los recuerdos y sácalos, exprésalos. En muchos casos de perdida se suele decir “Bueno no pienses en ello, distráete, vamos al cine y deja ya todo eso”. Pero lo mejor es darnos permiso para expresar y sacarlo, porque justamente expresarlo y poder recordarlo es una manera de honrar la memoria de quien partió y a la vez también sanarnos nosotros.

A parte de esto ¿Cómo podemos transformar un recuerdo en algo bueno? Los recuerdos tristes debemos transformarlos en “Crecimiento”. Un arma de aprendizaje. Decir “Bueno, me paso esto y se ha acabado ¿Qué puedo aprender de ello?”

Y en los recuerdos agradables, los buenos momentos, pensar cuál es el equivalente hoy de ese recuerdo que tuve. Por ejemplo “Jugaba con los soldaditos, con los amigos en la calle, etc.” ¿Cuál sería el equivalente de hoy? Porque de que me sirve decir tuve una infancia feliz pero ese recuerdo no me genere nuevos recuerdos.

Se ha descubierto que la gente feliz compra más experiencias que objetos. Un objeto puede durar dos meses, dos años y lo disfrutamos, pero un recuerdo nos puede acompañar toda la vida. El recuerdo de un abuelo, una madre, un amigo. Entonces decide aumentar tu autoestima dándote permiso para generar hermosos recuerdos, porque es una manera para ser un poco más feliz.

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Un abrazo,

Elías Berntsson

(Fuente: Bernardo Stamateas)

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