Resistir o Rendirse – Eckhart Tolle

Resistir o rendirse…

¿Alguna vez has pensado que todo lo que sucede en la vida va contra tus planes? Quizás has pensado, “todo me sale mal” o “sólo me pasan cosas malas”… Si te identificas, debes comenzar a ver las situaciones que te superan desde otro punto de vista.

Estamos acostumbrados, por ámbito cultural, o bien por reforzar el sentido de nuestra propia identidad (nuestro ego), a resistirnos antes las situaciones que nos plantea la vida. Nos enfocamos en como poder cambiarlas intentando forzar las cosas para que sean como las hemos “planeado”, o como esperamos que sean, sin ser conscientes de que nosotros somos los que vamos, en esencia, contra la vida misma.

AQUÍ Y AHORA

Hay algo que es obvio: lo que es, lo que ocurre en este espacio y tiempo, aquí y ahora, es la única cosa que hay en cada momento, y no otra.

Persistimos y seguimos diciéndole no a lo que es, buscando que sea lo que no es, lo que nos lleva a perder el camino dando palos de ciego. Pero si consideramos las cosas como realmente son, solo podemos hacer una cosa, y es rendirnos.

Eckhart Tolle describe la rendición como un acto inteligente, como la profunda sabiduría de decir sí a lo que es.

Cuando vamos contra la vida, cuando nos resistimos, nos alejamos del presente, huímos, nos aferramos al pasado, a lo que podría haber sido, lo que podríamos haber dicho…

¿QUÉ SIGNIFICA RENDIRSE?

Rendirse ante las decisiones de la naturaleza, de la vida, es acoger al presente. Cuando aceptamos lo que es tal como es, y permitimos que sea, no ponemos resistencias a la vida; con esto, alcanzamos la sabiduría para no depender más de los acontecimientos. Que vayan bien o vaya mal deja de ser relevante y ya no está en nuestro ser la necesidad o dependencia de ninguna memoria.

No dependemos del pasado y el pasado no nos controla, vivimos en el presente y es cuando nos rendimos, cuando percibimos estar más vivos, más ligeros, más cerca de la felicidad, sentimos más la plenitud del estar presentes.

Esto solo son palabras… Prueba a practicar la rendición por un día y compruébalo por ti mismo. Ríndete ante cualquier sensación que se manifieste en tu cuerpo y permite que sea lo que es, déjala libre de moverse como quiera y obsérvala en tu cuerpo.

Mantén tu atención en la sensación física, y percibe el presente en todo tu ser.

La vida está en constante fluidez y al resistirnos nos volvemos rígidos, nos volvemos contranatural. La resistencia, al contrario de lo que nos han enseñado, no es sinónimo de fuerza; nos hicieron creer hace muchos siglos que la rendición es sinónimo de derrota, de pérdida, y por eso hemos desarrollado una resistencia compulsiva ante cualquier movimiento exterior que no nos agrade. Tenemos tres formas de actuar ante estos acontecimientos:

  1. 1. Nos hacemos víctimas de lo sucedido.
  2. 2. Lo soportamos.
  3. 3. Luchamos, resistiéndonos, para intentar vencerlos.

No nos damos cuenta de que resistirnos nos hace prisioneros y rendirnos, aceptar que lo que es, sea como es, nos permite ser libres, tomar las decisiones y realizar las acciones que necesitemos partiendo de esa libertad.

Decir si, no nos separa de lo que está ocurriendo, pero no nos involucra

El estado de rendición es un estado totalmente desconocido por nuestra cultura, genera una espaciosidad interior en la cual las cosas, el contenido del momento… todo se mueve, mientras nosotros permanecemos firmes y centrados en el presente. La fuerza de la rendición es la libertad.

Sin rendición no podemos acceder al presente.

Cuando alcanzamos el estado de la rendición, decimos sí aceptando incondicionalmente lo que la vida nos trae, fluimos como el agua que desciende de la montaña, cuya naturaleza es encontrar el mejor camino, siempre.

Nos encontramos con una certeza interior de que lo que estamos viviendo y haciendo va bien y nos volvemos más atentos a los movimientos de la vida, y por tanto, comienza una colaboración entre la vida, y nosotros. Entonces, sentimos que la vida se vuelve más benévola, que conseguimos lo que queremos, recobramos la confianza y nuestros pasos se vuelven firmes.

OBSERVARSE PARA CONOCERSE

Tanto la resistencia como la rendición, son actos que surgen desde nuestro interior; para comenzar con esta práctica, lo que debemos hacer es observarnos.

Mientras permanezca la resistencia en nuestro interior, debemos usarla para darnos cuenta de que hay algo en nosotros que se siente más fuerte, que se consolida densamente, encontrarás tu ego. Obsérvalo. Desde su mismo campo de energía, podrás percibir siendo consciente, la pesadez, la densidad, la contracción… una vez lo sientas, comenzará la separación con nuestro ego.

Cuando conseguimos llegar a ese punto, comenzamos a hacer las paces con todo lo que nos rodea, reconstruimos nuestra calma interior y experimentamos lo que es el estado de rendición. Decir sí a fluir con la vida.

CUANDO TOCAS FONDO

Cuando nos encontramos en una situación que nos hace pensar las frases del primer párrafo de este artículo, cuando más se tuerce todo, más negativos nos sentimos y queremos parar el sufrimiento, es cuando más debemos practicar la rendición.

Vive lo que la vida te trae como si tú mismo lo hubieras elegido.

Ríndete incondicionalmente. Acoge sin condiciones lo que los demás generan en ti y vuélvete responsable de tus movimientos internos. No vivas la vida en automático. Se consciente y fluye con la vida. Cuando asumes que sientes un dolor, se vuelve una sensación rodeada de un espacio de paz.

Según Eckhart Tolle, la verdadera finalidad de la vida es despertar, abrir los ojos cuando vives con ellos cerrados. Despertar es el objetivo primario, el segundo es Hacer. Cuando nos alineamos con nuestro objetivo primario, el hacer se pone al servicio del despertar y se vuelve un hacer consciente.

A menudo se confunde rendición con no hacer nada, y nada más lejos de la realidad, la rendición no es incompatible con la acción. La rendición es la capacidad de hacer, conjuntamente con la vida desde un estado de unidad, desde un sí a la vida y no desde la negación. Es ser y hacer estando presente.

RENDICIÓN… EL ARTE DE DESPERTAR PARA HACER SIENDO

Este estado nos ayudará a reconocer con claridad la acción que debemos emprender, ya que nos permitirá centrar nuestra atención total en una sola cosa. Nos alineamos con el ser, estamos presentes y alineados con nosotros mismos, y por tanto con la vida.

La rendición es el único estado del cual puede nacer un hacer consciente, un hacer en el que fluye tu estado de presencia, un hacer que no está al servicio del ego. Desde este estado, la conciencia fluye en tus pensamientos. Finalmente, comenzamos a percibir quienes somos, nuestro verdadero yo.

Notarás que tus elecciones se vuelven más acertadas, claras y fáciles. Descubrirás que el pasado ya no está en tu vida, que los viejos comportamientos reactivos han dejado lugar a un proceder inteligente y creativo, y la vida se ha vuelto más fácil, en armonía con tus objetivos.

Recuerda, cuando vivas una situación de impotencia, observa. Detrás de eso que te está ocurriendo está la vida intentando enseñarte alguna cosa; entonces, usa esa situación para rendirte más profundamente, y al mismo tiempo para estar presente en ti mismo de manera más intensa.

Encontrarás tu verdadero ser, donde reside la fuerza, el poder y la verdad.


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